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La película de tu vida

La película de tu vida

Leonardo Henríquez, escritor, cineasta, programador y editor cinematográfico, recorre junto al lector, en su último libro, La película de tu vida. Ilusorio ensayo para comprender (de una puta vez) la edición cinematográfica, el trayecto transitado desde la moviola iniciática hasta la actual edición digital. Y lo hace con su estilo inconfundible, ese que le ha valido el mote de “enfant terrible” del cine venezolano. Conocí a Leonardo en 1990, cuando me entrevistó (y contrató) para secundarlo en la programación de la Cinemateca venezolana. Debo decir que todo lo que sé del tema, me lo enseñó él.  He seguido sus pasos como cineasta y como escritor, aunque por la falta de difusión del cine latinoamericano entre los países de la región, me lo he perdido como editor. Sin embargo, leyéndolo, veo que sigue siendo el mismo rebelde de siempre, que dice con elegancia frases capaces de derrumbar años de estudios teóricos para lanzar una crítica que esconde alguna verdad.

El cine se aprende haciéndolo, a trompicones y en la calle; y los estudios sobre teoría cinematográfica deberían ser considerados como un auto de fe individual, reverenciados como un hobbie o, si lo prefieren, como un vicio: algo placentero, pecaminoso, lúdico y lúbrico, para poner en práctica cuando lo necesitemos.

Henríquez parte de los teóricos fundacionales del montaje, los acreditados y los más prácticos para establecer su propia noción de la edición. Escribe sobre su propia experiencia frente al material que le ha tocado cortar y empalmar para ofrecer una obra autoral. Allí se encuentra la esencia de su libro, en esa mirada hacia la función del editor, no como un técnico que obedece las líneas de un guion o la imposición de un director, sino como el creador que en la soledad de su labor se encuentra con retazos de una historia que debe contar, de la misma manera que lo hace un músico al componer una melodía o un pintor frente al lienzo, para ofrecer una composición que no sería la misma si hubiera caído en manos de otro montajista.

Rara avis, el editor es para Leonardo Henríquez un iniciado, un eremita que comulga con su pasión frente a la pantalla donde se despliega una realidad fragmentada a la que debe otorgarle aquello que solo él es capaz de brindarle: unidad narrativa. La película de tu vida devela su experiencia como docente y como editor, pero verdaderamente conlleva implícito un manifiesto que clama por el estatus de su especialidad en el amplio engranaje de la realización de un filme. Para él, la tarea del editor “podría ser un arte en sí mismo”:

El Arte de la Fragmentación, le he llamado a la edición cinematográfica. Montones de partículas digitales dispersas, raudales de acciones y emociones (de información estética) regadas por doquier. Por donde volteemos las encontraremos, desordenadas, alteradas, sin rumbo aparente, apenas con nomenclaturas aleatorias, si no numéricas; en clips, en descartes, en trozos de arranque de cámara, accidentales, ocasionales, esperando a ser descubiertas y anexadas a la obra fílmica. Y sin embargo, el acabado debe ser monolítico. Que nadie note que, antes de arte, eran esquemas, borradores, migajas.

De lectura ágil y escritura más profunda de lo aparente, La película de tu vida es una serie de notas que van citando frases oídas y leídas, imágenes que contrapuntean el texto e intervenciones del autor, que con su característico estilo “desmadra” algunas convenciones sin que se le mueva un pelo.  Leonardo Henríquez suele recitar una frase con la que justifica lo injustificable, y que está presente en el libro como guiño a quienes lo conocemos, pero que no es tan cierta ni en su cine ni en sus libros: “A falta de ética, estética”. Su composición de citas y de imágenes ha sido hábilmente dispuesta entre sus propias palabras e ideas, de manera semejante a la tarea en la que se empeña cada vez que se encuentra en una isla de edición.

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