Series de TV 

Kidding

Creo que Jim Carrey ha encontrado en Jeff Pickles, el protagonista indiscutible de Kidding, un personaje a su medida que le ha permitido reconciliarse con muchos aspectos de su propia vida en un momento en que su carrera ha emprendido un ritmo mucho más intermitente y pausado. El señor Pickles es un “niño grande” que ha dedicado toda su vida a un programa de televisión protagonizado por él mismo y sus marionetas. Es alguien que ha educado desde la televisión a varias generaciones de niños y niñas, quienes, ya adultos, lo tienen como un referente, como una autoridad, alguien muy querido por todos. De hecho, el modelo real en el que está basado el personaje de Pickles es Fred Rogers, cuyo programa estuvo en antena más de treinta temporadas.

Resulta difícil no enamorarse de Pickles ni de la interpretación de Carrey desde el primer momento, cuando, en un programa de entrevistas de Conan O’Brien, sentado junto a Danny Trejo (¡nada menos!), Pickles saca a Uke-Larry (un ukelele marioneta) y comienza a cantar una canción que todos corean en el plató. Carrey/Pickles ya tiene al público en el bolsillo, pero no al de la ficción, sino a todos nosotros.

La primera temporada de la serie, creada por Dave Holstein, guionista de algunos episodios de Weeds (2005-2012), consta de diez entregas, seis de ellas (“El verde significa arranca”, “Pusilánime”, “El nuevo tú”, “La galleta”, “LT. Pickles” y “Algún día”) dirigidas por Michel Gondry, con quien Carrey ya había trabajado en la excelente ¡Olvídate de mí! (Eternal Sunshine of the Spotless Mind, 2004). Sin duda, Gondry imprime su sello de autor en esta primera temporada. Completan la lista de realizadores Jake Schreier, responsable del tercer y cuarto episodio (“Los dolores necesitan nombre” y “Adiós, mamá”), y Minkie Spiro, que se encarga del séptimo y del octavo (“Kintsugi” y “Philliam”).

Cuando ya nos hemos enamorado del señor Pickles descubrimos que se encuentra en un momento muy delicado de su vida, ya que ha perdido a uno de sus hijos gemelos (Cole Allen) y se acaba de separar de su esposa, Jill (Judy Greer). El mundo amable y perfecto que refleja en su programa se desmorona a su alrededor y acaba afectando al presentador, que es incapaz de superar la pérdida, aunque sigue intentando hacer siempre lo correcto, lo que dota al personaje de una gran dignidad.

Lo más interesante de Kidding es preguntarse hasta qué punto Jim Carrey está interpretando al señor Pickles o está mostrándose a sí mismo, un cómico que arrasó en los años noventa pero que arrastra una profunda depresión desde el suicidio de su exnovia. Gondry explora esa dualidad y la lleva a la serie, hasta el punto que la vida real del personaje y el programa de televisión del señor Pickles entran en conflicto, lo que viene acentuado por el hecho de que en el programa trabajen también su padre, Seb (Frank Langella), que es el productor, y su hermana, Deirdre (Catherine Keener), que es quien diseña y articula las marionetas. A Pickles no le queda ningún punto de anclaje y, aun así, trata de ser lo que siempre ha sido: un modelo, un referente para los más pequeños de la casa.

Sin duda, habrá quien encuentre patético el personaje interpretado por Carrey, pero lo que hay de fondo es una gran integridad. Pickles es alguien que intenta hacerlo lo mejor posible aunque su vida personal se encuentre en ruinas. Y aquí es donde radica uno de los mayores logros de la serie, en el tono. No deja de ser una comedia, pero resulta agridulce, trágica, en ocasiones triste, pero siempre emotiva. Y siempre supone una enorme alegría tener a Carrey de vuelta, en esta ocasión dando vida a un personaje que parece escrito para él. Gracias, señor Carrey.

Premios: Nominada a dos Globos de Oro: Mejor Serie Musical o Comedia y Mejor Actor en una Serie Musical o Comedia (Jim Carrey)

Tráiler:

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