Críticas

Parenti serpenti

La Casa Gucci

House of Gucci. Ridley Scott. EUA, 2021.

Es posible que nos pase, a veces, la experiencia de encontrar un objeto del que nos ponemos la pregunta “¿para qué?”. No se trata, obviamente, de una pregunta cuyo objetivo sería profundizar la composición del objeto mismo, sino la consideración casi natural de una existencia que se sitúa en la problemática del tener sentido, o sea de su necesaria presencia en el contexto universal y cultural humano. Eso existe, dicho de otra manera, porque así es, porque así funciona, porque así se permite (la serie de razones puede continuar hasta una supuesta e irrealizable infinitud). Esta necesidad de darle un sentido a los objetos quizás se deba a un supuesto y escondido reconocimiento de la inutilidad de los seres humanos en la estructura (ella también a lo mejor humanamente inútil) del universo. Buscamos, por esta razón, una voluntad interna de utilidad en lo que hacemos y lo que producimos, como si esto ya fuera prueba bastante de lo justa que es la existencia de algo tan solo por ser, obviamente, útil. El “¿para qué?”, entonces, no sería únicamente una pregunta concreta, sino también filosófica, demostración esta de que algo tiene derecho a formar parte de nuestro mundo (se entiende aquí el humano).

La necesidad de darle un sentido a la película de Ridley Scott, entonces, partiría del reconocimiento no tanto de la existencia de dicha película, sino de la categoría de la que forma parte y de la que, teóricamente, nos revela algunas particularidades. ¿Entretiene? ¿Emociona? ¿Nos deja boquiabiertos ante unas imágenes espléndidas? ¿Es el ritmo estable o caótico? Todas preguntas, estas, que piden que se les dé una lectura final, adecuada, capaz de llevar al descubierto los mecanismos internos de los que se forma el producto fílmico. Todas preguntas, no nos negamos a decirlo, que encuentran una respuesta inocente: el filme tiene una estructura buena, el filme tiene unos actores capaces, el filme tiene unos diálogos interesantes, el filme tiene una dirección inteligente, pero es también de una mediocridad casi inalcanzable en lo que se refiere a la historia que nos viene contando.

Efectivamente, todo lo que descubrimos en las más de dos horas puede ser resumido en un par de frases: él conoce a ella, él se separa de ella, ella quiere vengarse. Alrededor de estos eventos se estructura toda una película, entonces, que parece más una demostración artística que un cuento capaz de dejarnos pegados a nuestras butacas: todos, desde los actores hasta los técnicos del sonido, nos están enseñando el nivel técnico que han logrado alcanzar, y nadie nos podrá hacer olvidar la suntuosidad de las escenas que toman lugar en la pantalla. Sin embargo, esta perfección olvida lo que probablemente más importancia tenga en el contexto creativo del arte de contar historias: al espectador no le importa mucho la técnica esmerada si, al final, lo que le vamos a ofrecer es una historia que, de por sí, aburre. De hecho, a nadie le va a interesar mucho lo que pasó en el mundo de la familia Gucci: se trata de personas incapaces de hacer que nos interesemos por ellas en el contexto de una serie de eventos que, finalmente, nos resultan mediocres.

No queda mucho después de la visión de esta película. Perfecta para que los estudiantes de cine, futuros directores, aprendan el léxico de la puesta en escena, es también la demostración de que es una necesidad universal (de aquella universalidad de la que hemos hablado arriba, la típicamente humana) crear una historia en la que la técnica esté al servicio de una temática de la que queremos hablar y, sobre todo, que nos permita capturar la atención de nuestro público. Objeto suficiente, House of Gucci quizás vaya a formar parte de aquellos productos de la filmografía de Ridley Scott de los que se dirá que su visión no es fundamental. Terrible momento, quizás, el darse cuenta de que no es nada mala, pero no es nada buena: síntesis del concepto de mediocridad, de una perfección técnica que no responde a ninguna obligación de entretener, buena para que se vea y para que después se olvide, dejando rastro de su existencia solo en el recuerdo de algunos fragmentos que a lo mejor han logrado despertarnos del letargo en el que nos ha sumergido.

Ficha técnica:

La Casa Gucci (House of Gucci),  EUA, 2021.

Dirección: Ridley Scott
Duración: 158 minutos
Guion: Becky Johnston, Roberto Bentivegna
Producción: Ridley Scott, Giannina Scott, Kevin J. Walsh, Mark Huffam
Fotografía: Dariusz Wolski
Música: Harry Gregson-Williams
Reparto: Lady Gaga, Adam Driver, Jared Leto, Al Pacino, Jeremy Irons

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