Críticas

Preparados, listos, palomitas

Asalto al poder

White House Down. Ronald Emmerich. EUA, 2013.

Cartel de la película Asalto al poderNo es ningún secreto, todo el mundo ha oído alguna vez que en la tierra existe un lugar donde todo es posible, donde los sueños de cada uno se pueden hacer realidad. Al parecer, es un lugar soñado, donde la abundancia está al orden del día, en el que todos los que allí habitan pueden sentir que tienen las mismas posibilidades, y donde los derechos y los privilegios florecen como cardos en cada una de las esquinas de todas sus ciudades.

Estados Unidos ha conseguido ser una quimera social, política y económica, y por ello le ha sido otorgado el título de “tierra de las oportunidades”. Lamentablemente, no todo es color de rosa, porque tal y como lo expresa el taoísmo: el bien, la felicidad y el bienestar no pueden existir sin sus hermanos: el mal, la calamidad o la desgracia, ya que se necesitan los unos a los otros para poder vivir. Como consecuencia de este dualismo, no todos llegan a experimentar esa luz cegadora de dicha, y se dejan llevar por malas compañías como la ambición, el racismo, la ignorancia o la soledad. Hasta que un día, un ataque irracional de ansiedad y pánico les envuelve, haciéndoles creer que su amada patria se está precipitando sin salvación a un abismo sin fin.

Las amenazas puedes ser muchas y exageradamente dispares, ¡nunca se sabe lo que se puede encontrar al final de un largo y siniestro pasillo enmoquetado de un hotel! Un ejército dispuesto a hacer de Doctor Frankenstein, convirtiendo a soldados muertos en perfectas máquinas de matar, alienígenas con muy malas pulgas decididos a acabar con la raza humana, un amante padre con litros y más litros de sed de venganza por la muerte de un hijo en la Guerra de Independencia de Estados Unidos o, incluso, la madre naturaleza, que harta del hombre, decide congelar casi toda la tierra. Y es que Roland Emmerich, director, guionista y productor de origen alemán, afincado en Hollywood, dueño y señor de películas como Soldado Universal (Universal Soldier, 1992), Independence Day (1996), El Patriota (The Patriot, 2000), El día de mañana (The Day after Tomorrow, 2004) o 2012 (2009), es un as a la hora de elucubrar posibles amenazas para la nación de las barras y las estrellas.

White House Down, fotogramaLa última gran ocurrencia del director alemán es su película Asalto al poder, donde muestra un feroz ataque terrorista a la Casa Blanca, uno de los edificios más importantes de los Estados Unidos, tanto en lo político como en lo psicológico. Este film no es un lobo disfrazado con piel de cordero. No pretende infiltrarse en el rebaño y pasar inadvertido entre las ovejas de pura raza, porque sabe perfectamente quién es y qué es lo que quiere. Pero no todo el mundo es perfecto y a pesar de su simplicidad audiovisual, este largometraje tampoco lo es.

Ronald Emmerich no busca planos enrevesados, no arriesga movimientos de cámara para conseguir una mayor percepción de velocidad, para que las partes de mayor acción sean más trepidantes, y tampoco se complica la vida intentando jugar con las luces y las sombras en los momentos de mayor tensión psicológica. La película es tan sencilla, técnicamente hablando, que parece sacada de un espacio informativo de unas de las principales cadenas de televisión del país. Lo único capaz de darle un toque dramático a este largometraje son los efectos de sonido, que dejan bien claro que son el aderezo perfecto para dar una mayor efectividad a las violentas intenciones de estos terroristas; y la música, que sólo es usada para darle un mejor empaque y sentimiento a todo este caótico entramado terrorista.

Imagen de asalto al poderEl director alemán cuenta con un lastre demasiado pesado a sus espaldas, y es que su filmografía está en la memoria de todos y cada uno de los espectadores, deseosos de que en cualquier momento aparezca la típica catástrofe imposible de Emmerich. Cada secuencia y cada plano están llamados a ser los posibles botones detonadores para dar comienzo al verdadero giro de guion, para que empiece la auténtica orgía apocalíptica de desastres continuos capaces de dejar sin aliento. Pero por mucho que se espere, el resultado final son unos terroristas de lo más variopintos, un presidente un tanto cómico, pero dispuesto a ponerse una bazuca por chal, y un ex militar que, sorprendentemente, se salva gracias a un milagroso traje antibalas.

El guion tampoco sirve de gran ayuda para dar algo de sabor a la más insulsa de las películas de Ronald Emmerich, puesto que es completa y absolutamente previsible y misteriosamente poco creíble. James Vanderbilt, guionista de películas como Basic (John McTiernan, 2003), Zodiac (David Fincher, 2007) o The Amazing Spiderman (Marc Webb, 2012), fracasa estrepitosamente a la hora de elaborar una historia capaz de captar al espectador, para que este vaya involucrándose, poco a poco, en la narración de los hechos. Ni sus enormes migas de pan a lo Hansel y Gretel, ni su fallido intento por introducir problemas más sentidos y emotivos son lo suficientemente espectaculares para que hagan sombra al humo de tanta explosión.

Secuencia de White House DownLo único capaz de echar un capote a este film, es la asombrosa química entre los actores principales y la gracia con la que interpretan sus personajes. Tanto Jamie Foxx, en la piel del presidente de los Estados Unidos, ataviado con unas zapatillas de deporte intocables, como Channing Tatum, dando vida a un ex militar en busca de sí mismo y del cariño perdido de su hija, consiguen que el público sienta una verdadera empatía con ellos, gracias a su naturalidad y su desparpajo. Pero lo más destacable de sus actuaciones es la manera tan fresca y espontánea de introducir los comentarios cómicos o los gags visuales en los momentos de máxima tensión y violencia, sin que estos resulten inapropiados.

Es un hecho, Ronald Emmerich nos ha ofrecido las hecatombes más espectaculares, capaces de dejar al espectador acongojado, pero, a la vez, queda tranquilo por saber que todo en esta vida tiene una drástica solución para salvar lo que queda de la humanidad. Ahora, con este regusto amargo por no haber sido testigos, una vez más, de un verdadero cataclismo, solo nos queda decir, ¡manos arriba, Dios bendiga el maíz!

Tráiler:

Ficha técnica:

Asalto al poder (White House Down),  EUA, 2013.

Dirección: Ronald Emmerich
Guion: James Vanderbilt
Fotografía: Anna Foerster
Música: Harald Kloser, Thomas Wanker
Reparto: Channing Tatum, Jamie Foxx, Maggie Gyllenhaal, James Wood, Joey King

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