Críticas

La pasión por Cristo

El caso de Cristo

The case of Christ. Joh Gunn. EE UU, 2017.

 Cartel el caso de CristoEl caso de Cristo (The Case of Christ, John Gunn, 2017) ancla su argumento en llamar a la oración y al rezo. Parte de la bienintencionada etiqueta es inspirada en eventos reales. Es decir, que si sabes de qué va la milagrosa experiencia de su personaje principal y conoces  el hilo invisible que le condujo al descubrimiento de su verdadero yo religioso, el filme te invita a la confirmación.

Y lo hace sin sonrojo ni medias tinta. Agarra el catecismo más ultraconservador y te enchufa un encendido alegato en defensa de una teoría que no solo te muestran, sino que además te pasan la canasta para promover la ayuda económica. En pocas palabras, te están vendiendo un producto que es como el huevo Kinder, te comes el chocolate y cuando descubres el regalo te incluyen un crucifijo. Así es la trama sobre la reconversión religiosa.

Fotograma el caso de Cristo

El producto es todo lo que dice y la tesis que defiende. Es el resultado del empeño de su principal figura, el periodista norteamericano Lee Strobel, de llevar a la pantalla grande la iluminada experiencia de por qué transformó su radical ateísmo en abrazar, con fe ciega, el cristianismo más devoto y recalcitrante. Strobel es autor de varios libros. Uno de ellos, el que da alas a esta homilía, cuenta los detalles y motivos que le condujeron a realizar un viaje de documentación acerca de uno de los acontecimientos más grandes de la historia de la humanidad: la resurrección de Jesucristo. Sus pesquisas obtenidas y datos irrefutables le encaminaron a un inmediato trasvase, aparcando su irreligiosidad para bautizarse, poco menos, que apóstol del cristianismo y misionero en propagar la voz de Cristo. Su apasionado proselitismo le animó a formar parte del equipo de producción de la película y compartir con el guionista Brian Bird la tarea de coguionista del libreto. Su implicación en el proyecto merece capítulo aparte. Vigilando la tenaz evangelización impuesta en una pintoresca trama formalmente televisiva.

Imagen el caso de Cristo

La acción arranca de manera cartesiana. Las primeras imágenes, de montaje rápido, glosan la efervescencia de un joven estudiante inquieto y atraído por el periodismo. Su vocación es irreductible y en la universidad funda su primer periódico. Viste como un hippie y lleva el pelo largo. Rasgos indicativos de rebeldía e inconformismo. Trazas que también representan un estilo de vida y su consiguiente postura liberal. Se declara ateo convencido y en 1980, como redactor del Chicago Tribune, se decanta por el periodismo de investigación, apareciendo como un reportero intrépido e interesado en asuntos políticos, criminales y sociales. Sus reportajes son envidiados, comienza a tener éxito y prestigio, publica libros y gana premios. Carrera meteórica.

Fotograma el caso de Cristo

Asentado en la cúspide. Tiene mujer y una hija de corta edad. La pareja profesa el ateísmo y convienen que en la educación de sus hijos aparcarán cualquier artificiosidad religiosa. Como periodista de raza, su lema incuestionable es refutar datos y que los hechos conducen a la verdad. Hasta aquí todo cuanto sucede en el largometraje, aunque contado con aseo y con una narrativa fiable, resulta monótono y sin chispa. El acercamiento y perfil del personaje de Lee Strobel, interpretado por el actor Mike Vogel, no tiene la singularidad y atrevimiento de otros profesionales de la información tratados con indómita gentileza por el cine.

La protagonista en misa

Sin embargo, una vez construido el perfil del periodista, la película se adentra en las intenciones pregoneras en una escena prosaica y familiar. En un restaurante, acompañado por su esposa Leslie (Erika Christensen), Strobel y su mujer son testigos de una situación accidental que les va a cambiar el sino de sus trayectorias personales. Su hija se introduce en la boca una bola de chicle y se atraganta. Los nervios y la angustia se apoderan de los padres. No saben qué hacer. Al instante, una comensal, se abalanza sobre la niña y sin mediar palabra le aplica la maniobra de Heimlich, expulsando la muchacha la goma de mascar y atemperando el susto de los progenitores. Leslie, al darle las gracias a la heroína, ésta le dice que en verdad ha sido Dios quién ha actuado, porque ella tenía pensado acudir a otro local y de repente sintió una llamada, algo divino, aconsejándole ir a ese garito, porque algo iba a pasar y ella debía estar allí. Este mensaje cala muy hondo en Leslie que, invitada por su nueva amiga, comienza a asistir a actos y reuniones religiosos. Se produce una radical transformación y donde antes había incredulidad y rechazo ahora empieza a forjarse una fe cristiana rocosa y entregada.

Pareja protagonista de el caso de Cristo

La repentina conversión provoca desencuentros, rifirafes, dialécticas enfrentadas y Strobel advierte que su matrimonio se va al garete. Convencido del error de Leslie, y dispuesto a enmendar la repentina deriva de su mujer, a quien todavía quiere, decide, como periodista de reconocido prestigio, hacer una inmersión investigadora profunda, entrevistando a científicos, médicos, arqueólogos, psicólogos y teólogos, gente experta en la materia, para desacreditar las creencias del cristianismo y desenmascararlo. Lee Strobel está persuadido que todo es una farsa y patraña, escrita en los evangelios por charlatanes y mojigatos, acumulando retahílas de supersticiones baratas sin fundamento alguno.

Esta prolija descripción argumental es una forma de enjuiciar el enunciado de la película como parte de su entramado doctrinal tendente a un firme propósito de beata propaganda sustentada por un lenguaje cinematográfico teledirigido, alentado por la campaña de marketing de su compañía productora, Pure Flix. Esta casa, con sede en el estado de Arizona se encarga de fomentar, distribuir, adquirir y comercializar películas cristianas para todas las edades. Su regla número uno, según Wikipedia, es transformar el espíritu humano a través de los valores basándose en el entretenimiento.

Faye Dunaway

En resumen, que El caso de Cristo al estar sujeta al inquebrantable dogma que la inspira y, tras obviar el género de cine de periodistas en la búsqueda de la genial exclusiva, se apea de esa línea para servirse de un personaje famoso y héroe por sus investigaciones para defender una plegaria en unos tiempos políticos y sociales que parecen volver a la época de las cavernas. Su cometido parece transparente, lo tomas o lo dejas, pero sentado en la butaca esperaba impaciente atisbos de cine, inencontrable en una delirante fantasía en la que la menos confesional es la mínima presencia en un rol secundario de Faye Dunaway. Sólo falta Mel Gibson apoyando esta chaladura.

Tráiler de la película:

Ficha técnica:

El caso de Cristo (The case of Christ),  EE UU, 2017.

Dirección: Joh Gunn
Duración: 112 minutos
Guion: Brian Bird y Lee Strobel
Producción: Pure Flix Entertainment y Triple Horse Studios
Fotografía: Brian Shanley
Música: Will Musser
Reparto: Mike Vogel, Erika Christensen, Faye Dunaway, Robert Foster y L. Scott Caldwell

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