Críticas

Para celebrar el pasado

La mujer rey

The Woman King. Gina Prince-Bythewood. EUA, 2022.

Cartel de la película La mujer reyLa historia es una buena fuente de argumentos para el cine. Lo que se hace, con frecuencia, es tomar diversos personajes y situaciones, que realmente existieron y hacerlos parte de una trama en la cual, con bastante libertad, los escritores, los productores y los directores introducen sus propias ideas e interpretaciones para crear y diseñar una película tal que sea exitosa ante los públicos. En esta realidad actual (y la verdad es que siempre desde sus comienzos) es el cine una oportunidad para transmitir un visiones y mensajes. Sucede también que se tiende a seguir la narrativa prevalente y aceptable socialmente.

Esta es una película que tiene ciertas bases históricas, combinadas con muy buenas dosis de creatividad y de ficción, dando lugar a una saga bastante atractiva y bien contada. Es notable la actuación de la protagonista Viola Davis en el papel de la generala Nanisca, comandante de un ejército de guerreras, las Agoji, de Dahomey, en África occidental. Este ejército tiene bases históricas, ya que en efecto existió un grupo de combate femenino, originado en parte en la etnia fon de Dahomey y sus lugares vecinos, entre 1600 y 1904. Estaba formado por cautivas, por mujeres libres conscriptas desde edad temprana e, inclusive, por prisioneras. Es posible que haya surgido como resultado de las mermas de población masculina en la región por las frecuentes guerras y por el tráfico de esclavos que obligaba a entregar varones a los enemigos. Es también real la existencia del rey Ghezo (reinó entre 1818-58), que impulsó a las mujeres soldado y que es protagonista en la película. Es una figura controversial en lo que tiene que ver con la esclavitud, que en realidad parece haber sido una importante fuente de ingresos y de poder en su largo reinado, aunque en el filme pareciera que, bajo la influencia de la generala, llega a oponerse a este nefasto negocio.

El filme transcurre enteramente en ambientes relacionados con la guerra entre grupos africanos, estimulada por la esclavitud, el tráfico de esclavos y la exigencia de tributos, con base en costumbres tradicionales. Aprovecharon este confuso panorama diversos comerciantes europeos, para establecer sus lucrativos negocios. Se establecían en los puertos, a donde llegaban los grupos de cautivos, entregados, con frecuencia, por los mismos señores de la región. Allí se hacían subastas iniciales organizadas por los traficantes, antes de proceder a embarcarlos. Impresiona a los modernos espectadores que esas cosas pudieran ocurrir, pero hay que advertir que todavía existe tráfico de blancas, de niños, de refugiados y de seres humanos, organizados por distintas mafias internacionales, lo cual ha sido tratado con cierta frecuencia (y diría que con indiferencia de los públicos) en el cine.

Fotograma de La mujer rey

Dejando de lado estos contextos, nos muestra la cinta una serie de vivencias valiosas, en las cuales se destacan el heroísmo, la capacidad de servicio, la disciplina, el liderazgo, la amistad y la lealtad. Nos encontramos con el ambiente de entrenamiento y de formación de regimiento de las Agoji, mujeres que lo entregan todo por los principios especiales de esta unidad élite, que es leal al rey y a su liderazgo interno, bajo ambientes de continua motivación, rigurosa disciplina, participación directa de las comandantes que enseñan con el ejemplo y su presencia en las primeras líneas de la acción. Viven estas mujeres en el palacio, pues actúan como guardia personal del rey, donde están aisladas de la vida normal de la población, de tal manera que no se casan. Ellas se van entrenando con miras al combate cuerpo a cuerpo y a eso llegan ante nuestros ojos, coronando su preparación con la derrota de los enemigos en campos de batalla adyacentes a los pueblos, a las selvas y a los campos, donde no dan pausa ni tregua al enemigo, que lucha inútilmente y huye derrotado.

En medio del rigor militar, en el cual las mujeres comandantes son muy exigentes y extremistas, florecen también la amistad, subsisten las dudas y no están ausentes los temores. Como es natural, para matizar y ambientar la historia, se cuentan varias narraciones paralelas relacionadas con las mujeres y sus propias vidas, que en verdad humanizan y enriquecen el disfrute del espectador. La generala Nanisca se convierte en poderoso centro de la saga y la actuación de Davis le confiere un brillo especial al personaje.

The Woman King

En paralelo, se nos da una versión del tráfico de esclavos que ayuda a enriquecer el escaso conocimiento que en general se tiene sobre este oscuro tema, narrado desde la perspectiva de los sufridos y humillados individuos que pasan sus días en corrales a la espera del embarque hacia tierras lejanas. Todos ellos eran seres humanos ricos en vivencias, personas arrebatadas a sus familias, a sus tradiciones, a sus campos y parcelas de manera violenta, que deben unir a su destierro el sentimiento de que son seres derrotados y entregados por sus propios vecinos a un destino que no entienden ni pueden dominar. Quizás, en más de una ocasión, había rebeliones y escaramuzas de libertad, algunas seguramente exitosas, como la que se muestra en la película cuando unas cuantas heroicas mujeres Agoji rompen sus cadenas y ponen en aprietos a los traficantes y sus aliados nativos.

Al final, la historia de las naciones africanas, tan rica en episodios, en epopeyas, en contrastes entre la valentía, el triunfo, la humillación y la explotación, se sigue contando todavía, bajo las influencias de un pasado muy complejo y de unas visiones en construcción que aún no están suficientemente estructuradas y culturizadas. Historias como la de las mujeres Agoji, su mítica comandante y sus jóvenes guerreras, de alguna manera, ayudan a sanar el pasado y a soñar con un futuro mejor.

 

Trailer:

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Ficha técnica:

La mujer rey (The Woman King),  EUA, 2022.

Dirección: Gina Prince-Bythewood
Duración: 135 minutos
Guion: Dana Stevens, basada en una historia de Maria Bello y Dana Stevens
Producción: Cathy Schulman, Viola Davis, Julius Tennon, Maria Bello
Fotografía: Polly Morgan
Música: Terence Blanchard
Reparto: Viola Davis, Thuso Mbedu, Lashana Lynch, John Boyega, Adrienne Warren, Sheila Atim, Jayme Lawson, Hero Fiennes Tiffin, Masali Baduza, Angelique Kidjo,Zozibini Tunzi, Makgotso M, Sivuyile Ngesi

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