Críticas

El cielo de Vincente Minelli

Una cabaña en el cielo

Cabin in the sky. Vincente Minelli y Busby Berkeley. EUA, 1943.

Cartel de Una cabina en el cielo 1943 es el año de producción de Una cabaña en el cielo, versión cinematográfica del homónimo musical de Broadway, dirigida por Vincente Minelli, protagonizada íntegramente por actores afroamericanos y algunas de las grandes voces del jazz de los años 30 y 40. Muestra fehaciente de la segregación y el racismo imperante en un Hollywood que solo permitía a los negros ser sirvientes o músicos, la productora MGM y su director tomaron un enorme riesgo haciendo un filme que afortunadamente terminaría siendo un gran éxito. El musical fue una de esos géneros que dotó de un protagonismo diferente a los actores afroamericanos, pudiéndose ver en filmes como Hallelujah, de King Vidor (1929), ciertas producciones de Busby Berkeley, y esta del propio de Minnelli, con el extraordinario talento de actores, bailarines y músicos como los hermanos Berry, Lena Horne, Etherl Waters, Daniel L. Haynes, Duke Ellington, Louis Arsmtrong, etc.

Ethel Waters Una cabaña en el cielo narra la historia del Pequeño Joe, un jugador irredento y pecador, cuya conducta lo lleva a ser baleado en un café. Al filo de la muerte, a Joe se le aparece una comparsa regida por Lucifer Jr., que quiere llevárselo al Infierno, pero el profundo amor de Petunia, su esposa, despierta a los emisarios del Cielo, entablándose un conflicto de intereses con respecto al destino de Joe. La piedad y la devoción de Petunia a Dios abre nuevas posibilidades celestiales al díscolo de su esposo.

Filme interesante y extraño, Una cabaña en el cielo podría haber sido más si sus protagonistas no hubieran estado sellados por el estereotipo de lo permitido en una industria marcada por la marginación. Sus intérpretes forman parte de la caracterización clónica que dominó los papeles para negros durante años: analfabetos, pueriles, ingenuos, sensualmente extralimitados, criminales, ajenos por obligación a la representaciones de amor físico, ni siquiera en la forma de esos besos pacatos del Hollywood moralista, comedidos por obligación y supersticiosos al extremo. No obstante, estas las restricciones en las caracterizaciones no pudieron solapar la energía vital, potente y arrolladora de los músicos, bailarines y actores protagonistas, ni pudieron extirpar el germen acusatorio que se encuentra en el filme.

Fotograma de Una cabina en el cieloMinelli, director  de avanzada, aunque no pudo sustraerse a las formas de expresión de una época, ni siquiera en las desabridas locaciones de estudio, pobres y maniatadas, encontró formas más sutiles para hablar de la contención a que era sometida la representación. Si la película sufre por momentos del más fastidioso  edulcoramiento, encuentra su balanza en escenas como la del Hotel Hades, sede de la oficina de ideas de Lucifer Jr. que inicia mostrando el talento de Louis Armstrong, el trompetista coreado por sus cuatro compinches, Mantan Moreland, Willie Best, Fletcher Rivers y Leon James Poke, hasta la entrada del jefe. Como es el Infierno, y las llamas iniciales lo confirman, es una escena vívida, espontánea y pícara, donde estos cinco diablitos  y su jefe pondrán sus mejores ideas y mayores dotes en buscar la forma de condenar a Joe.

De igual forma, el éxtasis de Petunia al cantar Taking a Chance for Love, que por un momento la lleva a desplegar toda su energía vital, siendo coartada por Joe y por su devoción, coartada como fue también otra escena de Waters, donde se daba un baño de burbujas cantando  Ain’t It the Truth, pues era inmoral mostrar a una mujer negra cantando en el baño; el largo lamento de los estibadores que cantan mientras acomodan su pesada carga, “tengo una mula, muy difícil de montar, montaré esta mula hasta el día que muera”, o la firma de Joe ante el mensajero, a modo de burla, y con gran habilidad el guionista Joseph Schrank coloca indicios de la verdadera condición de estas sonrisas parlantes.

Escena de Una cabina en el cieloEl filme cuenta con una importante muestra de talentos. En los roles protagónicos, Petunia Jackson; Ethel Waters, actriz que seis años después se convertiría en la segunda afroamericana en ganarse un Oscar; y el comediante Eddie ‘Rochester’ Anderson, como el Pequeño Joe. Lena Horne, en el papel de la epicúrea Georgia Brown; Louis Armstrong, mostrando sus dotes musicales e histriónicas en la escena en el departamento de ideas; y Duke Ellignton con su orquesta en las secuencias finales de baile en el bar de Henry. Lo mejor del filme, el repertorio de Ethel Waters, con Taking a Chance on Love o Happines is a Thing Called Joe, y haciendo la contrapartida, Lena Horne con Honey in the Honeycomb, la orquesta de Ellington y las divertidas trifulcas entre los emisarios de Dios y el Diablo.

Trailer:

Ficha técnica:

Una cabaña en el cielo (Cabin in the sky),  EUA, 1943.

Dirección: Vincente Minelli y Busby Berkeley
Guion: Joseph Schrank
Producción: Metro-Goldwyn-Mayer (MGM)
Fotografía: Sidney Wagner (B&W)
Música: George Bassman, Roger Edens
Reparto: Ethel Waters, Eddie 'Rochester' Anderson, Lena Horne, Louis Armstrong, Rex Ingram, Kenneth Spencer, John William Sublett, Oscar Polk, Mantan Moreland, Willie Best, Fletcher Rivers, Leon James Poke, Ford Washington Lee y Bill Bailey

Gretel Herrera

Graduada del Master en Crítica Cinematográfica de AULA CRÍTICA

 

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