Críticas

El romántico encanto de la belleza

La cenicienta

Cinderella. Kenneth Branagh. EUA / Reino Unido, 2015.

Cartel de la película La CenicientaEn esta época de ciudades superpobladas, calentamiento global y frecuentes acciones terroristas, no deja de tener atractivo el hacer un imaginario viaje por un pequeño reino formado por verdes praderas y frondosos bosques, matizado aquí y allá por hermosas casas de campo y gobernado desde una pequeña ciudad, adornada por un precioso palacio real. País y palacio situados entre el mar azul y las montañas, ambos límites protectores que enmarcan la realidad y le dan sentido y estabilidad. Si se añade a este ambiente gozoso, la presencia de reyes y príncipes justos y prudentes, capaces de tener en cuenta a la totalidad de la población hasta para escoger a la futura esposa del príncipe heredero, sin importar que esta sea humilde, mayor es todavía el atractivo. Añádase la existencia de un ejército pequeño, vestido con casacas azules, en el cual el comandante es un capitán de raza negra, que tiene la capacidad para recorrer pacientemente el país, siguiendo el romántico capricho del joven príncipe. Así se conforma esta mítica tierra de Disney y así somos convocados a pasar un par de horas agradables, atraídos por los románticos encantos de la belleza.

En La Cenicienta se nos cuenta la tradicional historia de la bella joven que vivía sometida a los caprichos de su madrastra y de sus hermanastras, para quienes tenía que cocinar, asear, coser, en medio de improperios y humillaciones, como el de que la llamaran con el apodo de cenicienta. Esta terrible situación empieza a cambiar cuando aparecen un príncipe, un hada madrina y unos zapatos de cristal. Es la magia y el amor que acuden a rescatar a la bella niña. Esta historia está contada de forma secuencial, con todos los episodios claramente delineados, sin intentos de abstracción o de novela negra. Es de suponer que casi todos los espectadores conocen los aspectos esenciales de la historia… Y sin embargo, tiene la película un sabor, una ambientación, un diseño que hacen que se disfrute y aprecie. Algo así como lo que sentiríamos si pudiéramos viajar al principado de Mónaco en la época en la que Grace Kelly, a modo de princesa encantada, lucía esplendorosa en los eventos del famoso lugar, en medio de los flashes de la prensa.

Fotograma de La CenicientaQuisiera resaltar algunos de estos sabores. Muestra la joven niña una devoción poco común, hoy y en cualquier época, a sus padres fallecidos, especialmente a su madre. Ella le pidió, en su lecho de muerte que siempre viera las cosas como oportunidades, como fuente de vitalidad y de felicidad; siempre con una sonrisa, con valentía, optimismo y confianza. Esta visión se manifiesta en el filme en numerosas escenas y actitudes que bajo la actuación de Lily James se aprecian sinceras, tales que pueden jugar roles modélicos, algo no carente de interés.

El monarca del pequeño reino, el padre del príncipe, protagonizado por Derek Jacobi, mantiene una estrecha y jovial relación con su hijo y le alienta en sus atrevimientos y aventuras, por medio de gestos y de palabras divertidas, no obstante que se encuentra con signos de enfermedad, ya al final de su reinado. Muestra actitudes de escucha activa y empática, otro rol modélico que bien vale la pena apreciar en las relaciones de padre e hijo, que en general son distantes y difíciles.

El príncipe (Richard Madden) aparece como un joven sencillo y abierto, que se deja sorprender por la frescura y la inocencia, no obstante tener acceso a riquezas y lujos y a las mujeres bellas de todo el mundo. Su apasionada aproximación a la cenicienta se traduce en sutiles sentires, en gentiles ansias, en ruegos y miradas respetuosas, aunque es sabedor de su completo dominio sobre la joven desde el mismo momento en que la conoció. Es solo un cuento, pero podría ser también inquietud y provocación para muchos.

CinderellaY ¿qué hay de la malvada madrastra y sus hijas? La experimentada Cate Blanchett es una notable Lady Tremaine, siempre atenta y oportunista. Sus hijas tratan de seguir sus pistas, sin lograr conseguirlo bien. El ambiente negativo y egoísta de estas tres está bien logrado y es creíble, no obstante que se visten de manera curiosa, a modo de pobres nuevas ricas que dejaron de disfrutar de vidas mejores. Siguiendo a estos tres personajes con mayor detalle y drama, el filme, que ha sido bien acogido, pudo haber recibido aún más reconocimientos críticos.

Ahora quiero hablar de los trajes de La Cenicienta. El afiche que la publicita nos muestra a la joven en un traje azul que la envuelve y la hace girar como si se tratara de una ligera nube celeste. El vestido es un regalo mágico del hada madrina, diseñado por ella a partir del antiguo vestido de novia de la madre de la protagonista. En la película, ella lo luce triunfalmente durante una majestuosa serie de escenas, centradas en el baile triunfal que sostiene con el príncipe en el gran salón del palacio real. Ella gira suave y rítmicamente y el traje danza con ella y los espectadores también, tal es la simbiosis que se logra con la vibrante combinación de música, ambiente, belleza y colores. Cuando ya, al final, se realiza la boda, Cenicienta luce un traje enteramente distinto, de color claro, de apariencia sencilla y elegante. Todos estos son detalles que muestran la riqueza del trabajo de diseño que implica una película de esta naturaleza, todo un ícono de los estudios Disney.

La Cenicienta, películaEstos sabores son también prueba de que la magia del cine abarca grandes espacios y posibilidades y que temas contados de nuevo, si bien aparentemente conocidos y ya representados, no alcanzan a agotar tales posibilidades. El romántico encanto de la belleza siempre será extenso y atractivo.

Trailer

Ficha técnica:

La cenicienta (Cinderella),  EUA / Reino Unido, 2015.

Dirección: Kenneth Branagh
Guión: Chris Weitz, Aline Brosh McKenna. Basado en el cuento “La Cenicienta” de Charles Perrault
Producción: David Barron, Simon Kinberg
Fotografía: Haris Zambarloukos
Música: Patrick Doyle
Reparto: Lily James, Cate Blanchett, Richard Madden, Helena Bonham Carter, Holliday Grainger, Sophie McShera, Stellan Skarsgård, Nonso Anozie, Derek Jacobi, Hayley Atwell, Ben Chaplin

Enrique Posada

Graduado del Master en Crítica Cinematográfica de AULA CRÍTICA

 

Deja un comentario


* Los campos marcados son obligatorios