Críticas

Internet también mira dentro de ti

Eliminado: Dark Web

Unfriended: Dark Web. Stephen Susco. EUA, 2018.

cartel_dark_webInternet ha abierto un universo de ideas para directores dispuestos a hacer saltar de la butaca a los adolescentes más valientes. Lo hemos visto no hace mucho en nuestras carteleras con Slender Man (David Birke, 2018)  o Searching (Aneesh Chaganty, 2018), historias que, cada una a su modo y de forma distinta, se nutren de Internet; leyendas urbanas que cogen envergaduras realmente siniestras, hackers dispuestos a transformar un infierno virtual en la vida real o todo lo que un padre puede saber sobre su hija, debido a la redes sociales, porque es cierto eso de que la red puede ser el gran diario personal de todos.

No es  preciso utilizar la palabra Internet para describir las acciones que se desatan en la película, pues habría que ahondar un poco más en ese concepto que se queda corto para comprender que el director Stephen Susco utiliza como impulso de la historia lo que denominamos hoy como Dark Web. La Dark Web es un rincón de Internet no indexada por motores de búsqueda habituales, que dentro de su amplio abanico de posibilidades es utilizada para el mercado negro, pornografía inadecuada, utilización de Bitcoins y hasta para contratar asesinos a sueldo. Si se utiliza este sistema es porque mantiene (al menos aparentemente) a los usuarios en el anonimato, ya que la IP (matrícula) del ordenador queda oculta por seguridad. Pese a que mucha gente entra por simple curioseo, y sin ánimo de hacer el mal, hay que saber que la web oscura puede ser un parque de atracciones para los hackers más indeseables.

Un fondo de pantalla de lo que parece ser un paisaje difuminado, un icono con un rostro gris, sin expresión, simplemente la silueta por defecto que sirve como excusa para que un usuario coloque una foto que lo identifique. Debajo, un símbolo de interrogación. Todo indica que el dueño de ese ordenador desea mantenerse en el anonimato. Inmediatamente, vemos como alguien intenta escribir letras al azar con la intención de adivinar la contraseña, y lo consigue. A partir  de ese momento y, sin darse cuenta, el protagonista abre la caja de Pandora y pone en marcha una cuenta atrás, que será la “ciberpesadilla” más grande de toda su vida. Matías (Colin Woodell) se encuentra accidentalmente con este portátil e intenta colarse dentro, por ese afán voyeur del que todos somos testigos, pues Internet es una ventana inmensa y explicita dónde puedes ver, leer y escuchar cualquier cosa, el problema es que nuestro protagonista se convierte en el cazador cazado, pues el laptop pertenece a un hacker informático con intenciones maquiavélicas. No solo está en riesgo su vida, sino la de su novia y la de todos sus amigos.

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Sin darse cuenta, nuestro joven protagonista interactúa de manera ordinaria con su novia y sus amigos vía Facebook y Skype, dejando al descubierto todas sus contraseñas, sus gustos, preocupaciones y a los seres más queridos. Al otro lado, y en la sombra, hay ojos observando en silencio. No podemos negar que tiene una premisa interesante, aunque ya se sepa desde un principio que los tiros irán dirigidos hacia el chantaje emocional, la extorsión y el asesinato. La cinta empieza a coger estos tintes tan macabros cuando Matías descubre unos vídeos amateur muy extraños y  siniestros en el disco duro de la computadora. Hace ver que no ocurre nada, y mientras intenta consolidarse con su novia después de una breve pero concisa discusión, tiene la pantalla dividida para ver y escuchar a sus amigos, que desde la distancia se cuentan anécdotas e historias que no logran interesar al espectador. Se podría catalogar al filme de thriller más que de terror en estado puro, y ninguna de las dos consigue bien su propósito. Como película de terror se queda corta, insustancial y fría, y como suspense resulta torpe, ya que el reloj de arena, a modo de cuenta atrás que nos propone el director, se ve alterado y modificado según las circunstancias y las acciones del filme. No es un in-crescendo leve pero persistente, es una rotura del esqueleto móvil de la historia que se tambalea y no consigue enderezarse, salvo por momentos, de los cuales algunos de ellos desembocan en resoluciones muy poco creíbles y forzadas. Cuando se hace una película en la que prácticamente no vemos nada que no sea a través de una pantalla de ordenador y en la que las cámaras permanecen estáticas sin mayor juego, es indispensable que la historia, es decir, el guion, sea la carta más importante de la baraja, y precisamente de esto es de lo que más sufre el filme. Los protagonistas, pobres, hacen lo que pueden. Dentro de este juego tétrico y laberíntico encontramos la incomunicación como crítica para una juventud millennial confusa y abstraída. En la relación que tiene Matías con Amaia (Stephanie Nogueras), se ejemplifica esa desconexión del lenguaje para que dos personas puedan llegar a entenderse, así mismo, las veinte pantallas abiertas que se pueden llegar a tener sin prestarle debida atención a ninguna de ellas, especialmente a la ventana en la que tu novia te está hablando por webcam.

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A grandes rasgos, Eliminado: Dark Web resulta insípida, poco elaborada, con un final previsible y de carácter amargo, debido a su pobre creatividad. El osado estilo del ScreenFace, o dicho de otro modo,  (ver todo lo que ocurre como si estuviéramos dentro de una pantalla del ordenador) no parece dar un resultado satisfactorio. Ya se sabe que el terror dirigido al público adolescente está últimamente muy maltratado, y que no hay que atosigar al juvenil con sesudos juegos intelectuales ni narrativas excesivamente complejas, pero entre un restaurante de comida rápida y un cinco tenedores puede haber interesantes términos medios. La verdad es que si usted ha visto Black Mirror está más que vacunado contra todo virus humano, y esta película podría pasar perfectamente por uno de los capítulos menos inquietantes de la serie.

 

Tráiler:

Ficha técnica:

Eliminado: Dark Web (Unfriended: Dark Web),  EUA, 2018.

Dirección: Stephen Susco
Duración: 88 min. minutos
Guion: Nelson Greaves, Stephen Susco
Producción: Bazelevs Production / Blumhouse Productions / Universal Pictures. Distribuida por BH Tilt. Productor: Timur Bekmambetov
Fotografía: Kevin Stewart
Música: Timo Chen
Reparto: Colin Woodell, Andrew Lees, Stephanie Nogueras, Connor Del Rio, Savira Windyani

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