Críticas

El demonio y sus engaños

Annabelle

John R. Leonetti. EUA, 2014.

Cartel de la película AnnabelleAunque el demonio está bastante desterrado de la vida moderna y cada vez es objeto de menos atención como ser real, capaz de influir negativamente en las vidas de las personas, no deja de sentirse su presencia en muchas manifestaciones del devenir humano, notablemente en el cine. Reúne el demonio una serie de características que lo hacen ideal como protagonista del cine de terror. Las imágenes que tenemos de él, en su mayor parte provenientes de las pinturas medievales o de representaciones orientales, nos lo muestran como un ser de apariencia humano-bestial; de rasgos acentuados, piel oscura; mirada penetrante, maliciosa o maligna y tendencia a arrastrarse o a moverse agachado y a asociarse con la oscuridad. Son imágenes que sugieren consecuencias negativas para el que las contempla, bien distintas a la amistad, a la compasión o a la actividad creativa o constructiva. En el cine de terror, el demonio aparece como un intruso que trae malas noticias para las personas, generando situaciones que parecen incontrolables e inexplicables, que conducen a la locura y al miedo extremo.

En general, la presencia de demonio aparece escondida en distintas manifestaciones, no se trata de un personaje evidente y sobresaliente, cuya actuación pueda ser juzgada, cuya figura permita identificación o empatía por parte del espectador. Sus manifestaciones inexplicables están precisamente diseñadas para generar curiosidad, sorpresa, quizás atracción morbosa, pero no permiten contemplación ni apreciación de detalles. Si la cámara se acerca, aparece el personaje como un destello, como una presencia misteriosa que se difumina o desaparece, sin que podamos mirarlo a los ojos con calma y discernir sus sentimientos o sus intenciones. Los adivinamos como atormentadores o terribles, una vez que nos identificamos con los afligidos personajes que están sufriendo sus amenazas y sus cercanías.

annabelle-1Entonces el cine de terror se inventa otros personajes que nos permiten una mayor aproximación al demonio, a través de personas o de objetos que sufren el fenómeno de la posesión diabólica. Estos personajes u objetos sirven de representaciones más humanas del mal y de sus características, que las que nos pueden ofrecer los demonios mismos. Una de las manifestaciones de estas presencias, es la de la dualidad inexplicable que aparece entre comportamientos y aspectos absolutamente normales y equilibrados, que nos llevan a sentirnos tranquilos y relajados y la súbita o gradual transformación hacia aspectos extraños: miradas desesperadas o amenazantes, pieles arrugadas y oscuras; cabellos desordenados; voces insinuantes, quizás mezcladas con aullidos o expresiones que no se entienden; frases que aparecen aquí y allá; escritos premonitorios o amenazantes. Aspectos extraños que nos hacen experimentar tensiones de naturaleza física, en oposición de lo que se experimenta cuando la historia es normal y predecible. Ese juego de tensiones opuestas permite todo tipo de recursos y constituye la magia del cine de terror.

EFotograma de la película Annabellen el caso de Annabelle estas representaciones demoníacas corren por cuenta de una muñeca de tamaño grande que desde que aparece en los inicios de la película tiene un extraño aspecto que ya causa aprehensión en el espectador. En cambio, para los protagonistas, se trata de un ser amistoso y bello, casi de un amigo que va a dar compañía a una pareja de jóvenes recién casados que esperan su primer niño. Pero el espectador ya sabe qué duros momentos aguardan a esta pareja, quizás por el mal gusto que tienen al estar dispuestos a afear sus bellos ambientes con este ser-muñeca de ojos grandes y abiertos, piel rojiza y sonrisa francamente sospechosa y siniestra. Pero es que en las películas de terror casi siempre es indispensable que los protagonistas que van a ser atormentados actúen de manera inocente y desprevenida, sin saber que van directamente hacia el ojo de un huracán maligno y terrorífico. Así, será mayor su desconcierto cuando el mal aparece. El espectador, en cambio, sí que sospecha lo que se avecina y se da cuenta y sufre por el tormento por el que van a pasar los personajes, que se dirigen hacia su propia destrucción sin saberlo.

Mediante efectos especiales, ruidos, cambios súbitos de enfoque o de perspectiva, imágenes que aparecen y desaparecen y la prevalencia de tonalidades grises o de brillos luminosos, el mal se anuncia y aparece, generando el terror y estremecimientos corporales, tanto en los personajes como en el espectador. Annabelle sigue estos clásicos cánones de los filmes de terror, incluyendo la aparición de otros protagonistas que sirven de refugio, que aportan consuelo y explicación a los fenómenos malignos. Pueden ser sacerdotes; o exorcistas, siquiatras o sicólogos; o expertos en lo oculto o también personas que ya han experimentado en carne propia los inexplicables fenómenos. Se generan así espacios en la película para entender lo que está pasando, para que el espectador confíe en que los protagonistas atormentados van a encontrar una salida que les permita dominar y vencer el mal. Vendrá entonces un clímax, una lucha decisiva y un desenlace inesperado, en el cual se esconde gran parte de la magia y de la atracción de estas películas.

annabelle-3Hay que decir que Annabelle, que ha tenido un buen éxito comercial, no llega a los niveles de excelencia y de dramatismo de los grandes clásicos del cine de terror. Sin embargo tiene un hilado de acontecimientos que mantiene el interés, incluyendo algunas escenas que realmente generan tensión y temor en el espectador. Pienso que su mayor mérito reside en la forma en que se maneja el objeto-personaje principal, que es la muñeca, que se constituye en un protagonista vivo y creíble del filme, quizás de mayor trascendencia y recordación en la mente los espectadores que los personajes reales. Nos queda la imagen de que el demonio sabe, literalmente, hacer sus cosas y sigue siendo el máximo experto en el engaño.

Trailer

Ficha técnica:

Annabelle ,  EUA, 2014.

Dirección: John R. Leonetti
Guión: Gary Dauberman
Producción: Tony DeRosa-Grund, Peter Safran, James Wan
Fotografía: James Kniest
Música: Joseph Bishara
Reparto: Annabelle Wallis, Ward Horton, Alfre Woodard, Eric Ladin, Brian Howe, Tony Amendola

Enrique Posada

Graduado del Master en Crítica Cinematográfica de AULA CRÍTICA

 

Deja un comentario


* Los campos marcados son obligatorios