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5 años de El Espectador Imaginario

Todo comenzó como un sueño compartido. A miles de kilómetros de distancia.

Poco a poco, con trabajo y dedicación, nació AULA CRÍTICA, una escuela de crítica cinematográfica con una propuesta innovadora y vocación de derribar fronteras. Y luego surgió, naturalmente, otra necesidad: un espacio donde poner en práctica todo lo aprendido. Así creamos, con el aporte y la colaboración de nuestras docentes y el esfuerzo tenaz de la primera promoción de la Escuela, EL ESPECTADOR IMAGINARIO, una revista digital que se ha convertido, con el tiempo, en bastante más que un espacio de prácticas.

Hoy en día, cinco años más tarde, EL ESPECTADOR IMAGINARIO tiene un staff de críticos de nivel profesional, la mayoría de ellos egresados de nuestros Master. Mes a mes, este espacio une a un grupo variopinto, de opiniones muchas veces encontradas, formaciones diversas y estilos variados, de diferentes lugares del mundo, con una pasión común: el cine.

EL ESPECTADOR IMAGINARIO nos ha abierto, a todos, nuevas perspectivas, y nos ha dado la posibilidad de ejercer nuestro espíritu crítico, frente al cine, pero también frente a la vida. Es este el mensaje que venimos transmitiendo desde el Número 1.

Y seguiremos haciéndolo.


Hemos pedido a los colaboradores de EL ESPECTADOR IMAGINARIO que elijan una película para homenajear a nuestra web. Encontrarán en Reencuentros aquellos títulos preferidos de quienes se sumaron al reto. También les pedimos que nos cuenten, en pocas palabras, su experiencia en la revista, y compartan sus textos favoritos.

A continuación, sus voces:

Marcela Barbaro
Marcela Barbaro

En La película que no se ve, el guionista y escritor Jean Paul Carrière analiza la evolución del lenguaje cinematográfico. En la introducción, se pregunta: “¿Cuántas veces llegamos a decir, de nosotros mismos o de los demás: no, no hemos visto esa película. ¿En realidad no la hemos visto? Por razones múltiples, confusas y, en su mayor parte, incomprensibles, nuestra visión es imperfecta, nos negamos a ver o simplemente vemos otra cosa. En cada película hay una zona de sombra, una reserva invisible, ya se encuentren allí a propósito, queridas y situadas por sus autores o las aporte el espectador, ese espectador solitario que ese día no ve, no puede verlo todo…”. Desde EL ESPECTADOR IMAGINARIO, sumándome al festejo por su lustro, he tratado como crítica y docente de acercar mi mirada imperfecta a esas zonas de sombras que el cine nos propone desafiar. ¡Felicidades!

La Paz

Cristina Bringas
Cristina Bringas

El cine es para mí un estilo de vida que a diario me nutre con referencias y anécdotas, música, historias e imágenes que se recrean en mi mente y que se han vuelto esenciales en mi forma de pensar. Esto me ha conducido a trabajar para encontrar más vínculos con la forma fílmica y por ello decidí empezar a escribir crítica. EL ESPECTADOR IMAGINARIO me ha significado infinitas posibilidades de aprender a escribir y a observar, y me ha obligado (de forma amable) a tener disciplina, constancia y hacer un mayor esfuerzo. La vida se puede observar a través del cine, así como el cine observa y expone a la vida misma.

Heli

Pablo Castriota
Pablo Castriota

Así como los cineastas deberían interrogarse muy a menudo sobre la necesidad de filmar, los que escribimos sobre cine también tendríamos que preguntarnos bastante seguido qué es lo que nos motiva a dar cuenta de nuestra experiencia como cinéfilos y espectadores. En mi caso personal, me atrae el carácter revelador del texto en relación a cómo el cine y sus “formas pensantes” fueron de la mano con los avatares políticos, sociales y culturales del siglo XX, y en cómo lo harán en lo poco que llevamos del nuevo milenio. Por supuesto que lo emocional siempre hace su juego en cada escrito, por mucha erudición que uno se empeñe en volcar en cada párrafo. Quizás por eso me sienta más cómodo en aquellas secciones de EL ESPECTADOR IMAGINARIO donde se pueden englobar varias películas que den cuenta de un mismo aspecto (autor, tema, estética). En este contexto favorable a la condición macro de la escritura es donde este espacio despliega sus posibilidades más estimulantes y generosas.

Contra la representación: Dos ejemplos críticos sobre la representación cinematográfica del nazismo

Pablo Gamba
Pablo Gamba

Escribir en EL ESPECTADOR IMAGINARIO ha sido importante para mí porque me ha permitido comunicarme con un público más amplio que el de mi país, Venezuela. Me ha dado, además, la satisfacción de ser parte de un equipo internacional de colaboradores, cuyo trabajo se distingue por el rigor.

Ray Harryhausen. El legado de la fantasía

Joaquín Juan Penalva
Joaquín Juan Penalva

Como diría Ray Liotta en Uno de los nuestros, desde que tengo uso de razón siempre me ha gustado el cine. A mí me pasa como a José Luis Garci, que se dedica al cine, pero lo que le gusta de verdad es el fútbol; en mi caso, me dedico a la enseñanza, pero lo que me apasiona es el cine. Gracias al Máster de crítica cinematográfica de Aula Crítica aprendí a ver el cine desde otra perspectiva, no solo desde fuera, sino también desde dentro, y escribir en EL ESPECTADOR IMAGINARIO es una nueva forma de amar el cine.

Hasta que llegó su hora

Javier Moral
Javier Moral

El romance agridulce de Slumdog Millionaire, (500) Días juntos, Two Lovers o Declaración de guerra. Los estragos de las adicciones. Homenajes a la Nouvelle Vague. Dramones como Lo imposible, Precious, Arrugas, Her o Titanic. El fútbol y el teatro. Las tribus urbanas. En qué (mal)gastan el tiempo Álex de la Iglesia y Lars von Trier. El binomio McKay-Ferrell. La sangre posmoderna. Comedias que van desde American Pie a Ted, pasando por Four Lions o No controles. Las mejores series de hoy y las míticas de ayer. Joyas que hablan de la vida: Antes del anochecer, En la casa, Hazme reír o La vida de Adèle. Reflexiones sobre la estética, la técnica, los géneros y el tiempo. Filias instantáneas como Pulp Fiction, Celebración u Old Boy. Crueles distopías y hits del porno. Los delirios contenidos en Diamond Flash, Nymphomaniac, Confessions, Kick-Ass, Sucker Punch y Spring Breakers. Breves recorridos urbanos. Madrid y yo. Así se resume mi loco idilio de cinco años con la revista que me ha visto crecer como crítico y como persona. ¡Larga vida a EL ESPECTADOR IMAGINARIO!

La vida de Adèle

Enrique Posada
Enrique Posada

Bien recuerdo cuando estaba planeando tomar la Maestría en Crítica Cinematográfica y preguntaba a los directores de la escuela AULA CRÍTICA si ello me iba a llevar a disfrutar menos del cine, ya que quizás me pondría en una posición de menosprecio crítico del cine. Todo lo contrario, me dijeron. Y así ha sido. Nunca he disfrutado más del cine que en los últimos años en mi papel de crítico en EL ESPECTADOR IMAGINARIO. Me he sentido especialmente bien comentando algunas de las películas producidas en Colombia, mi bello y complejo país, que muestra una producción cada vez más abundante e interesante.

Los colores de la montaña

Esther Rodriguez
Esther Rodriguez

Colaborar en el EL ESPECTADOR IMAGINARIO me ha servido para reafirmar mi amor por el cine, para compartir mi visión y aprender de la opinión de mis compañeros. Un lugar de encuentro donde la combinación del análisis más teórico con las valoraciones más personales ofrece un enfoque abierto al debate y provoca el disfrute del séptimo arte, a través de puntos de vista alternativos y divergentes, pero siempre bajo un inapelable denominador común: la pasión por el cine.

Cosmópolis

Mebil Rosales
Mebil Rosales

Escribir críticas cinematográficas ha sido un viaje de grandes proporciones. El cine, como todas las artes, explora el alma humana, y opinar es un método no solo de apreciar una obra, sino de reconocerme a mí mismo como espectador, de buscar dentro de mis propias emociones y cambiar como persona. EL ESPECTADOR IMAGINARIO ha sido una pequeña escuela de vida en la cual no conozco personalmente a todos los colaboradores… y aun así, he podido aprender un poquito de todos ellos.

Viaje en tren al fondo del pantano

África Sandonís
África Sandonís

EL ESPECTADOR IMAGINARIO me ha permitido dar rienda suelta a mi pasión por el cine.  No solo me cede un espacio en blanco cada mes donde expresar mi mirada sobre la cinematografía que más me interesa sino que es la catapulta fundamental que me ayuda a descubrir el cine menos evidente, ese que a veces no puede mostrarse más allá de los circuitos de los festivales, que es donde se siente de cerca su auténtico devenir. Coincidiendo con este quinto aniversario, EEI me brinda la oportunidad de viajar al festival de los festivales, seguramente, el más importante del mundo: el Festival de cine de Cannes. Como veis, es un auténtico lujo y placer pertenecer a esta revista que rebosa ilusión y ganas de cine, mucho cine.

La venganza, en el cine coreano, se cocina en el infierno

Paula Segovia
Paula Segovia

Escribir en EL ESPECTADOR IMAGINARIO es uno de los hábitos más saludables que tengo, mantiene y rejuvenece mi curiosidad, mientras alimenta mi pasión por el cine. Su práctica me ha permitido encontrarme con las rumberas latinoamericanas y conocer a sus herederas en las noches del Cairo, admirar a hombres como Orol en su desfachatez y a Vigo en su rebeldía. He descubierto el ingenio de Brown y su steadicam al recorrer con pasos alados la Filadelfia de Rocky o los caminos del suspenso en El resplandor. He viajado a lugares imposibles como a la Roma de Fellini o el Egipto de Cleopatra. Pero también me ha enseñado a defender la vida de los verdugos de la oportunidad, en el trabajo modesto y sincero de Basilio Martín Patino y Esteban Crespo.

Esteban Crespo. Aquel puedo ser yo

Soledad Torrero
Soledad Torrero

Para mí se cumplen dos años de colaboración en EL ESPECTADOR IMAGINARIO, años de una riqueza y crecimiento absolutos. Aprendí a mirar el cine no de forma muy diferente, pero sí de una manera mucho más enriquecedora, disfrutando siempre de cada película que veo, más allá de considerarla buena o mala. Larga vida a El Espectador, ¡muy felices cinco años! Y gracias especiales a Liliana, nuestra directora que se ha tomado siempre el trabajo de leernos con una paciencia maternal, indicándonos lo bueno y lo malo, pero también dejándonos volar para construir esta fascinante relación personal con el cine.

¿Cómo se alimenta el mundo?

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