Críticas

Perversamente íntima

Una relación perversa

Otros títulos: Abuse of Weakness.

Abus de faiblesse. Catherine Breillat. Francia, 2013.

Una relación perversaCatherine Breillat es ante todo, una provocadora. Considerada por sus detractores como una autora de porno elitista, entrando en la misma categoría quizás de Pasolini, Von Trier, o el menos estilizado Larry Clark, sus películas son intrincados ejercicios de exploración conceptual, usualmente enfocadas hacia el entendimiento femenino de la sexualidad, argumento que deja tras sí la estela de variopintas anti heroínas que luchan en contra de sus propios demonios. Todo desde una óptica vanguardista, demasiado arraigada algunas veces a la naturalidad del neorrealismo italiano y a su ritmo contemplativo: un discurso no diseñado para cambiar conceptos morales, sino más bien para transgredirlos. Esto ha provocado su censura en no pocas ocasiones y desde su primera película, Une vraie jeune fille (A real Young girl, 1976), que obtuvo su estreno comercial veintitrés años después de su realización.

El sexo es parte esencial de su discurso, y aunque en Una relación perversa (Abus de faiblesse, 2013) no está presente de forma explícita, sigue existiendo el deseo intrínseco de dilucidar una analogía entre las luchas de poder que existen tanto en las conductas íntimas, como en las relaciones cotidianas. Breillat decide narrar su propia historia, una crónica perversamente íntima acerca de la hemorragia cerebral que sufrió en el año 2004 y sus posteriores consecuencias colaterales: más allá de la parálisis que asoló el lado izquierdo de su cuerpo, la misma Breillat alega que por mucho tiempo no estuvo en completo control de sus capacidades cognitivas, lo que propició parte del incómodo capítulo originado con la entrada de Christophe Rocancourt, conocido estafador, en su vida.

Una relación perversaRocancourt, que al conocer a la directora ya había estafado más de treinta y cinco millones de euros, no tuvo ninguna clase de reparo en hacer lo mismo con Breillat, que lo contactó después de verlo en un programa de televisión para que interpretara al personaje principal de, en ese tiempo, su próxima película Bad Love. La relación perversa culminó en una estafa de €700.000.

A nivel técnico es fácil encontrar lugares comunes con la filmografía de la autora, y destaca en especial una secuencia desarrollada en un café situado a orillas del mar. Si en A ma soeur! (Fat Girl, 2001) se usaba como metáfora acerca de la pérdida de inocencia de Anaís, que recibía el agua sentada de piernas abiertas en la arena, en Una Relación Perversa la protagonista ni siquiera se fija en las olas que rompen en la orilla: está demasiado ocupada como para sumirse en un proceso de purificación.

Una relación perversaLa trama es bastante íntima, y con gran probabilidad era una historia que la directora quería contar desde hace algún tiempo: pero aquí es donde inician todos los problemas de la película. Quizás por tratarse de un evento real, autobiográfico en la vida de la cineasta, se hace difícil dilucidar cuál es el discurso narrativo dirigido al espectador, pero no porque no exista, sino porque Breillat lo aborda como un ejercicio de catarsis, demasiado ocupada en satisfacer sus necesidades y olvidándose de su público. Tanto así, que la experiencia se vuelve soporífera en algunas ocasiones, y por mucho que Isabelle Huppert se esfuerce (interpretando a la versión cinematográfica de la directora, Maud Shainberg), el temple de una actriz no es suficiente para salvar una película de la monotonía.

Una relación perversa¿Dónde está la Breillat transgresora? ¿Demasiado afable todavía o auto condescendiente como para ver su propia experiencia desde el exterior? El juego de poder entre los dos principales, el más débil y el más fuerte, el que domina y el que se deja dominar, es la baza donde construye el trasfondo de su historia, pero no es lo bastante interesante para abarcar los cien minutos que dura la película. Los diálogos son el vehículo sobre el cual se apoya el desarrollo de los personajes, y si bien hay acciones que los provocan, la mayoría de las veces son injustificados.

En resumen, se trata de una propuesta atropellada, necesaria para la directora y sumamente personal, pero que aporta poco a su filmografía desde varios puntos de vista. Es una historia que tal vez en su versión literaria (Breillat escribió una novela homónima) haya funcionado mejor, pero cuya profundidad es difícil encontrar en la pantalla grande.

 

Ficha técnica:

Una relación perversa  / Abuse of Weakness (Abus de faiblesse),  Francia, 2013.

Dirección: Catherine Breillat
Guión: Catherine Breillat
Producción: Flach Film Production / Iris Films / arte.
Fotografía: Alain Marcoen
Música: Didier Lockwood
Reparto: Isabelle Huppert, Kool Shen, Laurence Ursino, Christophe Sermet, Daphné Baiwir, Ronald Leclercq, Fred Lebelge, Tristan Schotte, Daphné Baiwir, Dimitri Tomsej, Nicolas Steil, Jean-François Lepetit, Marc De Bodin De Galembert, Patrick Van Ackere, François Stockmans, Valérie Chavet

Mebil A. Rosales

 

Deja un comentario


* Los campos marcados son obligatorios