Críticas

Carne y sangre

El amante doble

L'amant double. François Ozon. Francia, 2017.

ElamantedobleCartelEl realizador francés, François Ozon,  da la impresión de estar empeñado en que sus nuevas propuestas no se parezcan ni remotamente a su filme precedente. Si en Frantz (2016) echaba mano de un clasicismo en estado puro, su última película, El amante doble, la encontramos más cercana a En la casa (Dans la maison, 2012), por su inquietante devenir y confusión entre imaginación y veracidad. En cualquier caso, puede reconocerse la  atracción del autor hacia las ambigüedades y personajes turbios, además de una preocupación máxima por la búsqueda de la excelencia en la puesta en escena.

En este  largometraje del director galo nos encontramos con una especie de thriller de carácter erótico y psicológico. Narra la historia de Chloé y la relación que se abre con su psiquiatra Paul, al que empieza a visitar por padecer desde que su memoria alcanza, inexplicables dolores en el vientre. La protagonista, interpretada por Marine Vacth, es una joven de 25 años, desorientada, en búsqueda de ocupación laboral y desligada físicamente de su familia, en concreto de una madre con la que parece no tener demasiados lazos afectivos. Paul, el psiquiatra, se presenta como un hombre afable y sereno, debatido por la tesitura en no cruzar límites que deben respetarse con pacientes. La película está inspirada en una obra de la prolija Joyce Carol Oates. Precisamente, se trata de una escritora que devorábamos hasta que nos superó su promiscuidad literaria. La novela en cuestión, publicada en 1987, se denominó Vidas gemelas (Lives of the Twins). Ya que de identidades confusas trataba el libro de la norteamericana, la misma se preocupó de que fuera editado con seudónimo, el de Rosamond Smith.

Como hemos comentado con anterioridad, la preocupación por el cuidado en la puesta en escena sale a relucir nuevamente en este filme de François Ozon. Estéticamente, nos ha recordado la belleza que recorre la obra del estadounidense Tom Ford y en especial, su espléndido último largometraje, Animales nocturnos (Nocturnal Animals, 2016). Y ello no solo por la armonía facial o ambiental que se aborda en las dos obras, sino también por la inclinación a los juegos ficcionales. Además, la recurrencia a los museos es presentada en los dos filmes. En el de Ford, con esa muestra inolvidable de obesas deformes en vivo y en el de Ozon, con la exposición que comparte el título de esta crítica, “Carne y sangre”.

ElamantedobleFoto1

Como la denominación de la exposición de Ozon señala directamente, la obra del francés discurre por caminos muy turbadores e inquietantes, que si bien disfruta aventurándose en la fantasía, también acumula el mérito de terminar dejando una explicación que nos parece razonable para el espectador, dentro de esa maraña de dobles identidades. La película estuvo en la Sección Oficial del último Festival de Cannes y recordamos declaraciones de su director cuando se presentó en el certamen, deseando que al presidente del jurado, a Pedro Almodóvar, le atrajera el mundo de los gemelos. Pues desconocemos esta última cuestión, pero a lo mejor, lo que más le castigó en no ser merecedora de galardón alguno fue la circunstancia de que al realizador manchego le evocara en demasía a su propia filmografía. Especialmente lo primero que nos viene a la mente es aquel doctor maquiavélico e hierático interpretado por Antonio Banderas en La piel que habito (2011).

Desde luego, las referencias cinematográficas que hemos relacionado con El amante doble han sido muchas, pero entre las más recientes nombraríamos a Elle, de Paul Verhoeven (2016). Y únicamente basta con fijarse en esos gatos que se apoderan de la imagen, los encuentros sexuales que bordan apologías de violación, ese mundo alterado y violento con anhelos sospechosos o en las patologías mentales. Sabemos que las de los gemelos, su mundo en espejo o caníbal no es novedoso. Ha sido mostrado desde diferentes prismas, como la elegida por el director David Cronenberg en Inseparables (Dead Ringers, 1988), oscura obra inspirada en la novela Los gemelos (Twins), escrita por Bari Wood y Jack Geasland y basada en hechos reales protagonizados por los hermanos Marcus.  Pero no por ello deja de interesar el asunto y la forma en que es tratado por François Ozon.

ElamantedobleFoto2

Se podría tachar a la película de presuntuosa e impostada en ocasiones, aunque nunca predecible. Fotograma a fotograma acapara nuestro interés hasta ese final que termina sin cojear, lo cual ya nos parece un milagro en los terrenos movedizos que se atraviesan. Además, incluso entretiene, lo que no es poco. Los gemelos, ese mundo ya prácticamente desconocido desde que las técnicas de reproducción asistida se afinaron, esconde demasiados secretos. Algunos de ellos se recorren con la genialidad de un cineasta de trayectoria dispersa pero casi impecable. Lo que aborda, presentado como un mundo preciosista, acaba explotando en su lado más salvaje de vísceras, seres disecados, menstruaciones o acercamiento a la antropofagia.

Mientras tanto, se nos envuelve con una banda sonora contenida pero muy acorde, especialmente en las escenas más tremebundas. Para que se hagan una idea, no faltan imágenes en plano detalle de ojos que nos llevan al mundo de Luis Buñuel en Un perro andaluz (Un chien andalou, 1929) o vaginas que se contraen cuando alcanzan el clímax en el acto sexual. Todo ese torrente de supuestas provocaciones es soportado con elegancia y atracción magnética por la actriz protagonista, por Marine Vacth, tanto vestida como cuando debe mostrarse en toda su desnudez, además de erigirse su personaje en el punto de vista narrativo elegido. Y un pequeño apunte sobre la fotografía, que es cuidada igualmente al máximo y  sabe jugar con los tonos, fríos o cálidos, acentuándose según el lado violento o delicado en el que se está.

Y si en el mundo de la psiquiatría nos movemos, imaginarán que no faltan divanes, sesiones a precios prohibitivos, espejos rotos y trastornos varios. Viajamos desde Freud a Jung y entre diferentes terapias psicoanalíticas, en ese mundo de la salud mental en donde suelen predominar los silencios de los especialistas mientras se vomitan miserias a ellos ajenas. Por cierto, ¿les gustan los felinos? Pues si es así, van a salir con pesadillas de este largometraje, se lo aseguramos.

Tráiler:

 

Ficha técnica:

El amante doble (L'amant double),  Francia, 2017.

Dirección: François Ozon
Duración: 107 minutos
Guion: François Ozon, Philippe Piazzo (Novela: Joyce Carol Oates)
Producción: Coproducción Francia-Bélgica; Mandarin Films / FOZ / Mars Films / Films Distribution / France 2 Cinéma / Scope Pictures / Canal+ / Ciné+ / France Télévisions / A Plus Image 7. Distribuida por Cohen Media Group [USA]
Fotografía: Manuel Dacosse
Música: Manuel Dacosse
Reparto: Marine Vacth, Jérémie Renier, Jacqueline Bisset, Myriam Boyer, Dominique Reymond, Fanny Sage, Jean-Édouard Bodziak, Antoine de La Morinerie, Jean-Paul Muel, Keisley Gauthier, Tchaz Gauthier, Clemence Trocque, Guillaume Le Pape, Benoît Giros

2 opiniones en “El amante doble”

  1. El amante doble me dejó algo desconcertado, le película se propone como atrevida pero acumula muchos tópicos. Por eso me parece estupenda tu crítica de una película difícil de analizar, por lo excesiva. Me gustan tus referencias a Almodóvar, Cronenberg y la Elle de Verhoeven. Todos ellos resuenan en la película de Ozon. Coincido también en cómo resaltas la elegancia y magnetismo de Marine Vacth en un papel muy difícil.

    1. Gracias Jaime.

      Como acertadamente indicas, la película desconcierta por su atrevimiento y exceso. Por ello me parece que con dichos elementos elaborar una obra atractiva, tiene un mérito indudable.

      Pilar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *