Críticas

De la sangre y sus herencias

De tal padre, tal hijo

Soshite chichi ni naru. Hirokazu Koreeda. Japón, 2013.

De-tal-padre-cartelLos lazos familiares son inquebrantables. La sangre que corre por las venas del ser humano parece ser tan poderosa que es capaz de unir familias, reconocer ancestros, transmitir habilidades, virtudes, y por supuesto, defectos y enfermedades. Los vínculos generados se vuelven, para muchos, razón suficiente para el sacrificio.

En múltiples películas se ha explorado y retratado la importancia de la familia, la unión entre sus miembros, la aceptación de las diferencias, la búsqueda del tiempo perdido, el anhelo de la consecución filial que muchos nunca logran, la procreación como fin último del núcleo o la esperanza de hallar nuevas formas familiares para satisfacer la necesidad de dar y recibir amor.

La última cinta de Hirazaku Koreeda, De tal padre, tal hijo, habla justamente de aquellos vínculos que surgen por la rutina y el tiempo. En la película, un prominente y exitoso arquitecto, Ryota, y su esposa descubren que su hijo no es en realidad suyo, sino de otra pareja que está en la misma situación. A continuación suceden una serie de decisiones y episodios familiares en los que ambas partes están tratando de dilucidar cuál es la mejor opción para todos.

de-tal-padre-01Koreeda lleva nuevamente a la pantalla una historia que muestra a la familia, y lo hace relatando cada pasaje sin adornos y con un profundo respeto hacia todos los individuos de la historia. La distancia que pone el director en cada plano (que no quiere decir que no haya una proxémica más íntima con los personajes) es respetuosa y sin prejuicios, lo que la vuelve muy cercana a la mirada externa en un caso de la vida real, y permite que el espectador conozca a los personajes y emita su propio juicio basado en lo que cada uno guarda en su interior (como se dice en México, “Cada quien habla de cómo le va en la feria”).

El protagonista de esta historia es Ryota, hombre que pasará por un cambio intenso. Sus arraigados valores son tan severos como las decisiones de Koreeda de mantenerse al margen de todos; mientras que su cambio es tan cálido y paulatino como la manera cautivante en la que el director va navegando por las emociones de sus personajes y de los espectadores. Todo, tomando siempre en cuenta el punto de vista del personaje principal, Ryota (el padre) que es quien tendrá la mayor transformación durante la cinta.

de-tal-padre-02El director japonés, como ya lo ha hecho Yazujiro Ozu (con quien es comparado frecuentemente), es un relator de historias cotidianas, pero también es un documentalista de su entorno. En cada plano y secuencia muestra a su país sin emitir juicios. Expone y explora sus casas, sus costumbres, sus jardines, sus preocupaciones, su formas y, en general, su contexto. Así, ante la diferencia intercultural, el espectador no percibe más que lo que es y existe en esta realidad tan distinta a la propia. No obstante, estas diferencias no mitigan la empatía que se forma con todos los personajes.

En De tal padre, tal hijo todo es sobrio, sus colores neutros, su fotografía natural y clara, sus planos pausados, casi contemplativos, pero siempre atentos a los detalles, y mientras tanto -aún pese a la rigidez de la forma- muestra cómo las distancias entre las dos familias se vuelven evidentes y radicales, pero no por ello blanco para la crítica. Koreeda logra producir volumen en cada personaje, aun a pesar de los diálogos breves. Las imágenes se vuelven tan trascendentales, que el desenlace sucede gracias a una fotografía en la que se condensa la mayor lección que puede recibir un padre.

Estamos ante una lección de vida en Japón, considerando la variedad de detalles cotidianos que afortunadamente no llegan a ser estereotípicos, sino por el contrario, resultan representaciones sencillas y contudentes. Minucias como los saludos constantes, la manera tan “civilizada” de conversar cualquier asunto, la importancia del linaje y los lazos sanguíneos en el sistema patriarcal japonés, las reglas para ingresar a la educación básica, los rituales familiares y las comidas diarias, todo eso en medio de la belleza de los parques y la normalidad de las habitaciones de departamentos en la ciudad y en los barrios más alejados.

de-tal-padre-03Koreeda no sólo manifiesta la transformación del personaje principal, sino que se da el tiempo de explorar otros temas, por ejemplo: los conflictos en el universo de los niños, que se limitan a comprender y adaptarse, pero siempre con límites y respeto; también se detiene a mostrar las diferencias considerables entre dos clases sociales, razón que no exime a los individuos de tener humanidad y valores. Por último, hace una pausa en la mujer y en su papel como vínculo afianzador de la familia, pero al mismo tiempo denota su lugar en la casa y su idiosincracia cultural. En todos los microuniversos familiares que se nos muestran, la mujer está presente y tiene un papel fundamental que consiste en apoyar al jefe de la familia, aún cuando no esté de acuerdo con él.

De tal padre, tal hijo no sólo es una exploración a la cultura, es una historia familiar en la que se cuestionan ideas arraigadas sobre la importancia de la sangre y la manera en la que el ser humano genera sus vínculos. No es la primera película que refleja el amor ante hijos que no son propios, pero sí pone en tela de juicio las decisiones que se toman y la manera de afrontar una situación en la que el ego y los valores juegan un papel tan importante.

Tráiler

Ficha técnica:

De tal padre, tal hijo (Soshite chichi ni naru),  Japón, 2013.

Dirección: Hirokazu Koreeda
Guion: Hirokazu Koreeda
Producción: Kaoru Matsuzaki, Hijiri Taguchi
Fotografía: Mikiya Takimoto
Música: Takeshi Matsubara, Junichi Matsumoto, Takashi Mori
Reparto: Masaharu Fukuyama, Machiko Ono, Yôko Maki, Rirî Furankî

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