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Directores y sorpresas

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Por diferentes razones, el presente ha sido un año de directores y sorpresas. Por un lado, varias de las películas que estaban en mi lista de lo que no te puedes perder sobrevivieron a las expectativas, una tarea difícil en una época dónde cada semana previa al estreno de un filme los estudios bombardean la red con avances y trailers. Pero por otro, resultó placentero descubrir pequeñas joyas que ni siquiera estaban en mi radar, y que fueron también buenas experiencias. En ambos casos, acá están por orden alfabético las películas que más me gustaron (de aquellas que logré ver, por supuesto):

 

20000_dias20.000 días en la Tierra (20.000 days on earth, 2014)

Hay una secuencia de montaje que vale la visualización de cada uno de los segundos de este nostálgico y hermosamente fotografiado docudrama. Con Jubilee Street de fondo, uno de los temas del último álbum de los Bad Seeds, Nick Cave sube al escenario para ponerse al frente, arropado por los aplausos del público. Las guitarras aumentan la distorsión, los violines se vuelven más frenéticos. Nick reza: “estoy vibrando. Me estoy trasformando. Mírame ahora”. Y a medida que se mueve a través de las luces, el montador enlaza las imágenes del presente con las del pasado: videos distorsionados, estática, y un Cave veinte años más joven, cantando con la misma energía, usando los mismos movimientos. Un recurso sublime y emotivo para encerrar toda la búsqueda artística del docudrama, y un regalo invaluable para los fans del músico.

 

the_roverEl Cazador (The Rover, 2014)

“Teme al hombre que no tiene nada que perder”. Es un concepto interesante que se aplica desde el poster hasta el guion de una película contemplativa, casi un western postapocalíptico minado de antihéroes, con una atmósfera fantasmagórica que recorre la extensión del largometraje. La revelación: Robert Pattinson, que realiza una de las interpretaciones más desafiantes de su carrera.

 

budapestEl Gran Hotel Budapest (The Grand Budapest Hotel, 2014)

Nadie hace películas como Wes Anderson, y El Gran Hotel Budapest es el lugar donde convergen todos los recursos visuales en los que ha venido trabajando desde hace varios años. Mitad cuento de hadas, mitad novela de Agatha Christie, su mayor mérito es recrear ese espíritu de aventuras del Hollywood clásico, a través de una propuesta contemporánea.

 

La-PartidaLa Partida (The Last Match, 2013)

Una de las pequeñas sorpresas. El tema de las relaciones homosexuales en el cine está ligado casi siempre al cliché y al melodrama: el acierto de La Partida es el vuelco que le da a la forma de contar la historia, arraigada a un contexto duro, donde la necesidad prima por encima de cualquier otro deseo.

 

venusLa Venus de las Pieles (Venus in Fur, 2013)

El mérito radica en lo arriesgado de la propuesta y en el peso de sus dos actores principales bajo una cuidada dirección por parte de Polanski. Pero para no expandirme innecesariamente, remito a la opinión que tuve la oportunidad de expresar acá.

 

noeNoé (Noah, 2014)

Las melodías de Clint Mansell son lo mejor de todo el conjunto y es un álbum que por sí solo, a pesar de estar conformado por música incidental, es un deleite. Dicen que solo Dios lo hace bien a la primera, y Noé es el primer blockbuster de un autor que está acostumbrado a trabajar historias de menos efectismos. No está libre de pecados, pero aun así, el resultado es envidiable.

 

nymphoNymphomaniac Vol 1 y II (Nymphomaniac Vol I y II, 2013)

A pesar de su extensa filmografía, Von Trier sale de la depresión y consigue reinventarse, conservando sus tintes filosóficos pero añadiendo un poco de gracia. Lo que parecía una épica dramática con alusiones al porno de autor terminó siendo un relato intimista bañado de humor negro, una autodenominada Magnun Opus que se conecta con sus anteriores películas. El resultado, decepcionante para algunos, maravilloso para otros, es una película que prometía algo y terminó entregando otra cosa. Por suerte, lo que entregó (intencional, o no) fue lo mejor.

 

peloPelo Malo (Bad Hair, 2013)

Soy venezolano, y no sé hasta qué punto la percepción propia de mi país pueda afectar la manera en que disecciono la premisa de Pelo Malo. Pero creo estar en lo correcto al afirmar que Mariana Rondón logra transmitir de forma sutil y a través de la historia de Junior (un niño que quiere alisar su cabello para la foto del colegio) la realidad por la que atraviesa todo un país, toda una generación. Logra encerrar en un microcosmos las dificultades de una sociedad, más o menos de la manera en que Román Chalbaud lo hizo en su tiempo con El Pez que Fuma (1977). El problema no es si Junior logra alisarse el cabello, o si logra tomarse la foto: el problema es que vive en un lugar donde no se puede ser diferente sin ser rechazado, donde opinar diferente está mal. Donde debe vestirse de uniforme para clamar por un poco de amor.

 

relatosRelatos salvajes (Wild Tales, 2014)

Si tuviese que elegir la más divertida de este grupo, sería Relatos salvajes. ¿Qué si es superficial? Sí. ¿Qué si no aporta nada de profundidad al cine argentino? Puede ser. Pero tiene un ritmo trepidante, una dirección impecable, y un guion redondo que funciona a través de la ley de Murphy. Es una producción con un aire multicultural que tiene influencias de Almodóvar e incluso de Spielberg, y que raya en lo absurdo tantas veces como le es posible. Un soplo de aire fresco bien recibido.

 

Rompenieves (Snowpiercer, 2013)

He aquí la absoluta ganadora: hasta ahora, la película que más me ha gustado de las que he visto este año. Oscura, emocionante, absorbente, llena de demasiados adjetivos calificadores para denominar. Acá el comentario que escribí acerca de ella hace unos meses .

Mebil A. Rosales


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