Críticas

Linklater, viajero de la memoria

Todos queremos algo

Everybody Wants Some!! . Steve Linklater. Estados Unidos, 2016.

Todos-queremos-algo-PósterNueva película de Richard Linklater, tras los aplausos incondicionales y premios cosechados por Boyhood (2014). Tras la intensidad de su anterior obra, Linklater retorna a terrenos conocidos, donde ha dado muestra de su eficacia. Todos queremos algo recupera al director gamberro, nostálgico y con un punto de reflexión melancólica acerca del tiempo pasado. Lo cierto es que, a pesar de su larga y diversa trayectoria, Linklater ha conseguido una coherencia interna sobresaliente en sus películas, con independencia de su calidad final, basada en unos principios muy claros acerca de cómo funciona una historia. La mezcla de géneros, el trabajo de personajes y la entrañable construcción de ambientes dejan huella en sus producciones, dando la perspectiva de independencia y audacia que precede a este reconocido director.

En Todos queremos algo vuelve a los orígenes, y se marca una oda al carpe diem que bebe de otro de sus pequeños clásicos, Movida del 76 (Dazed and confused, 1993). De la celebración de finales de los 70, Linklater traslada la acción a comienzos de los 80, totalmente absorbido por el espíritu de la época. El uso del tiempo y el espacio es fundamental para entender el cine del autor, ya sea como experimentación en Boyhood o su proyecto de 1991, Slacker, o por simple nostalgia, como en la citada Movida del 76 o, en ciertos aspectos, la comedia de reivindicación musical Escuela de Rock (School of Rock, 2003). Su celebrada trilogía comenzada con Antes del amanecer (Before Sunrise, 1995) es también fruto del tiempo al servicio de la historia. Así que con esta particular visión del concepto temporal, Linklater agarra el espíritu de la comedia gamberra y desfasada ochentera, pero amarrada a la extraña melancolía que imprime a la mayoría de sus filmes, por muy camuflada que esté. Porque las horas en las que transcurre el relato son un aplauso de la despreocupación, al espíritu adolescente que se niega a desaparecer, a pesar de que los protagonistas comienzan su vida universitaria; pero hay algo más. Hay cierto tono de despedida en la gamberrada, de fin de la inocencia, de entrada inevitable de la edad adulta que llama a las puertas.

Linklater maneja los clichés del género, pero humanizados gracias a la fabulosa construcción de personajes. Va un paso por delante de la típica interpretación del deportista descerebrado en frenesí hormonal. Se preocupa de los protagonistas más allá de las situaciones, entre surrealistas y salvajes, en las que se envuelven durante este fin de semana previo a las clases. Hay mucho de desfase, pero también de viaje interno, de historia coral, a pesar de la presencia de Jake como centro de gravedad de la acción. Los diálogos chispeantes, los contrastes, las afinidades, el espíritu de camaradería, mezclado con la competitividad deportiva que roza lo malsano, construyen un todo complejo muy diferente al simple alboroto de la comedia adolescente al uso.

Imagen de Todos queremos algoEn apariencia, Linklater realiza una película a base de pequeñas historias, con el nexo común de la búsqueda de diversión constante de sus protagonistas. Tras esa esencia caótica, hay una trayectoria clara, el viaje de iniciación de Jake hacia el encuentro con la persona que un día será. Entre medias, Linklater da la vuelta a un concepto tan viejo como las historias mismas: chico conoce a chica de toda la vida. Pero, por supuesto, las cosas no son tan simples en Todos queremos algo, y el director convierte en secundaria esta trama, pero desplegada de forma brillante como colofón en el clímax de la película. Como buen malabarista de la narración, Linklater utiliza lo evidente en provecho propio para la ruptura con lo esperado. Eso no evita la tendencia al final amable, al cierre simpático de la historia, pero es que Todos queremos algo no pide otra cosa. Cada decisión, cada giro, es producto de la coherencia, de saber hacia dónde transcurre el devenir de la película y el respeto reverencial por el tono elegido.

Pero si hay algo que redondea el trabajo de Linklater es la reconstrucción de una época. Todos queremos algo es una declaración de amor a la década de los 80, con toda la parafernalia nostálgica puesta al servicio de la película. Los detalles de fan irredento pueblan cada plano de esta obra que respira recuerdos, desde los estilismos de los personajes, las tribus universitarias, las visitas a los recreativos o la acertadísima banda sonora. Cada canción es reflejo del momento, incrustada en la escena con sensibilidad cómplice por el director. Una auténtica gozada, convertida en paseo musical por la memoria de un tiempo.

Linklater es un director que conoce sus puntos fuertes. Sabe que la fuerza de sus películas está en sus personajes y en la milimétrica reconstrucción del contexto que sustenta la propuesta. No hay alardes técnicos, ni son necesarios. Linklater usa su cámara para hacernos cómplices de su gamberrada, para atraparnos en el desenfrenado inicio de la vida universitaria de esta pandilla entrañable. Prefiere que sus personajes hagan, piensen, hablen, sean parte esencial de la acción. La sencillez se transforma en idea básica para entender la propuesta de este viajero de ficciones y recuerdos.

El protagonista de Todos queremos algoLinklater sigue su camino como voz independiente y única, a pesar de sus escarceos ocasionales con la vertiente comercial del cine americano. Mientras compagine ambas voces, nos esperan muchas alegrías, como Todos queremos algo. Eso es lo que me agrada de directores como Linklater: cuando terminas de ver sus películas, sabes que ha hecho lo que le ha dado la gana, con sus aciertos y errores. Con honestidad aplastante, a pesar de ciertos tics que repite hasta la saciedad. Por eso Todos queremos algo es una marcianada en la cartelera. Es auténtica, algo que no se puede decir de la mayoría de las películas que llegan a nuestros cines.

Tráiler:

Ficha técnica:

Todos queremos algo (Everybody Wants Some!! ),  Estados Unidos, 2016.

Dirección: Steve Linklater
Guión: Steve Linklater
Producción: Annapurna Pictures
Fotografía: Shane F. Kelly
Música: The Cars, Blondie, Dire Straits, Frak Zappa, Van Halen, Kool and the Gang, The Knack, Cheap Trick, Pat Benatar
Reparto: Blake Jenner, Glen Powell, J. Quinton Johnson, Austin Amelio, Temple Baker, Juston Street, Ryan Guzman, Tyler Hoechlin, Wyatt Russell, Will Brittain, Zoey Deutch, Tanner Kalina, Forrest Vickery

Santiago Negro

Graduado del Master en Crítica Cinematográfica de AULA CRÍTICA

 

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