Críticas

El poder de los recuerdos

Belfast

Belfast. Kenneth Branagh. Reino Unido, 2021.

Belfast aficheUna película dinámica que se las ingenia para decir un montón de cosas en 1 hora 38 minutos. Rápida transición a través de un muro divisorio que establece una nítida diferencia entre presente y pasado. Contraste entre una ciudad desarrollada y la precariedad del complejo habitacional de alquiler habitado por trabajadores de escasos recursos. El relato pasa del color al blanco y negro, estamos en 1969 en el interior de un callejón que resume las implicancias de un ghetto, que alberga trabajadores católicos y protestantes. El origen del conflicto es la intolerancia religiosa, grupos de manifestantes realizan actos vandálicos en viviendas pertenecientes a católicos, se pretende la intimidación y el desalojo. Una familia se verá en aprietos y tendrá que resolver si emigra o se queda en Belfast.

Branagh es firme candidato a una nominación al Oscar en la dirección. Planos inteligentes, movimientos de cámara que transitan lo narrativo con algún toque expresivo, una  obra con sabor añejo denota el amor por la precariedad de un barrio teñido de fuertes afectos trastocados por la inminencia del peligro.

En el comienzo, algún travelling prolongado nos lleva a recorrer el callejón, estamos de visita para constatar el clima de comunidad a través del juego infantil, además de lo cerrado y reducido del espacio físico; tan estrecho como las mentes de quienes pretenden amedrentar a sus habitantes con palos y cócteles molotov. Información de primera mano que se nos continuará brindando con una cámara más dinámica, con más cortes, con cortos paneos que siguen los movimientos de los cuerpos sin reconocer rostros, no son relevantes, salvo los de los personajes centrales. Transición de un juego a otro, de lo infantil se pasa a lo brutal. La figura de Buddy es captada en un travelling circular, que acompaña la transformación de su estado emocional en concomitancia con la aparición del grupo de vándalos; la cámara completa el recorrido a diferentes velocidades que incorporan la noción de intensidad emocional en ascenso. La imagen se completa con el rostro espantado del niño, luego de mostrarnos la turbamulta desde su punto de vista.

Belfast fotograma

Mucha profundidad de campo en planos que denotan perímetros limitados, encierro en un precario callejón sin salida que va más allá del ghetto obrero. Las nociones fundamentales son las de encierro, como dificultad para salir de una situación cercada por la necesidad afectiva, y la escasez de dinero; razones fundamentales que extienden la resolución a una parálisis que denota riesgo vital. Es necesario contactar con estas cuestiones, obvias para el espectador ya bastante avanzada la cinta. Lo evidente no lo es tanto, los personajes necesitan hacer su proceso de descubrimiento, los padres, en consideración de los niños, serán cautos, la realidad no.

Historia de afectos familiares que se extienden en un amor al vecindario a la vieja usanza, donde todos se conocen y comparten. La violencia no divide, une. Los vecinos se organizan, el problema no son ellos, la discriminación es amenaza externa que involucra a la totalidad sin diferenciar.

Las nubes y el cielo despejado son anuncios trillados que anticipan los problemas y su resolución. Los actos heroicos de último momento denotan algunos facilismos que empañan la calidad del guion (escena del adoquín que impacta contra una pistola). Salvando estos detalles, la película transita dentro de un esquema narrativo normal, donde las sorpresas solo afectan a los personajes, rara vez al espectador.

Belfast plano

La estructura general es bastante previsible desde la experiencia de visionado habitual, lo más interesante es la cámara inquieta que posibilita una amplia variedad de planos. Es lo que dinamiza la acción y agiliza la trama, se logra decir mucho en poco tiempo.

Sobre el final, la posibilidad de una apertura que posibilitará la idea de cambio, planos cenitales de la ciudad pasan a denotar lo contrario del encierro, las calles sin saturación de personas, movimiento de cámara que recorre desde arriba, el espacio comienza a abrirse, las mentes también, se tornan conscientes del riesgo, el tiempo cambia de signo, la espera ya no es dilatación, será urgencia. El espacio aéreo es depositario de diversas connotaciones, solo válidas para la coyuntura familiar en una ciudad que comienza a mostrarse como espacio de salida. Es tiempo de primeros y primerísimos primeros planos que alternan rostros impactados, comienzan a entender lo que nosotros ya sabíamos hace un buen rato; no hay muchas opciones, más bien todo se reduce a la única posibilidad, y todos los integrantes de la familia comienzan a percibirlo.

Hay un rescate de la figura de los abuelos como fuente de afecto, sabiduría y comprensión. Una guía que busca fortalecer la identidad desde la aceptación y picardía del consejo transgresor avalado por la experiencia de los años. Las conversaciones del abuelo con Buddy dan cuenta de esto. La muerte absorberá una presencia homenajeada desde el respeto, la tristeza reverenciará el valor por sobre la dramatización existencial. El abuelo hizo su aporte, vale la pena reconocerlo, se celebra el hecho de la existencia como un legado a la comunidad, un plus que fortalece los vínculos mediante la aceptación de lo importante en los acontecimientos.

Belfast escena

El coming-of-age se nos presenta de manera parcial, los hechos y diálogos generan oportunidades de crecimiento psicológico no suficientemente explicitados (en Buddy, por ejemplo), pero las acciones finales pueden darnos la pauta de algunas transformaciones en el sentido de una concientización necesariamente asumida. Recordamos la despedida de Catherine con unas flores como obsequio.

El aire a documental también está presente en circunstancias como la del saqueo del supermercado, donde la cámara en mano transita entre los manifestantes, pero sobre todo, hace foco en la pretendida enseñanza moral de la madre a pesar del riesgo contextual. La señal clara de una integridad familiar, cultivada desde siempre, es esbozada desde una severa lección de conducta. Es el momento donde la madre de Buddy se recorta como contraste en el interior de un caos que transgrede las normas protectoras del bien común. Luego, la valentía del padre cerrará el círculo caracterizador de ejemplos parentales positivos frente al vandalismo colectivo.

Una película basada en recuerdos de la infancia nos trae la idea de familia de Branagh. Una reconstrucción con sabor a destrucción dentro de un pasado que se conserva intacto en la memoria. La fotografía nítida remarca la vigencia de momentos inolvidables para la historia de Belfast.

Tráiler:

Ficha técnica:

Belfast (Belfast),  Reino Unido, 2021.

Dirección: Kenneth Branagh
Duración: 98 minutos
Guion: Kenneth Branagh
Producción: TKBC. Distribuidora: Focus Features
Fotografía: Haris Zambarloukos
Música: Van Morrison
Reparto: Jude Hill, Lewis McAskie, Caitriona Balfe, Jamie Dornan, Judi Dench, Ciarán Hinds, Lara McDonnell, Gerard Horan, Turlough Convery, Sid Sagar, Josie Walker, Chris McCurry, Colin Morgan, Freya Yates, Nessa Eriksson, Charlie Barnard, Frankie Hastings, Máiréad Tyers, Caolan McCarthy, Ian Dunnett Jr., Drew Dillon, Michael Maloney, Rachel Feeney, Elly Condron, Samuel Menhinick, James O'Donnell, Leonard Buckley, Estelle Cousins, Scott Gutteridge, Bill Branag

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