Críticas

Neorrealismo en el Paraíso

Tanna

Bentley Dean, Martin Butler. Australia, 2015.

Cartel de la película TannaEn 1987 dos personas se suicidaron juntas en la isla de Vanuatu, en el Pacífico Sur. Sus respectivas tribus no autorizaban su matrimonio por amor; querían que siguiesen el Kastom, la palabra que designa en Melanesia el conjunto de reglas y costumbres que gobierna la vida de la gente y que dictaba que los matrimonios se concertasen por razones de conveniencia social. A partir de esas muertes se desencadenó un proceso que llevó a la introducción del matrimonio por amor en el Kastom. Enseguida nos viene a la cabeza Romeo y Julieta pero la obra de Shakespeare es solo la forma más conocida de una historia mil veces contada. Estamos tan habituados a concebir la pareja como la unión de dos personas que se quieren que nos resulta difícil entender lo novedoso que eso resulta en la historia humana. El matrimonio siempre fue algo demasiado importante como para confiarlo a los sentimientos, parecían pensar nuestros antepasados. Y Jane Austen nos lo explicó con detalle.

Esta antigua historia vuelve a nosotros ahora en la forma de Tanna, íntegramente rodada en la isla de Vanuatu e interpretada por miembros de la tribu de los Yakel. Wawa es una joven que pasa su ceremonia de iniciación para convertirse en mujer. Ella y Dain, el hijo del jefe, están secretamente enamorados. Pero su tribu y otro grupo vecino tienen un conflicto desde hace tiempo y los jefes conciertan el matrimonio de Wawa con un joven de la otra tribu para solucionarlo. La película es la historia del dilema de Wawa y Dain y tiene el acierto de no presentarlo de la forma simplista habitual: realización de los deseos individuales frente a tradiciones obsoletas. No, la pareja tiene que elegir entre sus sentimientos y su responsabilidad hacia el grupo, en un contexto en el que la supervivencia del grupo depende de decisiones como esa.

Martin Butler y Bentley Dean proceden del periodismo audiovisual. Su otro trabajo juntos fue Contact (2010), un interesantísimo documental sobre el último encuentro de blancos con aborígenes australianos que no habían tenido antes ningún contacto con otra cultura. Para filmar Tanna se sumergieron durante casi un año en el modo de vida de los Yakel, con los que convivieron junto a sus familias. Su película respira la cercanía de esa convivencia. Tiene, casi, una mirada antropológica y eso es gran parte de su encanto. Digo casi porque Tanna no es antropología. Ellos han contado (1), por ejemplo, cómo tuvieron que trabajar a fondo con Wawa y Dain para que pudiesen expresar sentimientos de atracción o tocarse levemente, cosas muy extrañas a sus costumbres. Es decir, se trata de mostrar su modo de vida de la forma más auténtica posible, pero que permita cierto grado de identificación al espectador de otras culturas. Toman como referentes cercanos trabajos como Ten Canoes (Rolf de Heer, 2006) pero creo que su gran referente es Tabú (Tabu: A Story of the South Seas, F.W. Murnau, 1931), con la que tiene muchos puntos en común. La película de Murnau estaba explícitamente dividida en dos partes. En la primera, Paraíso, se mostraba la vida cotidiana de los habitantes de un isla del Pacífico Sur. En la segunda, El Paraíso Perdido, se relatan las peripecias de una pareja de enamorados que huye de ese paraíso porque su amor no tiene cabida en él. Tanna sigue un esquema parecido, lo que la vuelve un tanto predecible. En su presentación de la vida en la naturaleza abusa de cierto preciosismo y de una banda sonora new age totalmente innecesaria para mi gusto (la jungla o los volcanes no necesitan música de fondo) pero al menos no intrusiva. Desarrolla sus mejores posibilidades cuando muestra la relación de los Yakel con las plantas, los animales, el río: la elegancia despreocupada con que Dain adorna su cabeza con un helecho, la simplicidad de una cesta trenzada en el momento en que se necesita, los frutos cogidos al pasar… sin ocultar el lado oscuro: un golpe o una herida pueden ser fatales, la paz con los vecinos es inestable, el egoísmo se abre paso con facilidad. Para restablecer el equilibrio los hombres hablan y hablan, recitan las canciones que les llegan en sueños, escuchan –sin reverencia– al chamán o al jefe, que tienen una autoridad muy leve, todos dependen de todos, en medio de la jungla la soledad es imposible.

Tanna es un gozoso experimento de antropología-ficción que no puede ni quiere ser neutral u objetivo. Da voz y protagonismo a la gente sencilla, como hizo el neorrealismo, pero se trata de una sencillez desconocida o, más bien, irrecuperable. Su –para nosotros– exotismo no disminuye en nada su autenticidad. Ni romántica ni cínica, es un canto al amor como aventura imposible, en la que se triunfa en compañía y se fracasa a solas.

(1) https://roffamonamour.com/interview-directors-martin-butler-and-tanna/

Ficha técnica:

Tanna ,  Australia, 2015.

Dirección: Bentley Dean, Martin Butler
Duración: 104 min minutos
Guion: Bentley Dean, Martin Butler, John Collee
Producción: Contact Films / Screen Australia
Fotografía: Bentley Dean
Reparto: Mungau Dain, Marie Wawa, Marceline Rofit, Albi Nagia, Lingai Kowia, Mikum Tainakou

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