Reseñas de festivales 

Somebody Up There Likes Me

Dentro del concurso internacional, el quinto largometraje de Bob Byington ganó el Premio Especial del Jurado. Este premio equivale al segundo mejor film de los diecinueve que participaron en la competencia.

Somebody up there likes me es uno de los que da gusto ver. Es entretenido, irónico y muy cómico. Olivier Père, director artístico del festival, valoró la actitud del jurado al entregar un premio a una comedia, hecho no muy habitual en los festivales de cine.

En la película transcurren treinta y cinco años en la vida de un hombre que deja de envejecer luego de encontrar una valija muy peculiar en un aeropuerto. En estos años se divorcia, se vuelve a casar, tiene un hijo, se vuelve a divorciar, tiene un nieto y en el momento más exitoso de su vida muere.

El film intenta mostrar que la vida está llena de ironías, y que estamos siempre mucho más cerca de la muerte de lo que pensamos. Que la vida nos parece larga mientras vivimos, pero nos resulta muy corta cuando estamos a punto de morir. Pero lo especial en el film es que ninguno de estos temas está tratado con solemnidad ni tristeza, tampoco de forma irrespetuosa, y logra siempre sacar de forma inesperada una cuota de humor en los momentos más tristes. Según Bob Byington, muchas veces sintió en la vida que el humor se le esfumaba en los momentos que más lo necesitaba.

El director pertenece a una comunidad de realizadores de cine independiente en Austin, Texas, Estados Unidos. Muchos de los actores de este film son amigos del director, por ejemplo Andrew Bujalski, quien dirigió Beeswax (EUA, 2009), en el que actuó Bob Byington. Para contar con una cara muy conocida en el elenco, Byington convocó a Nick Offerman, actor cómico conocido por la serie de televisión Parks and Recreation (Greg Daniels, EUA, 2009) interpretada por Amy Poehler.

Hay reminiscencias del cine de Woody Allen, y el director confesó que su principal inspiración fue Bananas (Woody Allen, 1971). Una escena de las más cómicas es entre el protagonista y la niñera. Mediante señas y en silencio logran tener una conversación llena de expresividad que nos recuerda a la de Love and Death (La última noche de Boris Grushenko, Woody Allen, 1975) entre Boris y la condesa Alexandrovna.

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