Críticas

Palabras que se lleva el viento

El castillo de cristal

The Glass Castle. Destin Cretton. EUA, 2017.

Castillo_de_crsital_cartelBasado en el homónimo y autobiográfico best seller que la periodista Jeannette Walls publicara en 2008, llega a la pantalla grande el filme El castillo de cristal, del realizador Destin Cretton (Las vidas de Grace, Short Term 12; 2013). La película retrata las memorias de esta exitosa columnista de chismes, viajando en el tiempo por medio de flashbacks hacia su infancia para adentrarnos en su disfuncional familia, y mostrarnos el espinoso periodo de crecimiento al lado de unos padres, quienes bajo el pretexto de la libertad, de estar contra el sistema, de querer vivir sin ataduras, ponen en riesgo el bienestar y la seguridad primaria de sus hijos, dejándolos crecer a la deriva y sin cuidados.

Y es que, como podemos ver en repetidas ocasiones, verdaderamente sus mentores no les ofrecen estabilidad alguna, ya que viven huyendo, tanto de cobradores como de autoridades, cambiando constantemente de casa, incluso de estado, y mientras, por un lado, la madre Rose Mary (Naomi Watts) se pasa el día entero pintando cuadros, el padre Rex (Woody Harrelson) es un alcohólico y soñador empedernido, que trabaja poco pero dibuja y corrige repetidamente los planos del castillo de cristal que desea construir para su familia.

Del pasado al presente, ubicado en el año 1989, saltamos una y otra vez, presenciando las dificultades y situaciones peligrosas que Jeanette y sus hermanos experimentan día a día. Y las cicatrices físicas y emocionales que estas experiencias van dejando en ellos. Su vida es una montaña rusa de vivencias emocionantes con unos padres impredecibles, a veces aventureros y divertidos, otras (la mayoría de las veces) descuidados, negligentes y egoístas, que incluso olvidan darles de comer por estar ensimismados en sus asuntos.

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Brie Larson (La Habitación, 2015) nos regala una buena interpretación de Jeanette en edad adulta, cuando deja a sus padres para salir adelante por sí misma. Ya anteriormente había trabajado con Cretton en la cinta Short Term 12, haciendo una buena mancuerna, logrando transmitir esa dualidad entre vergüenza por sus orígenes y orgullo por ciertas enseñanzas de su padre, que finalmente la definen como ser humano. Otra interpretación destacada la ofrece Ella Anderson (Henry Danger, 2014), quien es Jeanette cuando tiene entre nueve y catorce años, ya que transmite la admiración desmedida para pasar a la confusión y la desilusión profunda a la caída de su ídolo; los ojos de esta joven actriz llegan a permear con claridad tanto la angustia como la determinación de no dejarse vencer ante la irresponsabilidad de sus progenitores.

Asimismo, Harrelson (Los juegos del hambre, 2012; El escándalo de Larry Flint, 1996), nuevamente nos regala un personaje inaudito, y una actuación de enorme calidad, la de un hombre con fuego en la mirada, con deseo de aventuras y de vivir sin frenos. Pero, además, con un rencor al sistema que no le permite ser tan libre como quisiera. Que ama a su familia, pero no es capaz de ver por ellos responsablemente, por estar la mayoría del tiempo sumido en el alcohol.

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Por su parte, también Naomi Watts (Lo imposible, 2012; Muholland Drive, 2001) lo hace realmente bien, sin embargo, su personaje se encuentra de cierta forma al margen de la historia, ya que la relación principal se centra en la dupla de Jeanette y su padre.

La adaptación de un libro a película, definitivamente, tiende la mayoría de las veces a dejar algunos cabos sueltos, ya que quizá el primero ofrece un mayor espacio para cubrirlos. Por lo mismo, y a pesar de sus más de dos horas de duración, en El castillo de cristal encontramos ciertas inconsistencias que nos generan algunas dudas no resueltas sobre la verdadera historia. Resulta imposible abarcar todos los detalles y tantos momentos importantes, a través de los años que estos niños vivieron con sus padres, pero lo que sí percibimos es el desmoronamiento de las ilusiones y sueños de estos pequeños, porque su realidad es tan frágil como un castillo de cristal.

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Finalmente, Cretton nos cuenta un relato emotivo y sentimental, no obstante, no tan bien estructurado como su anterior filme, Short Term 12, que retrataba de igual forma a una joven con un pasado conflictivo que definía quién era ella en su vida adulta. A partir del éxito de su anterior película, Cretton intenta repetir la fórmula, haciendo mancuerna, nuevamente, con su director de fotografía, Brett Pawlak (Max Steel, 2016), quien hace una buena adaptación de cada época que presenta, desde la infancia, en los setenta, hasta los años ochenta, utilizando una diestra iluminación al servicio del argumento, para dibujar los distintos ambientes: desde los más opresivos, dentro de las casas derruidas por la pobreza, hasta los bellos atardeceres en el desierto, durante los viajes en carretera.

En conclusión, El castillo de cristal, sin rondar la perfección, nos ofrece una historia entretenida, basada en hechos reales, que resulta realmente sorprendente e interesante, un buen trabajo de Creeton que vale la pena conocer.

Tráiler:

Ficha técnica:

El castillo de cristal (The Glass Castle),  EUA, 2017.

Dirección: Destin Cretton
Duración: 127 minutos
Guion: Marti Noxon, Andrew Lanham (Libro: Jeannette Walls)
Fotografía: Brett Pawlak
Música: Joel P. West
Reparto: Brie Larson, Naomi Watts, Woody Harrelson, Max Greenfield, Sarah Snook, Josh Caras, Charlie Shotwell, Iain Armitage, Ella Anderson, Shree Crooks, Sadie Sink, Eden Grace Redfield, Dominic Bogart, Alanna Bale, Andrew Shaver

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