Críticas

El toque Scherfig

Su mejor historia

Their Finest. Lone Scherfig. Reino Unido, 2016.

Su mejor historia, cartelLone Scherfig se dio a conocer con una película de apariencia sencilla que dejó muy buen recuerdo, Italiano para principiantes (Italiensk for begyndere, 2000) que, aunque no estaba libre de algunos tópicos sobre diferencias culturales entre el Norte y el Sur de Europa, tenía su mejor baza en el retrato de unos personajes corrientes cuyas miserias e ilusiones se contemplaban con cariño y se exponían de forma brillante y entrañable al mismo tiempo. La siguió Wilbur se quiere suicidar (Wilbur begår selvmord, 2002) que mostraba la misma curiosa empatía. Con  An Education (2009), su primera película de producción no danesa, Lone Scherfig amplió considerablemente su registro para ofrecer una historia mucho más sofisticada con guion de Nick Hornby y con una intérprete de altura como Carey Mulligan, sin perder por ello ese tono extrañamente íntimo que nos había enamorado en sus películas precedentes. One Day  (2011), con una estrella del cine romántico como protagonista, Anne Hathaway, y producción norteamericana, aun conservando muchos puntos de interés y cierto toque personal, empezó a mostrar una deriva hacia un cine más comercial, algo preocupante en una autora que, si bien no se había distinguido hasta entonces por su radicalismo, sí estaba definiendo un cine muy auténtico con un indudable toque autoral. Hago este pequeño repaso porque creo que la cuestión de si la industria del cine, con su funcionamiento actual, favorece o desalienta el toque personal de los autores me parece muy importante. Y no me refiero a cine de autor en su sentido más radical, sino a algo ideológicamente más leve que tienen directores bien integrados en la industria, como Juan José Campanella en la Argentina o Jacques Audiard en Francia, algo que da a sus películas una coherencia formal y temática, un estilo reconocible.

Estilo que yo ya no reconozco en Su mejor historia (Their Finest, Lone Sherfig, 2016) aunque sea una película muy digna. Supongo que no era fácil encontrar el tono adecuado para una historia que intenta ser intimista sobre un trasfondo épico, nada menos que la evacuación de Dunkerke.

Catrin Cole es una joven inglesa reclutada por el Ministerio Inglés de Información para ser parte de un equipo que elabore películas patrióticas de cierta calidad, no como los previsibles panfletos producidos hasta entonces. Para ello se suma al tándem formado por dos guionistas masculinos, lo que da pie a algunos apuntes sobre la incorporación de la mujer a los trabajos no subalternos de la industria; situación muy bien retratada en el comentario de Ambrose Hilliard, un actor con poco trabajo hasta entonces –estupendamente interpretado, como siempre, por Bill Nighy– cuando le dice a Catrin: “Usted y yo tenemos una oportunidad porque los hombres jóvenes están en la guerra”. La guionista novata consigue rastrear la historia de dos hermanas que, sin permiso de su padre y respondiendo a la llamada que hizo el Gobierno a la población civil, zarparon en su lancha y cruzaron el Canal hasta Dunkerke para rescatar a soldados ingleses atrapados en las playas. La película de Scherfig coincide felizmente en las pantallas con Dunkerque (Dunkirk, 2017), la vibrante obra de Cristopher Nolan sobre aquel episodio de la Segunda Guerra Mundial, pero tiene el valor de obviar su parte épica y centrarse en los personajes que construyen un relato idealizado sobre aquellos hechos históricos y describir paso a paso cómo se genera la experiencia emocional del espectador de cine.

Recurre para ello a interesantes juegos verbales en los que las vidas de los guionistas se entrecruzan con las líneas que escriben, como la carta que deja Catrin en la mesa de su amigo, en la que describe una situación que ellos dos vivieron realmente, redactada como un guion de cine. O la incorporación final a la película de un plano de Catrin y Tom Buckley, también guionista, haciendo bromas en el muelle sin que supieran que estaban siendo filmados.

La película está llena de ideas interesantes, como esas sobre la relación entre realidad y ficción, entre propaganda y arte, entre roles femeninos y masculinos, pero sin llegar a desarrollarlas, porque el gusto de Lone Scherfig por el melodrama termina ahogándolas. Toma una distancia llena de cariño, respeto y también cierta condescendencia  para mostrar cómo se hacían las películas en la época  de la guerra y la posguerra, pero al mismo tiempo cae en clichés melodramáticos, como el forzado final, que no revelaremos, mostrando con ello que quizá el cine no ha cambiado tanto y que los trucos para arrancar una lagrimita al espectador son, casi, los mismos. Mientras tanto, quedamos a la espera de la próxima película de Lone Scherfig, Secrets From the Russian Tea Room, de producción danesa y con guion de la propia directora, lo que augura que muy posiblemente volveremos a disfrutar del “toque Scherfig”.

Ficha técnica:

Su mejor historia (Their Finest),  Reino Unido, 2016.

Dirección: Lone Scherfig
Duración: 117 min. minutos
Guion: Gaby Chiappe (Novela: Lissa Evans)
Producción: BBC Films / Number 9 Films / Wildgaze Films
Fotografía: Sebastian Blenkov
Música: Rachel Portman
Reparto: Gemma Arterton, Sam Claflin, Jack Huston, Bill Nighy, Jake Lacy, Paul Ritter, Rachael Stirling, Richard E. Grant, Henry Goodman, Jake Lacy, Jeremy Irons, Eddie Marsan, Helen McCrory, Hubert Burton, Claudia Jessie, Stephanie Hyam

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