Críticas

Terror clásico en estado puro

The Windmill Massacre

Nick Jongerius. Holanda, 2016.

¿Una película donde un loco, un psicópata, o quizás un asesino serial amenazan un grupo de amigos o un grupo de gente, matándolos uno por uno? Quizás era un buen argumento en 1980, año en que fue lanzada Viernes 13 (Friday the 13th, Sean S. Cunningham). O unos años antes, más precisamente en 1974, cuando fue presentada La Matanza de Texas (The Texas Chainsaw Massacre, Tobe Hooper). Pero cuatro décadas y una infinidad de filmes después, este subgénero de terror parece agotado.

Quizás debamos observar el lugar de producción del filme: Holanda. Aunque suena un tanto extraño que un holandés pose una mirada tan crítica de su país, con The Windmill Massacre, Nick Jongerius acaso podría haber querido, simplemente, hacer un filme de terror clásico al mejor estilo estadounidense. Es que tratar a Europa como un lugar desolado, en el que en cualquier momento uno puede ser secuestrado y torturado, es algo digno de la película Hostel (Eli Roth, 2005) o de Venganza (Taken, Pierre Morel, 2008). A pesar de su previsibilidad y sus estereotipos, estamos ante una cinta bastante entretenida. Vale mencionar que este es el primer largometraje de Jongerius como director, habiendo sido productor de algunas otras películas de terror como Dood Eind (Erwin Van Den Eshof, 2006) y El Ejército de Frankenstein (Frankenstein’s Army,  Richard Raaphost, 2013), ambas holandesas.

La protagonista, Jennifer, interpretada por Charlotte Beaumont, es una chica que está huyendo de un pasado que se va revelando durante el filme. Escapa de la policía, se monta en un bus turístico que estaba a punto de partir hacia una nueva excursión para visitar los molinos que hay en la campiña holandesa, en las afueras de Amsterdam. No es muy difícil imaginar que todos aquellos integrantes del tour serán los protagonistas de la historia, entre los que se encuentran Douglas West (Patrick Baladi), un hombre de negocios británico muy malhumorado y su hijo adolescente Curt (Adam Thomas Wright). También veremos a Jackson (Ben Batt), Ruby (Fiona Hampton) y Takashi (Tanroh Ishida). Hay que decir que el elenco tiene puntos aceptables, como la actuación de Baladi, pero la interpretación de Beaumont es uno de los más flojos, por momentos sobreactuada y poco convincente.

The Windmill Massacre utiliza el mismo recurso que Perdidos (Lost, JJ Abrams, 2004-2010) empleó para describir el pasado de cada uno de sus personajes. A medida que vamos adentrándonos en la historia, se nos va revelando el pasado de cada uno de los personajes, mediante flashbacks, pero no simplemente para pintarnos la personalidad de los protagonistas, sino para construir las razones por las que todos ellos están donde están en el presente. Una técnica tan efectiva como divertida, ya que resulta muy interesante hurgar en el pasado de cada uno de los integrantes de esta aventura.

Es dificil decidirse al momento de evaluar si The Windmill Massacre es una mera copia de, como ya he dicho, el cine clásico de terror norteamericano, o si sencillamente se trata de un homenaje de Jongerius al género. La concepción del monstruo es una mezcla entre Jason Vorhees de Viernes 13 y el loco de la motosierra de La Matanza de Texas, algo que probablemente me incline por la segunda opción, la del tributo.

Disfruto al ver películas de este género, y es por ello que considero que criticarlas, por el sólo hecho de poseer una estructura clásica y previsible, no es algo conveniente. The Windmill Massacre recoge elementos de cada uno de los títulos que he citado anteriormente y materializa una historia muy aceptable y entretenida,  algo que me parece más que suficiente para un filme de su categoría.

Ficha técnica:

The Windmill Massacre ,  Holanda, 2016.

Dirección: Nick Jongerius
Duración: 85 minutos
Guion: Nick Jongerius, Chris W. Mitchell, Suzy Quid
Producción: Pellicola
Fotografía: Bart Beekman
Música: Erik Jan Grob
Reparto: Noah Taylor, Patrick Baladi, Charlotte Beaumont, Ben Batt, Tanroh Ishida, Fiona Hampton, Adam Thomas Wright, Kenan Raven, Bart Klever, Donnya Zidan

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