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III Festival online Márgenes

III Festival Márgenes

El espacio Márgenes, conocido sobre todo por su labor dentro del festival de cine online que celebra desde hace tres años, también engloba otras actividades como son talleres formativos y seminarios impartidos por creadores cuyas propuestas pertenecen a un cine español fuera de los convencionalismos de los circuitos de producción y distribución. Además, a través de su cineteca online también difunden algunas de las obras menos accesibles de los autores más destacados del “nuevo cine español”. Un cine que transita por rutas recónditas que no son fáciles de vislumbrar a simple vista, que requieren ir en su búsqueda. En definitiva, Márgenes es una suerte de mediador entre productores, distribuidores, cineastas y el propio espectador. Una puerta abierta a un panorama cinematográfico cada vez más en ebullición para disfrutar en streaming. Un cine que habita en los márgenes, que vive condenado a ese terreno y a su intrascendencia mediática por una imposibilidad económica que se deduce de manera más o menos directa de la indagación expresa de estos creadores hacia nuevas formas narrativas. Estas nuevas tentativas discurren por modulaciones de la estética y un alto sentido poético dentro de las realidades más cotidianas, entre otras iniciativas. Un cine que arriesga y, en su libertad, rompe con los códigos más tradicionales de la cinematografía.

El presupuesto es importante para hacer cine pero no lo es todo. Son las ideas y la creatividad las que encienden la chispa y es evidente que cuando los medios faltan se agudiza el ingenio. Ahora que el cine digital se ha hecho extensivo en prácticamente la totalizad del sector, lo que significa un abaratamiento de los costes de producción, sumado al espaldarazo que las instituciones han dado al medio cinematográfico y cultural en general, la etiqueta low cost aparece como carta de presentación de muchas películas. Se puede hacer cine con bajo presupuesto. Un cine que no atiende a un patrón definido pero que desdibuja los límites de los registros cinematográficos. La diversidad de propuestas es tan heterogénea como lo puede ser el cine que sí nos llega a las carteleras e incluso más. Y es que la reformulación de estos contenidos conlleva también un cambio en el propio sistema de distribución que ha encontrado una solución viable en las plataformas online. Como la búsqueda de nuevas vías para la financiación como el crowdfunding, al que recurren cada vez más realizadores.

El festival Márgenes, en esta tercera edición, ha buscado la conciliación ideal entre las nuevas formas de visionado por internet y el medio al que se debe. De esta manera, la sección oficial, formada por doce películas, se ha podido visionar a través de su página web de forma gratuita, así como en varias sedes presenciales en Madrid, Córdoba, México DF y Montevideo. Y es que en este año han traspasado fronteras para mirar hacia otras cinematografías y han incluido trabajos de procedencia portuguesa y latinoamericana.

Costa da MorteLa inauguración y clausura de cualquier festival son dos de los momentos más esperados que representan el espíritu e intenciones del certamen. En la ceremonia de apertura se le otorgó el Premio Especial a Basilio Martín Patino, como reconocimiento a toda su creación de cine independiente y comprometido. En cuanto a las películas elegidas para abrir y cerrar el festival, no pudieron ser más acertadas, al tratarse de dos de los films españoles más importantes de 2013. Películas que aun perteneciendo a los márgenes y no haber encontrado un hueco en las salas comerciales, sus autores han sido reconocidos en algunos de los más importantes festivales: Costa da Morte de Lois Patiño y Gente en sitios de Juan Cavestany.

Costa da Morte nos propone una mirada de inspección en teleobjetivo a su entorno. Desde esa lejanía consigue el espacio ideal para indagar y observar el medio natural entendido como un misterio y el modo en que el hombre interactúa con él. La manera en que se debe a él. El enigma de un entorno salvaje y voraz que muchas veces trae consigo la tragedia. El sonido, que en ocasiones lo percibimos como si estuviésemos en primer término, sublima la grandeza de la imagen. Como en la conversación entre pescadores sobre los desastres de la política y sus errores sobre el medio ambiente. Pero si existe un momento que define al completo las intenciones de Patiño, ese es el de los percebeiros en su batalla con el mar.

CortaLa contemplación y el ritmo narrativo de Costa de Morte se define en la misma línea en que lo hace la película latinoamericana Corta (Felipe Guerrero, 2012), con la que también comparte la importancia de un espacio y la relación de este con el ser humano. Realizada con poco más de veinte planos fijos, narra el trabajo de los corteros de caña de azúcar en Colombia. Durante un tiempo que no conocemos, presenciamos la mutación del paisaje de cañas a través del trabajo y esfuerzo físico de estos obreros, a los que vemos en su rutina diaria.

En la película Torres y cometas (Gonçalo Tocha, 2013) también es un lugar el auténtico protagonista del devenir del film: la ciudad medieval Guimarães, la cual constituye también el epicentro del trabajo plural Centro histórico (Pedro Costa, Manoel de Oliveira, Víctor Erice y Aki Kaurismäki, 2012). Y es que muchas fueron las películas en torno a esta ciudad —en su mayoría cortometrajes— que surgieron a partir de 2012, cuando se celebró la capitalidad europea de la cultura en dicho lugar. Gonçalo Tocha y su sonidista habitual recorren la ciudad en busca del mejor modo para descubrirla y así plasmarlo en imágenes. Un proceso con mucho de improvisación y humor en esa trastienda del cine que aquí no ha querido esconderse.

Patrimonio nacional (Jean Castejón Gilabert, 2013) reflexiona sobre otro espacio, esta vez en España, que encierra mucho sufrimiento y misterio: el Valle de los Caídos. Un enclave que hoy en día sigue suscitando reproches y discordancias políticas. El film propone un acercamiento diferente a este emblema que Francisco Franco ordenó construir en 1940 para perpetuar la memoria de los más de  33.000 caídos durante la Guerra Civil, el mismo que paradójicamente se convertiría en su sepulcro. La película es un ensayo audiovisual que entremezcla imágenes de archivo, extractos de textos literarios e imágenes difusas que contrastan con las más tangibles, las de un viaje de tres amigas al monumento.

Dentro de los films españoles seleccionados existe un hilo conductor que tiene que ver con la convulsión política desde los movimientos de revulsión social que surgieron para intentar frenar el fraude de la situación actual. VidaextraEl 15-M en Madrid han generado numerosos documentos audiovisuales y uno de ellos es Falsos horizontes (Carlos Serrano Azcona, 2013), que recoge algunos de los testimonios de aquellos que vivieron día a día el fenómeno desde adentro.

Vidaextra bebe de la influencia que la novela de Peter Weiss —La estética de la resistencia— suscitó en su autor, Ramiro Leido Cordero, en aquella víspera de la huelga general del 10 de septiembre de 2010 en Barcelona, durante una asamblea. Pasado el tiempo, llegamos a la reflexión entre cinco amigos sentados a una mesa. Una conversación de más de una hora en plano fijo y a media luz. La primera parte evoca a la segunda en un trabajo donde la imagen tiene escasa importancia, no narra. Es la banda de sonido el medio en el que se sostiene la película.

FangoLa cinta ganadora, la argentina Fango (José Celestino Campusano, 2012) es una ficción ambientada en los bajos fondos de Buenos Aires. Representa una propuesta poco convencional en cuanto a su forma de hacer cine, con actores no profesionales, guion abierto y con tiempos de rodaje dilatados, cuyo resultado, sin embargo, supone la propuesta más convencional de todas las presentadas, atendiendo a su puesta en escena, la narrativa y el montaje.

Los trabajos más interesantes dentro de la sección oficial, a pesar de no haber recibido ninguna distinción por parte del Jurado, son la argentina Cabeza de ratón (Ivo Aichenbaum, 2013) y la peruana El espacio entre las cosas (Raúl del Busto, 2012). La primera es el diario de su realizador, su reencuentro con Río Gallegos, el lugar donde creció desde los siete años, al que regresa tras un largo periodo en Buenos Aires. Un retorno que ocurre después del suicidio de su amigo Chori y la ruptura con su novia. Lo que allí le espera poco tiene que ver con la visión que tenía antes de partir. El film es una mirada hacia atrás para comprender lo que anhela y ya no existe. El panorama actual, nada prometedor, está marcado por la desesperanza de la actividad política. Pero como le dijeron cuando era niño: “más vale ser cabeza de ratón que cola de león”. El Eternauta se cruza entre sus pensamientos como representación de la fuerza de un motor por salir de las dificultades. El personal relato de Ivo Aichenbaum se sirve de la voz en off e imágenes que transcriben la frustración que siente en un ejercicio continuo de querer volver a sus recuerdos para no afrontar el sentimiento de desolación y vacío vital.

El espacio entre las cosas también se sostiene sobre una voz en off, en este caso dual. Dos voces que pertenecen a la misma persona ­­­—el director de la película— que en ocasiones se desdobla en su personaje en la ficción, Glauber Maldonado, un detective privado. El relato oscila entre la realidad del realizador y la ficción y el delirio de su protagonista. El lenguaje de sus imágenes está anclado en la subjetividad de nuestros pensamientos, la manera en la que cada cual le da sentido a las cosas, cuando pasa por el transformador de la imaginación. La perspectiva, la del observador, que está más allá de las palabras de esa voz que resuena. La ausencia del guion para adentrarse en lo difuso y en la confusión mental, el paradigma de lo abstracto y, por qué no, del absurdo. La libertad tras El espacio de las cosas es la misma que le otorga al espectador para construir su propia historia, aquella que su particular prisma mental le lleve a interpretar.

Como conclusión, un deseo. El de la viabilidad y perdurabilidad en el tiempo de Márgenes, que en apenas tres años ha conseguido identificarse con un público cuyo interés por el cine, también le lleva a mirar hacia los lados.

Palmarés:

Premio Mejor Película: Fango, José Celestino Campusano, 2013.

Mención Especial del Jurado: Corta, Felipe Guerrero, 2012.

Mención Honorífica del Jurado: Vidaextra, Ramiro Ledo Cordeiro, 2013.

Trailer de Fango:

Trailer de Corta:

Trailer de Vidaextra:

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