Críticas

Ahora camina contigo

Verónica

Paco Plaza. España, 2017.

El director valenciano Paco Plaza es ya un nombre indispensable dentro del género de terror, no solo por el éxito que cosechó junto a Jaume Balagueró con [Rec] (2007) y su inmediata continuación, [Rec]2 (2009), sino también por una sólida trayectoria en solitario, con tí­tulos tan solventes como El segundo nombre (2002), Romasanta, la caza de la bestia (2004) o la pelí­cula para televisión Cuento de Navidad (2005), que forma parte de Pelí­culas para no dormir. También tuvo a su cargo [Rec]3 (2012), que es el largometraje de ficción que precede a Verónica. Entre [Rec]3 y su última pelí­cula escribió y dirigió un cortometraje, Ultravioleta (2014), y dirigió un episodio de la segunda temporada de El ministerio del tiempo, “Tiempo de magia”. Aunque su trayectoria ya estaba plenamente consolidada, Verónica le concede ya la consideración de autor.

No hay en la pelí­cula de Paco Plaza nada que no hayamos visto en alguna otra cinta de terror, pero dichos elementos, sabiamente combinados, dan como resultado un gran tí­tulo de género, que es, al mismo tiempo, muy local y muy universal, un homenaje repleto de referencias. Algunas de esas referencias son explícitas, como la de ¿Quién puede matar a un niño? (Narciso Ibáñez Serrador, 1976) o la de Cría cuervos… (Carlos Saura, 1976), a las que Paco Plaza se ha referido en diferentes ocasiones y que están presentes en el metraje de Verónica: la pelí­cula de Ibáñez Serrador sale en escena y Ana Torrent, la protagonista de la de Saura, encarna a la madre de Verónica. Pero hay otras muchas referencias inexcusables, y cada espectador podrá aportar las suyas; he aquí­ las mí­as: La semilla del diablo (Rosemary’s Baby, Roman Polanski, 1968), El exorcista (The Exorcist, William Friedkin, 1973), Carrie (Brian De Palma, 1976), Dark Water (Hideo Nakata, 2002) e incluso la reciente Stranger Things (2016), por no mencionar ciertos ecos del giallo italiano y de Otra vuelta de tuerca, de Henry James.

Con muy pocos elementos, el director valenciano levanta una película de factura muy clásica, que es capaz de vaciar al espectador, lo que logra, en buena medida, gracias a la concentración temporal y espacial: un piso de Vallecas (y algunos otros contados escenarios, como el colegio de monjas de las niñas y el bar en el que trabaja la madre) desde el jueves por la mañana hasta la noche del sábado. Paco Plaza opta por empezar por el final, lo que le da a la película una estructura circular muy interesante. Tenemos una llamada a emergencias la noche del 15 de junio de 1991 y vemos cómo la Policí­a Nacional llega a un piso de Vallecas. Hay aquí­ un pequeño juego de perspectivas (al principio, tenemos la del inspector, pero luego, cuando volvemos a la escena, la perspectiva es la de la madre, aunque la que predomina a lo largo de todo el film es la de la protagonista). El guion, que firma Fernando Navarro, parte de un informe policial pero reconstruye la historia al servicio de la ficción.

Que la pelí­cula esté ambientada en junio de 1991 no es casual, ya que nos sitúa en una España anterior a la de 1992, cuando nuestro paí­s se puso en el mapa gracias a los Juegos Olí­mpicos de Barcelona y a la Exposición Universal de Sevilla. Verónica (Sandra Escacena) es una adolescente de 15 años que todaví­a no tiene la regla, a la que le gusta escuchar en el walkman Héroes del Silencio, que ha perdido a su padre y debe cuidar de sus hermanos pequeños mientras su madre, Ana (Ana Torrent), pasa jornadas maratonianas en un bar de Vallecas. Todo eso se ve interrumpido por una sesión de ouija que Verónica y sus amigas realizan en los sótanos del colegio mientras las demás alumnas contemplan un eclipse solar. Tras la sesión de ouija, todo cambia para Verónica, pero solo una anciana monja del centro, Sor Narcisa, más conocida como la Hermana Muerte (una espléndida Consuelo Trujillo), parece haber percibido el cambio.

A partir de aquí­, Paco Plaza despliega una amplia gama de recursos que convierten la vivienda familiar de Vallecas en un espacio de terror (son geniales y perturbadoras las imágenes que reflejan ese edificio de los años 70, de ladrillo, como un lugar espeluznante), en el que la amenaza puede aparecer en los objetos y lugares más insospechados: en el aseo, durante el baño de Antoñito (Iván Chavero); en el colchón; en la televisión, en la que sale un recurrente anuncio de Centella; en los armarios y altillos; e incluso en un juego tan repleto de nostalgia como el Simón.

Paco Plaza dirige muy bien a los niños (Bruna González y Claudia Placer, de diez años, e Iván Chavero, de cinco) y Sandra Escacena supone un auténtico descubrimiento, pues sobre ella recae todo el peso de la pelí­cula. En Vallecas, la noche está llena de horrores y los niños, solos, esperan a que regrese su madre.

Tráiler:

Ficha técnica:

Verónica ,  España, 2017.

Dirección: Paco Plaza
Duración: 105 minutos
Guion: Fernando Navarro
Producción: María Angulo, Javier Carneros, Mar Ilundain, Enrique López Lavigne
Fotografía: Pablo Rosso
Música: Chucky Namanera
Reparto: Sandra Escacena, Bruna González, Claudia Placer, Iván Chavero, Ana Torrent, Consuelo Trujillo, Ángela Fabián, Carla Campra, Chema Adeva

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