Críticas

Garganta (sangrienta) profunda

X

Ti West. EUA, 2022.

El análisis fílmico parte de dos consideraciones generales: por una lado se establece que el filme es un texto discursivo, por el otro que es un producto visual. Entre las dos, la segunda opción es la que más obvia resulta, ya que el estudio de una película se instauraría en la relación que hay entre el objeto que vemos (las imágenes) y el objeto que ve (el ojo). La primera, sin embargo, puede crear mayores dificultades ya que el sentido de un film puede tener unas representaciones diferentes, debido a que el texto narrativo se distribuye sobre una serie de ideas que se entrecruzan, creando lo que llamaremos la multidimensionalidad de la proposición discursiva. Por supuesto, el análisis no se abre y cierra según estas únicas modalidades (no olvidemos la banda sonora, las actuaciones, los trajes, el maquillaje, etc.), sin embargo el carácter principal del producto fílmico se basa en estas dos vertientes principales que, dicho sea no de paso, confluyen hacia un único resultado, ya que la imagen depende del sentido que queremos dar al filme, y el arco narrativo se suporta gracias al uso del ojo de la cámara. De todas formas, si nos centramos en el sentido discursivo, un filme puede proponer una o más tesis. En el caso de X, el análisis narrativo o simbólico nos lleva a definir tres.

Número uno: el cine de horror y la pornografía forman parte de la misma categoría cultural. Efectivamente, ambos productos están dirigidos a un público maduro, y el hecho de tener que haber llegado a la mayor edad para acceder a su uso subraya la función social de rito de pasaje para ambas producciones. Las bases sobre las que se funda la pornografía, entonces, son el espejo directo de las del horror en tanto producto cultural, tribal. Corolario: la penetración (activa y/o pasiva) de los actores pornográficos toma su lugar al lado del descuartizamiento de los cuerpos.

Número dos: el pase del tiempo es, de por sí, un horror real. La pérdida de nuestras fuerzas y el decaimiento de nuestra piel no implican de por sí un cambio radical en nuestras necesidades. Los ancianos, entonces, tienen derecho a una vida sexual, lastimada, obviamente, por una carencia de bondad física. El pase del tiempo, además, nos lleva a recordar el pasado como un tiempo de posibilidades, lo cual transforma la visión de cuerpos jóvenes en una serie de envidias que puede desatar pensamientos y acciones violentas. Los jóvenes son por esta razón el mal, en tanto demostración de que la vida sigue mientras que nosotros vamos hacia un deterioro completo de nuestra misma sustancia biológica. Corolario: el cine, grabando el presente, destruye el paso del tiempo y de la muerte (¿el torero de Bazin?).

Número tres: el cine, de cualquier tipo, es un acto voyeurista. El espectador no es una persona inocente, sino que busca una y más veces aquellos productos capaces de excitar en él las sensaciones deseadas. Esto implica cierto placer en la muerte o en el sufrimiento de los personajes que vemos en los filmes de horror, un placer que se acerca a la satisfacción que obtenemos cuando utilizamos productos pornográficos. Un deleite de este tipo pone de manifiesto la imposibilidad de identificarnos con los personajes de un filme de horror, ya que esto nos llevaría a tener un impulso suicida u homicida, a menos que tomemos el punto de vista del o de la superviviente.El acto voyeurista, de todas formas, se une también a la acción prohibida, el acercarse a una situación sin haber sido invitados. Corolario: no vemos, sino que espiamos, y por esta razón entramos en un lugar que nos estaría prohibido.

Reducir X a estas tres tesis, obviamente, no sería del todo correcto. Filme que se presenta como hijo directo de los splatters de los ‘70 (la película, de hecho, sitúa la acción en los Estados Unidos de 1979), basado en una estructura muy simple (ellos quieren rodar una película pornográfica, ellos se convierten en víctimas de dos ancianos) y por esta razón fácil de seguir, si bien capaz de jugar con nuestras expectativas, este producto de Ti West es, de por sí, un discurso sobre el cine, en especial aquel cine para adultos, y sobre el concepto de vejez y de juventud desde un punto de vista anti-diálogico, demostración de la importancia del antagonismo como elemento discursivo. Película con una estructura interna que abre paso a un análisis externo, X toma su lugar en el subgénero splatter (y slasher) del horror, abriendo las puertas a la sexualidad en tanto temática explícita. Nadie muere virgen, aquí, ni vive como tal.

Ficha técnica:

X ,  EUA, 2022.

Dirección: Ti West
Duración: 106 minutos
Guion: Ti West
Producción: Ti West, Jacob Jaffke, Kevin Turen, Harrison Kreiss
Fotografía: Eliot Rockett
Música: Tyler Bates, Chelsea Wolfe
Reparto: Mia Goth, Jenna Ortega, Martin Henderson, Brittany Snow, Owen Campbell, Stephen Ure, Scott Mescudi

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