Críticas

Superhéroes con bata de hospital

Glass (Cristal)

Glass. M. Night Shyamalan. EUA, 2019.

Glass (Cristal), cartelEn el año 2000, cuando M. Night Shyamalan estrenó su cuarto largometraje, El protegido (Unbreakable), el primero tras el rotundo éxito que obtuvo con El sexto sentido (The Sixth Sense, 1999), apenas había cine de superhéroes, más allá de las diversas entregas de Batman dirigidas por Tim Burton y Joel Schumacher, algunas producciones modestísimas de serie B y alguna rareza como la primera entrega de Blade (Stephen Norrington, 1998). De hecho, la primera entrega de X-Men (Bryan Singer, 2000) se estrenó el mismo año que El protegido y el Spider-Man de Sam Raimi no llegaría a las salas hasta 2002. En 2016, cuando se estrenó Múltiple (Split), no nos dimos cuenta de que era una película de superhéroes hasta el final, pero ahora, con la llegada de Glass (Cristal), descubrimos que, en un momento en que el cine de superhéroes ha colonizado la cartelera mundial, otro cine de superhéroes es posible.

No es este el lugar más apropiado para tratar sobre la posibilidad más o menos remota de que este tipo de cine vaya a padecer, en un plazo relativamente corto, una crisis de superproducción, ya que, de momento, son muchos los estrenos previstos, es un género que domina la taquilla e incluso ha recibido el refrendo de Hollywood gracias a las nominaciones al Oscar y las tres estatuillas conseguidas finalmente por Black Panther (Ryan Coogler, 2018). De todas maneras, cabe la posibilidad de que Glass (Cristal), de la misma manera que El protegido, resulte una película profética. Si la primera entrega de la trilogía sirvió para anunciar una nueva edad dorada del cine de superhéroes, es posible que la tercera venga a anunciar su declive.

Glass (Cristal) es una película de superhéroes atípica, sin grandes efectos, sin grandes destrozos, pero con una profunda reflexión sobre la condición del héroe y del villano en el mundo contemporáneo. Shyamalan, en todos sus títulos, incluso en los menos personales, nunca abandona lo cotidiano, ya que ese es el espacio privilegiado para que florezca lo extraordinario. Lo extraordinario nada tiene de extraordinario si aparece en un mundo que, ya de por sí, resulta extraordinario; lo extraordinario solo puede serlo si toma como referencia, como escala, lo cotidiano, lo habitual… lo ordinario, en definitiva.

El protegido y Glass (Cristal) forman parte de un mismo universo narrativo en el que se enfrentan Elijah Price (Samuel L. Jackson), más conocido como Don Cristal, y David Dunn (Bruce Willis), más conocido como El Protector o El Vigilante Verde. Al final de Múltiple ya descubrimos que Kevin Wendell Crumb (James McAvoy) vivía en ese mismo universo, pero hasta el estreno de Glass (Cristal) no hemos sabido que Múltiple también era una película de superhéroes.

Shyamalan recupera con esta nueva película una de las líneas narrativas que lo habían convertido en un maestro del fantástico contemporáneo. Somos muchos los que hemos recuperado la fe en el cine de Shyamalan gracias a Glass (Cristal), aunque ya con La visita (The Visit, 2015) parecía haber recuperado las riendas de su propia filmografía. Ahora, con Glass (Cristal), nos devuelve la solidez propia de sus títulos clásicos, los ya citados El sexto sentido y El protegido, pero también la de otros imprescindibles como Señales (Signs, 2002), El bosque (The Village, 2004), La joven del agua (Lady in the Water, 2006) e incluso El incidente (The Happening, 2008), si bien los dos últimos, que a mí me parecen magníficos, ya fueron recibidos con bastante frialdad por parte de crítica y público.

Aunque Glass (Cristal) comienza y acaba con sendos enfrentamientos, rodados a caballo entre el fuera de campo y la cámara subjetiva, no deja de ser una película de interiores, los del psiquiátrico en el que Dunn, Price y Wendell Crumb son tratados por la doctora Ellie Staple (Sarah Paulson). Es, por tanto, una película en la que el diálogo resulta esencial. Son personajes que emplean más la palabra que la acción, sobre todo en los interpretados por Samuel L. Jackson y James McAvoy.

Cuando Shyamalan estrenó El protegido, Disney no consintió que aparecieran las palabras “cómic” ni “superhéroe” asociadas a la película. Ahora, en cambio, Shyamalan homenajea explícitamente al mundo del cómic en el tratamiento que hace del color, al asignar una tonalidad distinta a cada uno de los protagonistas. Además, ha conseguido que Disney y Universal se pongan de acuerdo para producir y distribuir Glass (Cristal), una trilogía atípica que ha tardado casi veinte años en materializarse. De hecho, para poder mostrar el pasado de Dunn y de Price, Shyamalan utiliza un buen número de descartes de El protegido (aunque es probable que, en su momento, ese descarte ya se rodara con vistas a esta posibilidad, pero sin decírselo a Disney, claro).

Otro aspecto muy interesante de la película es que cada uno de los protagonistas tiene un personaje vinculado: en el caso de Price, es su madre, interpretada por Charlayne Woodard; en el de Dunn, es su hijo, Joseph, a quien da vida Spencer Treat Clark; y Kevin Wendell Crumb solo tiene a la joven Casey Cooke, la única víctima de La Bestia que consiguió escapar con vida de La Horda, interpretada por Anya Taylor-Joy. En ese sentido, Shyamalan recrea perfectamente ese universo narrativo, donde todas las piezas encajan como si fuera un puzle.

Aunque a lo largo de toda la película se habla de un rascacielos de próxima inauguración, al final, el último enfrentamiento se produce muy lejos de ese edificio, que solo se ve al fondo. El triste y solitario aparcamiento del psiquiátrico se convierte en testigo de un auténtico triello, un duelo a tres entre Don Cristal, El Protector y La Bestia. No falta el momento de la anagnórisis o reconocimiento, que se produce por partida doble, y Shyamalan vuelve a demostrar que es un maestro del giro narrativo inesperado.

Es una lástima que, por motivos estrictamente argumentales, no se haya podido aprovechar más el personaje de Samuel L. Jackson, pero resulta clave para entender la película, de ahí que sea precisamente él quien da título al film. Hay un auténtico juego de espejos y, como en El protegido, una profunda reflexión sobre lo extraordinario de la condición humana. No es tan extraño asociar un hospital psiquiátrico al mundo de los superhéroes (pensemos en Batman y el Joker), pero la película que le ha servido de modelo a Shyamalan ha sido, sobre todo, Alguien voló sobre el nido del cuco (One Flew Over the Cuckoo’s Nest, Milos Forman, 1975), según él mismo ha reconocido. Y lo mejor de todo es que M. Night Shyamalan vuelve a estar en plena forma y nos deparará nuevas alegrías cinéfilas.

Tráiler:

Ficha técnica:

Glass (Cristal) (Glass),  EUA, 2019.

Dirección: M. Night Shyamalan
Duración: 129 minutos
Guion: M. Night Shyamalan
Producción: Marc Bienstock, Jason Blum, Ashwin Rajan, M. Night Shyamalan
Fotografía: Mike Gioulakis
Música: West Dylan Thordson
Reparto: James McAvoy, Bruce Willis, Samuel L. Jackson, Anya Taylor-Joy, Sarah Paulson, Spencer Treat Clark, Charlayne Woodard, Luke Kirby, Adam David Thompson.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.