Críticas

La guerra de Thanos

Vengadores: Infinity War

Avengers: Infinity War. Anthony Russo, Joe Russo. Estados Unidos, 2018.

Cartel de la película Avengers - Infinity WarsParece que fue ayer. Tony Stark aparecía en la pantalla grande como un vendaval, pistoletazo de salida para la enormidad inabarcable en la que se ha convertido el Universo Cinematográfico Marvel. A estas alturas, nadie puede discutir el impacto general que la apuesta del legendario sello de cómics, por su versión en la pantalla grande, ha cambiado, para bien o para mal, las reglas de juego. En el puñado de películas que han perpetrado a lo largo de la última década (año arriba, año abajo) encontramos buenos productos, películas digeribles y auténticos pasos en falso, pero, en general, han conseguido una cohesión en el resultado final que es envidiable. Eso, por no hablar de la cantidad obscena de dinero conseguida con cada estreno, y que es, como no podía ser de otra forma, la auténtica razón de que este universo cada vez más grande siga llegando a las pantallas del todo el mundo.

En esencia, Marvel ha construido un enorme serial, sostenido con astucia, sobre personajes carismáticos e ingeniosos giros inesperados que tambalean, de cuando en cuando, los cimientos del invento. Desde la primera entrega de Vengadores hemos sido testigos de cierta conspiración en la sombra, urdida por un personaje misterioso que movía los hilos a espaldas de nuestros inocentes héroes. Mientras los enmascarados de turno se partían la cara por mantener La Tierra a salvo, en los confines del Universo se planeaba el conflicto cósmico.

Thanos se erigía como el gran villano, y el público esperaba expectante la gran aparición de este ser que prometía poder inmenso y convicción de fanático. Por fin, Infinity War aparece como punto y aparte (que no final) del entretenimiento casi megalomaníaco en que se ha convertido la franquicia.

Los hermanos Russo se colocan de nuevo tras la cámara. Han demostrado solvencia, habilidad y comprensión del ritmo, aparte de un extraño sentido de la autoría, que se sitúa entre las armas más atractivas de la productora. Ya hicieron buen trabajo de catarsis con la excelente Capitán América: Soldado de invierno (Hermanos Russo, 2014), la que es todavía, bajo mi punto de vista, la mejor película de Marvel. La mezcla de acción, al estilo único del famoso sello, con sensaciones de las mejores películas de espías dejaba un regusto único al espectador, gracias a salirse con inteligencia de los clichés e, incluso, usando otros tantos para beneficio propio.

Para el nuevo espectáculo de la casa, los Russo han metido en la poción todos los elementos clave que sirven de sustento al imaginario diseñado por la productora estos años, dando lugar a una película que es, al mismo tiempo, reconfortante refugio y brutal demostración de músculo. Es complicado alejarse emocionalmente de lo que ocurre en la pantalla a la hora de plantear la crítica, porque el fan que llevamos adentro está teniendo una experiencia cinematográfica de muchos quilates. Infinity War es el concepto de cine de entretenimiento llevado al paroxismo.

Fotograma de Avengers - Infinity Wars

Infinity War es un viaje enorme. Pasa de lo inmenso y cósmico a lo pequeño; del dramatismo del fin cercano a la comedia tontorrona y entrañable que ha sido clave para la evolución del UCM. Regala momentos al espectador que le dejarán sin aliento, puesto que, a estas alturas, es inevitable la conexión emocional con los personajes que se pasean por la pantalla. Hemos reído con ellos, hemos visto la entrega, el significado real de ser un héroe en el fabuloso mundo Marvel. Entendemos, al ver Infinity War, la habilidad de la productora para elevar la excepcional torre que culmina en esta película.

Hemos citado a los hermanos Russo como los artífices del espectáculo, pero sería injusto no hacer mención a la mente pensante que ha dado sentido a la identidad de Marvel en el cine. Kevin Feige es el productor, al estilo clásico de la palabra. El tipo que es capaz de erigir la vastedad conceptual que hay detrás de Vengadores, película a película, personaje a personaje. A base de equilibrios, riesgos controlados, sacando brillo a una marca que ya es sinónimo de entretenimiento global. Con tropezones en el camino, claro, pero con una constancia a prueba de fracasos.

Lo que vemos en pantalla es excesivo. Es barroco de más. En ocasiones, se nota a la legua el interés de lanzar luces brillantes al hipotálamo del espectador, aturdido y rendido a los pies de auténticos dioses modernos en brillante armadura. Infinity War tiene todos esos tics horripilantes del cine comercial, que en ocasiones pueden sacar al espectador de la película. Lo que ocurre con el filme de los Russo es que todo eso queda perdonado por el conjunto, por las casi tres horas de pura emoción que se pasan volando, por las escenas que se quedan grabadas a fuego en la retina.

Dan protagonismo justo a los caracteres que se merecían este momento, además, con respeto reverencial al trabajo de sus compañeros directores en los diferentes contextos que hemos conocido a lo largo de las películas. No es sencillo. Dar presencia al ingente plantel de héroes que aparecen en pantalla requiere planificación y medir las sensaciones que producirán en el público. Así que acierto total en este aspecto, con especial dramatismo en el inmisericorde final de la película. El tópico de que habrá un antes y un después en el UCM cobra realidad de manera bastante gráfica.

Avengers - Infinity Wars, imagen

Y está Thanos. La gran queja de los fans sobre las diferentes propuestas de Marvel en el cine era lo insulso de sus villanos, salvo gloriosas excepciones. El titán loco se presenta ante el mundo como un iluminado, convencido de la bondad de sus planes. No es un loco, no es víctima de la búsqueda de poder desmesurada o la ambición. Es un ser con una misión, y está dispuesto a llevarse por delante el universo entero por conseguir sus propósitos. Él es el auténtico protagonista de esta entrega de Vengadores. Thanos entra en la galería de personajes imprescindibles, por fondo y forma, por el poder salvaje que representa y por las consecuencias de sus actos, de las que es plenamente consciente.

Los Russo convierten en arte el camuflaje de las debilidades de su película. Estamos demasiado ocupados pasándolo en grande como para darnos cuenta de esos pequeños lugares oscuros que impiden que Infinity War sea esa obra clave que lance al género superheroico a otro nivel superior. Pero si recogemos la esencia de esta clase de propuestas como entretenimiento, de gozo de la magia del cine, Infinity War es el culmen de una idea.

Hay infinidad de películas mejores que Infinity War, no lo duden. También he visto una cantidad inconfesable de películas peores. Pero algo les voy a asegurar, queridos lectores: con sus cosas buenas, malas e incluso horribles, nunca había visto nada como esta nueva entrega de Vengadores.

Así que fuera complejos. Saquen a pasear al niño de ocho años que vive en su interior. Y disfruten del espectáculo.

Tráiler:

Ficha técnica:

Vengadores: Infinity War (Avengers: Infinity War),  Estados Unidos, 2018.

Dirección: Anthony Russo, Joe Russo
Duración: 156 minutos
Guion: Christopher Markus, Stephen McFeely
Producción: Marvel Studios
Fotografía: Trent Opaloch
Música: Alan Ailvestri
Reparto: Robert Downey Jr., Chris Hemsworth, Benedict Cumberbatch, Chris Evans, Mark Ruffalo, Scarlett Johansson, Chris Pratt, Tom Holland, Josh Brolin, Elizabeth Olsen, Chadwick Boseman, Pom Klementieff, Terry Notary, Dave Bautista, Karen Gillan, Tessa Thompson, Zoe Saldana, Gwyneth Paltrow, Tom Hiddleston, Cobie Smulders, Paul Bettany, Sebastian Stan, Peter Dinklage, Samuel L. Jackson, Benicio del Toro, Danai Gurira, Benedict Wong, Anthony Mackie, Don Cheadle, Idris Elba, Vin Diesel, Bradley Cooper, William Hurt, Stan Lee, Ross Marquand

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