Festival Internacional de Cinema Fantàstic - Sitges 2014

El ardor

El ardor. Pablo Fendrik. Argentina, 2014.

El ardorEl ardor es la tercera película dirigida por Pablo Fendrik, cuyo estreno mundial se produjo en el Festival de cine de Cannes, donde tuvo una buena acogida. Ha sido rodada en una selva y a orillas del Río Paraná. Combina la acción, el suspense y tintes del género western.

Un chamán vagabundo (Gabriel García Bernal) que vive en la selva argentina llega a una plantación de tabaco, donde residen un padre y su hija (Alicia Braga). Allí llegan unos liquidadores que asesinan al padre y a ella la secuestran. A partir de ahí se desencadenará una persecución, que no cesará hasta que no haya venganza.

El acierto de Pablo Fendrik es no verbalizar los sentimientos de sus personajes. Aquí los silencios de sus personajes hablan más por ellos que lo que pudiesen llegar a decir los propios personajes a través de diálogos.  Para entender el entorno del héroe, basta resaltar esa especie de misticismo a la que remiten las escenas en las que el tigre pasea al lado del protagonista, lo observa detenidamente, como con curiosidad, pero sin que nunca llegue a hacerle nada. Esta idea simboliza el respeto, la veneración e, incluso, la admiración que podría llegar a tener el animal por este hombre.

El ardor parte de un sólido y bien construido guion, se cimenta sobre excelentes interpretaciones y se blinda con una mejor dirección de actores. Gael García Bernal ofrece una interpretación admirable, basada en la contención y en la austeridad. Su personaje es el de un hombre silencioso, introvertido, que ayudará a la familia a evitar que le sea robado y destruido su rancho. Un héroe que camina desnudo de cintura hacia arriba, a través de una selva que se termina conformando como un verdadero laberinto.

Por último, hacia el final, la película nos remite a esos duelos eternos, casi interminables, que se libraban en las películas de Sergio Leone, y es aquí donde podrían localizarse esos tintes de western que, de haberlos, pudiera llegar a tener El ardor.

Raúl Liébana


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