Críticas

Moral negra

Black Adam

Jaume Collet-Serra. EUA, 2022.

Deformada, usada y explotada hasta el extremo, la necesidad de hablar del bien,en tanto único factor posible como elemento de supervivencia de la sociedad se basa en la admisión de la superioridad moral y ética del ser humano civilizado. El bien, de hecho, no es solo el método para llegar a una satisfacción global de cada persona, sino también el componente necesario para que las relaciones interpersonales que se presentan en cada ciudadano no provoquen un choque violento al aparecer momentos de disturbios como son, normalmente, las diferentes opiniones sobre lo que nos resulta posible hacer. Hay, dicho de otra manera, una serie de leyes que permiten solo un número limitado de acciones, lo cual se traduce no en una imposición en contra de nuestra libertad, sino en un aumento de nuestra estabilidad en tanto sociedad y, en consecuencia, una seguridad global en lo que a nuestra vida se refiere. Si yo no puedo usar ningún tipo de violencia, efectivamente, al mismo tiempo nadie puede hacerlo en contra de mí. Sin embargo, existe cierta fascinación en lo que a la falta de leyes se refiere, y a la presencia de héroes se añade la de los que llamamos no villanos, sino, más acertadamente, antihéroes.

En esta película del universo DC, el personaje principal, aquel Black Adam que concede su nombre como título, formaría parte de aquellos elementos perturbadores que se insertan, molestando, en el discurso de la sociedad entendida como división entre un nosotros (las leyes) y un ellos (los bárbaros, los que no conocen el don de la lógica, de la inteligencia y del bien vivir). Nada obligado por un código moral así férreo a seguir los pasos necesarios para que se vea aceptado por los buenos, los que pelean siguiendo las reglas, el personaje protagonizado por The Rock logra escapar de las rutinas de una lucha leal en la que, más allá del simple intento de vencer al enemigo, se presenta al espectador el necesario reconocimiento de una actuación de carácter no solo ética, sino, sobre todo, moral. El bien, efectivamente, no es algo que brota de forma natural, sino que, al fin y al cabo, necesita un continuo diálogo entre lo que podríamos hacer y lo que tenemos que hacer.

El subtexto discursivo, escondido detrás de una narración en parte apenas suficiente (pero, ¿no es el género superheroístico bastante predecible?), se inserta así en una pregunta que se les hace a los espectadores, pregunta que tiende a mostrar una falla en el sistema de aceptación del concepto de poder: no es tanto una cuestión de “el poder nos puede desnaturalizar”, sino de si “es justo usar la violencia y matar a los malos para alcanzar nuestro objetivo” (la libertad, por ejemplo). El personaje de Black Adam, efectivamente, sale de los límites impuestos por las leyes de las sociedades humanas y, volviendo a una situación de carácter natural, sostiene el valor de la fuerza en tanto elemento indiscutible con el cual poner fin a cualquier tipo de choque. Una visión, esta, que lleva a que se cuestione el valor mismo del superhéroe en tanto elemento ético y moral, y, sobre todo, en tanto elemento de una posible solución ante los problemas del que el mundo está plagado.

En tanto película de superhéroes, entonces, quizás pueda presentar una serie de elementos que resultan ser, en su función casi mecánica, mediocres, pero la función discursiva del diálogo que abre con el público, así como de las implicaciones políticas y étnicas (el mundo no es solo Estados Unidos, nos parece insinuar), logran crear unos momentos narrativos de buena hechura que nos hacen pensar en las posibilidades que este personaje podría abrirle al mundo de los héroes del universo DC. La presencia del grupo de héroes de la JSA, además, resulta extremadamente fluida en el discurso global, y su carácter de representación del orden, de las leyes, se ve puesto en entredicho en relación con los elementos geopolíticos que la película presenta, si bien a veces el discurso podría resultar un poco superficial (no un problema de por sí, sino cierta duda de que se haya desperdiciado algo que hubiera podido ser más interesante). Quizás un poco demasiado larga, la de Black Adam puede ser, de todos modos, un punto de partida para una lectura diferente del mundo de los héroes.

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Ficha técnica:

Black Adam ,  EUA, 2022.

Dirección: Jaume Collet-Serra
Duración: 124 minutos
Guion: Adam Sztykiel, Rory Haines, Sohrab Noshirvani
Producción: Beau Flynn, Dwayne Johnson, Hiram Garcia, Dany Garcia
Fotografía: Lawrence Sher
Música: Lorne Balfe
Reparto: Dwayne Johnson, Aldis Hodge, Noah Centineo, Sarah Shahi, Marwan Kenzari, Quintessa Swindell, Bodhi Sabongui, Pierce Brosnan

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