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EuroSexy, voluptuosidad y delirio en el cine europeo, 1956-1973

Título: EuroSexy, voluptuosidad y delirio en el cine europeo, 1956-1973

Autor/es: Carlos Aguilar

Editorial: Quatermass Ediciones.

Año: 2020

Para el número del mes de marzo de EL ESPECTADOR IMAGINARIO reseñé el imprescindible libro Hugo Fregonese, cine por doquier (Calamar ediciones), del escritor cinematográfico y novelista Carlos Aguilar (Madrid, 1958). La trayectoria investigadora y analítica del también historiador madrileño es imparable desde que se inició allá por 1979, coincidente con la vorágine transformadora de España en todos sus ámbitos, que alumbraros sus primeros acercamientos a la plural materia del cine. Cineastas de variado pelaje y géneros/tendencias han pasado por su afilado filtro como observador. Sus inquietudes y estímulos creativos abarcan registros amplios. Su fuerza motora tiene una querencia por la mixtura de referencias digna de elogio. Su incansable vocación por el legado de las películas le empujó a labrar uno de los textos más consultados de su cosecha. Su singular y mastodóntica, en el mejor sentido del vocablo, Guía del cine (Cátedra, colección Signo e Imagen), no solo es un volumen imprescindible en la bibliografía cinematográfica española sino una necesaria herramienta de consulta de la que emana un conocimiento vasto que indica su indiscutible facultad de ensayista para atreverse con cualquier tema y proyecto.

Con lo cual y, en virtud de su infatigable actividad como espectador/voyeur, atendiendo todos los ramales más exuberantes, puso en el mercado en 2020, editado por la firma Quatermass Ediciones, en su colección Cine-Bis, un magnífico volumen, EuroSexy, voluptuosidad y delirio en el cine europeo, 1956-1973, recomendable para todo aficionado que se precie. Con el añadido de un placer extra: su lectura es erotizante. Aguilar conforma un texto divulgativo e informativo en el que, entrando de lleno en sus páginas, advierto que existe un aliento muy personal del autor. Su escritura es apasionada y pizpireta pero tiene un poso, acorde con el tema tratado, de una simpática sensualidad. Como si el escritor se sintiera muy a gusto celebrándolo, y acuñara su habitual rigor en apuntes y datos acompasado por el deseo de ejercer de mago y procurar que a través de sus párrafos el lector logre vislumbrar, si no la nitidez de la escena (hay mucho morbo en sus hojas) sí al menos la emoción del relato, su nada disimulada concupiscencia.

El gratificante estudio está estructurado en cinco capítulos más otros cinco bloques finales dedicados a diversos contenidos que jalonan un repertorio que actúa como un vendaval muy carnal. EuroSexy habla, en términos eróticos, de la maravillosa textura visual de la sensualidad. El primer epígrafe, <Érase una vez en sensualismo>, efusivo tramo a modo de vista de pájaro, traza los albores de una tendencia que, partiendo de la nada más atrevida, tuvo sus momentos de lujurioso e imaginativo apogeo hasta una vez alcanzada la cima. Y su éxtasis artístico se devaluó, a mitad de los setenta, no solo por la pereza creativa sino porque el filón se había agotado. Un primer capítulo distinguido, de tintes nostálgicos, por las conquistas logradas en sus compases iniciales, marcando la pauta del despuntar del erotismo. Un desbordante arranque, comenzando con todo tipo de insinuaciones, incluso pintorescas, para luego, y con el correr del tiempo, volcarse en la despampanante apertura de miras. El autor hace notar que los descarados flecos inaugurales progresaron a la par que la permisividad, acelerando en atrevimiento, hasta tocar techo, ya en los setenta, y llegar al frenazo final cuando la siembra se había convertido en tierra baldía.

Aguilar, como he anotado en otro párrafo, ha visto mucho cine y tiene una memoria prodigiosa, además del prurito de la investigación. Contempla en su libro, perfectamente parcelado, el desigual aporte de las cinco cinematografías europeas atendidas en sus páginas. Efectúa un recorrido, acotado en su época correspondiente, de los primeros síntomas de insinuación/destape de las culturas francesa, italiana, inglesa, española y alemana sujetos a la evolución del paradigma erótico en función del momento de su eclosión. De cómo irrumpe en la pantalla el toque de tolerancia a modo de fenómeno que irrumpe para quedarse a rebujo de varios factores, entre ellos, el avance de la liberación sexual y el empuje de la figura poliédrica de la mujer en su faceta elástica y adaptada a las mutaciones de su papel en los códigos genéricos (propios) de cada cinematografía. Es decir, que el ejercicio del erotismo y toda su promiscuidad no sólo se ciñe a un cliché sino que su fuente se acomoda a cualquier ámbito, desde el costumbrismo, al drama, al terror, al thriller…pergeñado a la idiosincrasia de la nacionalidad/culturalidad de cada país.

EuroSexy, voluptuosidad y delirio del cine europeo 1956-1973 es una joya, una nutrida agenda de nombres de actrices (actores, también), que dejaron su impronta, su talento interpretativo y su escultural belleza. Unas fueron entronizadas, acuñando roles de heterogénea catadura y difíciles de soslayar, y otras apenas dejaron huella interpretativa pero sí la naturalidad de su cuerpo. De todo esto y mucho más es comentado, con su proverbial dialéctica, Carlos Aguilar, en un volumen pluridimensional.

El alegre magisterio del escritor se completa con un atractivo y fascinante (para la vista) diseño y maquetación a cargo de Javier G. Romero que rubrica, con su erotizante configuración, una obra imprescindible para conocer tórridos estilos de cine insinuantes y desprejuiciados.

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