Críticas

De tormentas y momentos

Después de la tormenta

Otros títulos: Still deeper than the Sea, After the storm.

Umi yori mo mada fukaku. Hirokazu Koreeda (AKA Hirokazu Kore-eda). Japón, 2016.

La evolución del cine de Hirozaku Kore-eda está dejando a su paso una colección de películas de fuerte espíritu humanista, llenas de sensibilidad, que tienen a la familia como motivo principal. Si bien en sus inicios su visión del concepto era más pesimista, e incluso destructiva, los años han dejado un poso de sabia reflexión que ha tornado en una imagen más amable de ese tema principal que sustenta su obra.

Quizá para muchos de sus seguidores este cambio de intenciones nos deje un director mucho más conformista y acomodado. Es más, yo mismo pensé algo parecido tras el visionado de su anterior película, Nuestra hermana pequeña (Hirozaku Kore-eda, 2015), demasiado azucarada para mi gusto. A pesar de la excelente construcción de personajes y el fabuloso tono marca de la casa, me resultó demasiado tibia. Sin embargo, Después de la tormenta (Hirozaku Kore-eda, 2016) me ha devuelto las buenas sensaciones que he experimentado con otros trabajos del autor, a pesar de la continuidad en cuanto a las intenciones mucho más simpáticas en el renovado director.

El cine de Kore-eda es cada vez más desnudo y despojado de artificios. El realismo es el gran pilar de sus propuestas, sin grandes aspavientos estéticos. El aspecto visual de Después de la tormenta es tan bello como simple, una auténtica delicia para el espectador, mecido a través de una historia pequeña, cotidiana y repleta de personajes únicos. No esperen grandes emociones ni montañas rusas emocionales. Dentro del cine de Kore-eda prima la pausa, la coherencia, el amor por el relato y los seres humanos que componen el retablo sobre la realidad y el día a día.

A cambio de ese tono inamovible, recibimos una lección de vida a través de los ojos de un poeta, abnegado defensor de las personajes, presentados con sus cosas buenas, malas e incluso horribles. Personas vivas, extirpadas con precisión de la normalidad más absoluta. Esto podría ser sinónimo de aburrimiento, de divagaciones artificiosas acerca de la naturaleza humana. Sin embargo, Kore-eda ignora lo artificial, se aferra con pasión a su militancia por lo cotidiano y presenta una compleja amalgama de situaciones, emociones, lugares y personas que tienen como eje vertebrador a Ryota, protagonista a la fuerza de esta tragicomedia.

El protagonista de Después de la Tormenta

Ryota es un triunfo de personaje. A pesar de que en un momento de su vida casi alcanza el éxito tras publicar su primera novela, malvive como detective privado, sobre todo gracias a casos relacionados con infidelidades. Hace años que no escribe una sola palabra y gasta todo su dinero en las carreras. Apenas puede hacer frente a los pagos de la pensión de su ex mujer, y su vida se dirige peligrosamente al desastre. Quiere formar parte de su hijo, pero sus problemas personales y económicos le han convertido en un mentiroso, miserable, manipulador y egoísta vividor.

Es tan enervante como entrañable, y aunque el espectador tiene ganas de dar un buen puñetazo a tamaño desastre, resulta creíble con  sus faltas y pecados. Sobre sus espaldas recae el peso de la película, y a su son se mueven el resto de los protagonistas. Su ex mujer, cansada de su estilo de vida, el hijo ausente y la madre comprensiva componen el entorno familiar diverso y algo disfuncional que sirve a Kore-eda para reafirmarse en sus meditaciones acerca de cómo establecemos vínculos las personas.

Desde lo minúsculo, desde el diálogo magistralmente manejado, el director nos habla de la responsabilidad, del peso de nuestras acciones, de las consecuencias de nuestros actos, de la posibilidad del cambio, de elegir las personas que queremos ser. De manera orgánica, hermosa, ínfima y poética, Kore-eda hace gala de una formidable economía de medios narrativos y visuales para construir una película de gran belleza y sensibilidad.

La familia en Después de la tormenta

Podría caer sin mucho problema, el director, en el exceso de drama, en una visión más violenta de la misma situación, que quizá impactase con más saña en las tripas de los espectadores. Sin embargo, equilibra los momentos y reviste el conflicto con sentido del humor, rozando con intencionalidad la comedia, pero sin caer en la risa fácil, que descompondría el hermoso cuadro descrito por Kore-eda. Pero hay comicidad cómplice, sutil serenidad que redondea el círculo del humanismo impreso en el cine del director japonés.

Porque la vida, incluso en sus dramas más dolorosos, tiene momentos para el guiño cómplice, igual que la comedia necesita su poso de drama para resultar creíble. Kore-eda demuestra el dominio absoluto sobre el equilibrio de su narración, donde los personajes se mueven en su propia vida sin resultar chocantes o ridículos, fuera de contexto. La película dura casi dos horas, y son de esos minutos maravillosamente aprovechados en una sala de cine. Quizá el cine de Kore-eda no resulte sorpresivo ni tenga decenas de giros de guion extravagantes, ni un montaje histérico que mantenga nuestra atención a base de ataque a nuestro lóbulo frontal. No hace falta. Tiene algo que contarnos, y sabe a la perfección cómo. Tiene un tono y un ritmo que invita a formar parte de lo que ocurre en pantalla. Nos convence de que esos personajes pueden ser nuestros vecinos, aunque vengan de un lugar tan exótico como Japón.

Las grandes películas son universales, están por encima del lugar donde ocurre la acción. Kore-eda nos ofrece justo eso, un drama con final agridulce, pero lleno de esperanza en que mañana puede ser un día mejor. Quedan pocos directores con esa sensibilidad y convicción en estos días oscuros. Así que aplaudamos el cine de Kore-eda por independiente, hermoso, diría valiente. Y esperemos que su cine nos siga dando alegrías, a pesar de ese acomodo del que ya avisan sus críticos.

Tráiler:

Ficha técnica:

Después de la tormenta  / Still deeper than the Sea, After the storm (Umi yori mo mada fukaku),  Japón, 2016.

Dirección: Hirokazu Koreeda (AKA Hirokazu Kore-eda)
Duración: 117 minutos
Guion: Hirokazu Koreeda (AKA Hirokazu Kore-eda)
Producción: Aoi Promotion
Fotografía: Yutaka Yamazaki
Música: Hanaregumi
Reparto: Hiroshi Abe, Kirin Kiki, Yôko Maki, Lily Franky, Isao Hashizume, Sôsuke Ikematsu, Satomi Kobayashi, Taiyô Yoshizawa

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