Críticas

Intentando iluminar la podredumbre

Los hongos

Óscar Ruíz Navia. Colombia, 2014.

CartelLoshongosEl director, productor y guionista colombiano Oscar Ruiz Navia, tras su ópera prima El vuelco del cangrejo (2009), premiada en el Festival de Berlín, hace su segunda incursión como realizador en el largometraje con esta propuesta, Los hongos, película que desarrolla en su ciudad natal, Cali, y cuenta el deambular en sus calles de dos jóvenes grafiteros, Ras y Calvin. Desde el inicio de este movimiento artístico, algunas y muy buenas han sido las propuestas que ha creado el cine, desde el film Wild Style (1983), del director Charlie Ahearn sobre el artista de Nueva York, “Lee” George Quiñones, conocido como “Zoro”, el largometraje Beat Street (1984), de Stan Lathan, sobre las raíces del Hip Hop en el Bronx, la interesantísima propuesta del director Julian Schnabel, Basquiat (1996), basada en la vida del artista estadounidense, y el más reciente y también muy atrayente documental de Banksy, Exit through the Gift Shop, obra del propio y misterioso pintor callejero, del 2010.

Ruiz Navia, con una fotografía y colorido excelente, con brillo y de gran atracción, como suele ser habitual en el acercamiento cinematográfico al tema, se centra en esta ocasión en el errático devenir de dos personajes anónimos de distinto estrato social, que con gran naturalidad van paseando su desconcierto vital por toda la urbe, relacionándose en el trabajo, en clase, con la familia, novias o amigos. Pero sobre todo ello, destaca la compartida pasión por un arte, la pintura, y la oportunidad de poder exhibirla en lugares comunes y públicos. El realizador se vale de bellos planos secuencia para ese transitar caminando, en bicicleta o patín, pero también aúna, entendemos que intencionadamente, el tiempo real y el tiempo diegético, lo que termina resultando moroso y acaba por alejarte de la historia. Se hubiera agradecido un mayor recurso a la elipsis, sin que consideremos que aporte nada beneficioso a la obra la entera filmación en concierto de una canción del grupo La Llegada del Dios Rata, la completa entrevista y actuación en TelePacífico de uno de los personajes o el baile autóctono de la madre de Ras y sus amigas.

Fotograma de Los hongosEl guion y su reflejo en pantalla nos lleva a comprobar un estado de desorientación entre la juventud, en un país caracterizado en la película por carencias democráticas, y refugiado en promesas espirituales. La coincidencia con la campaña electoral para la alcaldía de la ciudad, hace que la propaganda para las elecciones y los grafitis en las paredes del municipio se solapen y batallen entre el poderío político y la belleza del arte. ¿Una alteración de los bienes públicos con daño al patrimonio común? ¿Un trabajo que se desarrolla sin previo pago de licencia municipal, no aportando a la comunidad ningún beneficio económico y de discutible gusto estético? ¿El reflejo de unas ansias de libertad desmesuradas, que pegan el salto hasta convertirse en libertinaje?

Todas las actuaciones resultan naturales, pareciendo incluso que se interpretan a ellos mismos. Los dos actores principales, Jovan Alexis Marquinez Angulo y Calvin Buenaventura Tascón, aportan una actuación de adolescentes educados, protectores con sus familiares más cercanos cuando la situación lo requiere, evasivos en los “malos rollos” en los que se les intenta involucrar, aturdidos en el amor y en el sexo, y confundidos con la liberación femenina, que en cierta medida y a pequeñas dosis, no sea que nos atragantemos, parece que se está produciendo. También resulta encomiable la preocupación que se sabe mostrar, en actuación y a través de la pintura, sobre ciertas inquietudes sociales, como la situación de los mares, convertidos en auténticos vertederos, o la ilusión con las revueltas de la Primavera Árabe, que ya sabemos como está acabando…

Los hongos, la películaNos hemos preguntado el porqué del título, y el director ha dejado clara su intención, muy lejos de los paraísos psicodélicos de drogas y placer que evoca. Con “los hongos”, ha querido retrotraerse a su sentido literal, a aquellos organismos vegetales que logran sobrevivir como parásitos o sobre materias orgánicas en descomposición: la vida que surge de la muerte, de ese terreno de putrefacción y corrupción. La lucha contra los elementos se percibe larga e intensa, y las miserias morales, políticas, económicas, sociales, policiales y religiosas se van detectando, reflejando y denunciando a lo largo de la obra. Paradójicamente, como ya hemos adelantado, las circunstancias están empujando a los protagonistas a luchar por sus ideales en el mismo espacio que los aspirantes a la alcaldía, pero claro, los recursos no son los mismos, y la brutalidad, prepotencia y abuso de autoridad no tarda en hacerse presente. Por otra parte, ¿de qué estamos hablando? En el grafiti nos encontramos ante una afición, un arte, una gamberrada o una guarrería, según quien lo califique, ante unas pintadas callejeras realizadas sin permiso, perseguidas en la mayoría de ciudades con unas multas muy elevadas, que supone un enorme gasto en limpieza para las arcas municipales, pero que no suele disponer de espacios públicos destinados y habilitados para su realización legal.

En conclusión, en esta película del colombiano Oscar Ruiz Navia, nos encontramos ante un film de muy buenas intenciones, con aciertos evidentes, pero lastrado por un ritmo a ratos inadecuado, que termina por abatir en algunas escenas al espectador por la insistencia en su reiteración en el tiempo cinematográfico. Es una propuesta que globalmente resulta siendo interesante, y que he tenido ocasión de disfrutar en Valencia unos meses después de su estreno, ya que en su momento no encontró sala de exhibición, gracias a la reapertura de unos cines, los Aragón (a partir de ahora Aragó Cinema), obligados a cerrar hace nueve años, y que a partir del veintisiete de noviembre pasado pretende apostar por el cine de reestreno, por películas que no tuvieron su oportunidad, por clásicos y por ciclos de autor, todo ello sin palomitas y en versión original. Se han puesto en marcha tres salas de momento (una por llegar), con unas setecientas butacas. FotogramaLoshongos3Ojalá tenga mucha suerte esa cooperativa formada por personas enamoradas del mundo cinematográfico y muy implicadas en el proyecto. Tuvimos ocasión de estar el día de la primera apertura de la persiana, y en cartelera se ofrecían los siguientes films: Inherent Vice (Puro Vicio, 2014), de Paul Thomas Anderson; Les Combattants, de Thomas Cailley (2014), La señora Brackets, la niñera, el nieto bastardo y Enma Suárez, de Sergio Candel (2014); B, de David Ilundain (2015); El gran Lebowsky (The Big Lebowski, 1998), de Joel Coen; Mi vecino Totoro (Tonari no Totoro, 1988), de Hayao Miyazaki, y la analizada en este artículo, Los hongos, de Oscar Ruiz Navia.

Tráiler:

Ficha técnica:

Los hongos ,  Colombia, 2014.

Dirección: Óscar Ruíz Navia
Guión: Óscar Ruíz Navia. César Augusto Acevedo
Producción: Coproducción Colombia-Francia-México; Burning Blue. Contravía Films. Arizona Films. Mantarraya Producciones
Fotografía: Sofía Oggioni Hatty
Música: La Llegada del Dios Rata. Zalama Crew. Sebastián Escofet
Reparto: Jovan Alexis Marquinez Angulo. Calvin Buenaventura Tascón. Gustavo Ruíz Montoya. Atala Estrada

Pilar Roldán Usó

Graduada del Master en Crítica Cinematográfica de AULA CRÍTICA

 

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