Cuidado con la pasión

The Deep Blue Sea

The Deep Blue Sea. Terence Davies. EUA/Reino Unido, 2011.

Cartel de The Deep Blue Sea“Between the devil and the deep blue sea”…, así es como se siente la bella Hester Collyer, interpretada por Rachel Weisz, en el nuevo film de Terence Davies. No encontré un equivalente en español para esta expresión, pero significa encontrarse en un dilema, tener que elegir entre dos alternativas peligrosas. El diablo es malo y caerse en el profundo mar también es malo.

¿Pero qué le pasa a esta mujer que parece tenerlo todo?, belleza, inteligencia, un hogar hermoso en Londres y un marido exitoso que la ama con locura. La historia que nos cuenta Davies puede tomarse de manera muy simple: la protagonista se enamora de otro hombre y decide abandonar a su marido, con todas las complicaciones que eso tiene en una sociedad inglesa de posguerra muy conservadora. Pero en este caso, Hester se enamora de una forma suicida, los amantes no pueden evitar hacerse daño uno al otro y ella se convierte en presa de un círculo vicioso del cual no puede escapar.

Y como cualquier buena película romántica, nos hace pensar en el significado verdadero del amor. Si una relación nos destruye, deprime y saca lo peor de nosotros, ¿sigue siendo eso amor? Cuántas veces el amor, el que es apasionado e imposible de controlar, sirve como puntapié inicial para rebelarse contra una educación castradora, un padre extremadamente religioso o una suegra agresiva y puritana.

El film está perfectamente ambientado en el Londres de los años cincuenta y transmite la crisis y depresión social de esos tiempos en Europa. De 1952 es la obra escrita por Terence Rattigan, que fue llevada al cine en 1955 por Anatole Litvak (Nido de víboras/The Snake Pit, 1948, Anastasia, 1956 y La noche de los generales/The Night of the Generals, 1967). En la versión de Litvak, Hester Collyer es interpretada por Vivian Leigh, y Rachel Weisz parece homenajearla en esta nueva versión, debido al gran parecido entre las actrices que interpretan al personaje.

Fotograma de The Deep Blue SeaLa historia que se cuenta en The Deep Blue Sea es muy sencilla, y si pusiéramos los pedazos que la componen en orden nos quedaría de resultado algo bastante trillado. Pero Davies desmenuza cada porción relevante de la historia y la reordena utilizando flashbacks y fast-forwards. La forma en que se enlaza la historia es original y de una belleza profunda. Merece una mención especial el plano picado de los cuerpos desnudos de los amantes haciendo el amor, que parece condenarlos a un destino sin vuelta atrás. La cámara gira, y casi sin notarlo, el mismo plano picado nos muestra a los amantes ya vestidos: Freddie dormido y Hester acariciándole la espalda. Por último sólo aparece Hester, con su mismo camisón pero acompañada de unas voces de fondo que intentan despertarla.

Otra peculiaridad en contar la historia es que la narración es circular, en el principio y en el fin se muestra de una forma muy íntima el Londres de los cincuenta, al principio Hester se encuentra cerrando ventanas, pero al final las abre. Este detalle es el que le brinda al film una veta de esperanza, la vida nos da a menudo segundas oportunidades para no volver a cometer los mismos errores.

Fotograma de la película The Deep Blue SeaMucha tristeza es lo que nos llevamos con esta película. Una tristeza que es difícil de explicar por qué y dé dónde viene. Nos preguntamos qué giro en la historia la provoca y no hay respuesta. No es el argumento, sino el manejo magistral que tiene Terence Davies de la cámara, la iluminación y la música. Algunos planos de Rachel Weisz provocan una profunda melancolía, quizás porque su imagen se encuentra sumergida en el humo de su cigarrillo. La iluminación es apagada y en tonos sepia. Los planos secuencia durante los diálogos, que parecen teatrales, logran desacelerar el paso del tiempo.

Recordé mucho a Las Horas (The Hours, Stephen Daldry, 2002), no sólo por los personajes de mujeres hundidas en la tristeza, sino por esa habilidad que tuvieron los directores para transmitírnosla. Me arriesgo a decir que si nos llegó al corazón esa mirada tan expresiva de Laura Brown, interpretada por Julianne Moore en Las Horas, nos sucederá lo mismo con la mirada de Hester.

La música original es excelente y también la elección de algunas canciones populares. La versión de “You belong to me” que Hester y Freddie cantan en el bar con sus amigos, y luego bailan enamoradísimos, es sublime. ¿Qué puede haber más romántico que esta canción que nos transporta a los años cincuenta? Acompañó también otra película que nos muestra varias caras del amor: Donde reside el amor (How to Make an American Quilt, Jocelyn Moorhouse, 1995), y logró de la misma forma hacernos viajar en el tiempo.

The Deep Blue SeaRachel Weisz ya no sorprende con sus protagónicos de excelente nivel luego de Ágora (Alejandro Amenábar, 2009), pero me estaría faltando algo si no lo resaltara como otro hallazgo de Davies en este film.

Este director inglés ha desarrollado como temas recurrentes en su filmografía el drama de la posguerra y la culpa que provoca la educación extremadamente religiosa. El interés por estos temas tiene origen autobiográfico, como se muestra claramente en su primer largometraje La trilogía de Terence Davies (The Terence Davies Trilogy, 1983).

The Deep Blue Sea se presentó por primera vez en España en el Festival de San Sebastián 2011 y recientemente se presentó en el Festival Internacional de Cinema d’Autor de Barcelona (D’A) 2012, en el que sorprendió como la película más romántica sin discusión, y como una suerte de revelación, ya que a pesar de que este es su sexto largometraje, la obra de Davies no es demasiado conocida.

Para ver, escuchar y disfrutar muchísimo (y también para pensar luego) este film sobre una mujer apasionada que se atreve a sortear las limitaciones de una sociedad extremadamente conservadora, sin hundirse en un profundo mar azul de tristeza.

Tráiler:

Ficha técnica:

The Deep Blue Sea (The Deep Blue Sea),  EUA/Reino Unido, 2011.

Dirección: Terence Davies
Guion: Terence Davies, Terence Rattigan
Producción: Katherine Butler, Eliza Mellor, Sean O’Connor, Kate Ogborn
Fotografía: Florian Hoffmeister
Música: Ian Neil
Reparto: Rachel Weisz, Tom Hiddleston, Simon Russel Beale, Ann Mitchell

3 opiniones en “The Deep Blue Sea”

  1. Estoy de acuerdo con lo escrito. Y sumo a lo anterior, la percepción de un dejo de angustia que da vueltas en el ambiente, puede ser debido al mensaje de constante insatisfacción que proyecta la protagonista.
    Me llamó la atención la sutil forma en que el personaje de Rachel W. trata de manejar su deseperación y “locura apasionada”, y cómo manejan la temática del amor. Por un lado recibe amor incondicional y no parece apreciarlo, porque no es lo que busca y por otro recibe amor pero del tipo que espera, por lo que lo critica…. 2 extremos insanos de las relaciones.

    Saludos!

  2. Crítica que invita a ir corriendo al cine para disfrutar de una historia de amor de las de verdad, es decir, de aquellas que suponen un doloroso riesgo.
    En lo que no puedo estar de acuerdo es en el parecido entre Rachel Weisz y Vivien Leigh ya que son absolutamente distintas. Weisz, muy guapa, tiene un rostro de trazos judíos que junto a su capacidad dramática le confiere una grandeza bíblica. Leigh era bellísima pero absolutamente celta, ojos importantes, nariz yboca minúsculas. Sí estoy de acuerdo en su arte aunque no sé quién, hoy día, podría repetir aquella inolvidable Scarlet.
    Un saludo.

    Al leer su crítica he pensado en El fin del romance…

    1. Gloria, al igual que tú, también pensé mucho en “The end of affaire”. La novela de Graham Greene (que te recomiendo entusiastamente) se ha traducido como “El fin de la aventura”. Para Soledad Torrero: los tonos sepia y la melancolía británica (no el tema, nada que ver) me recuerdan mucho “1984”. Parece que esa época es recordada así por muchos directores ingleses.
      OJO: La música “original” no es tal, es un concierto de Samuel Barber.

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