Críticas

Carnalidad

Border

Gräns. Ali Abbasi. Suecia, 2018.

BorderCartelEl realizador danés de origen iraní, Ali Abbasi, se estrenó en la dirección de largometrajes con la película Shelley (2016), un acercamiento al terror y a la paranoia desde el mundo nórdico, situándose en bosques daneses. Se trataba de una obra arriesgada y truculenta. Un ejercicio nada complaciente para el espectador que Abbasi vuelve a repetir en su último filme, Border. 

La protagonista, Tina, trabaja como agente de aduanas portuaria en Suecia. Su cometido consiste en controlar el transporte de objetos que traspasan la frontera, procurando detectar los considerados como ilegales o los que necesitan del pago de una tasa previa para su introducción en el país. Nos referimos tanto a productos alcohólicos como a otras sustancias cuya posesión o consumo son perseguidas administrativa o penalmente. Además, Tina vive en una casa en el bosque junto con un hombre que la ignora. Pero lo más sorprendente de esta mujer es que posee una habilidad muy especial: sabe detectar la rabia, la mentira, la maldad, el miedo, la sexualidad o la hipocresía de los demás seres humanos. Y lo hace con la única utilización de un elemento: su finísimo olfato. Perfecto para la profesión que ejerce. Por otra parte, tampoco puede decirse que Tina sea agraciada físicamente. Nuestra protagonista, interpretada por la sueca Eva Melander, acarrea una existencia rutinaria que le lleva de casa al trabajo y viceversa. Disfruta del contacto con la naturaleza y realiza esporádicas visitas a su padre, internado en una residencia de mayores. Como vemos, la vida de Tina transcurre plácidamente, sin sobresalto alguno. Pero todo cambia cuando en su camino se interpone Vore, caracterizado por el finlandés Eero Milonoff. Se trata de un personaje que Tina detecta en la aduana como sospechoso, pero cuya especificidad no puede identificar en los primeros momentos. La relación con el mismo trastocará de raíz el monótono devenir de los días de Tina, llevándola a sucesos y experiencias inusitadas.

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Estamos ante una película que destaca por su carnalidad, por hacer muy perceptibles los sentidos, no solo los del olfato. También los del gusto o tacto. Es la primera baza del filme y nos tememos que la única. La obra avanza con  un ritmo lento, se oscurece por momentos y termina convirtiéndose en un thriller de ciencia ficción. La vimos en la Sección Oficial de Largometrajes del pasado Festival de Valladolid. Como es sabido, la SEMINCI consiste en un certamen cinematográfico que apuesta por la autoría y arriesga en muy contadas ocasiones con propuestas transgresoras. Probablemente, no estábamos preparados para ese vuelco que se produce en Border y nos sorprendió de forma negativa. A pesar de intentarlo, no logramos encontrar meollo alguno que nos enganchara  al contemplar el largometraje. Nos atrevemos a sugerir que no se consigue desarrollar adecuadamente con su guion la razón de la incuestionable malignidad de la condición humana. Y a consecuencia de ello, la necesidad del castigo. Los giros o bandadas del argumento no ayudan precisamente. En algunas ocasiones, nos entra la sensación de que la elaboración del filme se ha producido bajo los efectos de alguna de aquellas sustancias que se persiguen en la frontera. En cualquier caso, desconocemos el libro de John Ajvide Lindqvist en que está basado el guion de Border. Este último es obra del propio autor de la novela, del director del filme, Ali Abbasi y de Isabella Eklöf. Concretamente, se basa en el cuento Criatura de la noche (Let The Right On In), de John Ajvide Lindqvist. La película de Abbasi se va adentrando, conforme avanza, en rincones que no comprendemos ni vemos fundamentados. ¿Y a qué nos lleva? Pues a ese odiado momento en que ya nada interesa, excepto la propia finalización de la obra. Por desgracia, antes de que suceda, los dislates irán transcurriendo, con la impresión de que el orgullo autoral aumenta cuantos mayores límites se salten. 

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Ya hemos dicho que lo mejor del filme es la habilidad de sus autores por hacernos sentir, oler o gustar como sus personajes. Por otra parte, preferimos no valorar las interpretaciones de los protagonistas, camuflados en un exceso de maquillaje o más bien de densas máscaras de silicona; y envueltos además en una exageración conductual que venía ya de fábrica. Nos sumergimos en acontecimientos que observamos atónitos en un festival cuya temática no es fantástica ni de terror. Además, otro aspecto negativo estaría en la banda sonora, demasiado omnipresente, en el intento de acrecentar intrigas que nos resultan indiferentes. Y también existe una historia de amor, no hay que olvidarlo, entre tanto disparate y atrocidad. Y la misma resulta absolutamente carnal, animal, no podía ser de otra forma. Una atracción entre dos seres que sobrepasa lo físico y psíquico para cruzar fronteras y nadar en aguas del placer más exaltado. Y con la máxima explicitud fílmica. Todo dentro de campo, rozando o manchándose de obscenidad. La búsqueda de la diferencia, en esta ocasión, no nos ha atraído, sino que el efecto ha sido el contrario: acercarnos al horror y casi a la repugnancia. 

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La extravagancia y el delirio se fuerzan en esta obra con tal ímpetu que pasamos de lo insólito o inaudito al esperpento. Nos gustaría pensar, lo que nos hubiera atraído enormemente, que la idea de la película era realizar una reflexión sobre la diferencia de razas, la prepotencia de algunas, la necesidad de utilizar la violencia para imponerse, la obligación de adaptación del diferente…Todo ello hubiera resultado de gran espectacularidad. Pero no coincidimos con el jurado de la sección de Un Certain Regard de Cannes, que otorgó a Border el galardón de mejor película. Lo grotesco y la fantochada entendemos que se impone. Consigue cegar lo que debería haberse convertido en un filme siniestro pero metafórico e imprescindible en momentos en los que ya nos percatamos, y hemos tardado, de que “todos los hombres no somos iguales”. En la papelera quedaron declaraciones cuya elaboración costaron sangrientas revoluciones o normativas internacionales suscritas y aclamadas con alborozo. 

Si quieren empacharse de monstruosidad y adentrarse en un provocador discurso que despierta sensaciones repulsivas y nauseabundas, esta es su película. Desde luego, no ha sido la nuestra. 

Tráiler:

Ficha técnica:

Border (Gräns),  Suecia, 2018.

Dirección: Ali Abbasi
Duración: 108 minutos
Guion: Ali Abbasi, Isabella Eklöf (Novela: John Ajvide Lindqvist)
Producción: Meta Spark, Kärnfilm
Fotografía: Nadim Carlsen
Música: Christoffer Berg, Martin Derkov
Reparto: Eva Melander, Eero Milonoff, Viktor Åkerblom, Jórgen Thorsson, Ann Petrén, Sten Ljungren, Kjell Wilhelmsen, Rakel Wärmländer

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