Críticas

Jornada de carretera para romper la insoportable terquedad

Sofía y el Terco

Andrés Burgos. Colombia, 2012.

cartel de Sofía y el TercoCon alguna frecuencia el cine de Colombia tiene que ver con historias llenas de violencia, lenguaje sucio, narcotráfico, traición e infidelidad. Afortunadamente, el país también cuenta con oleadas de frescura, en las cuales la creatividad, la ternura, la espontaneidad, la buena actuación y la belleza de la historia sobresalen. Una de estas películas es Sofía y el Terco, ópera prima del escritor y director Andrés Burgos y ganadora del Premio Especial de Jurado en el último Festival Internacional de Cine de Cartagena. La presencia de la notable actriz española Carmen Maura, como es natural, confiere un aura positiva al filme, debiéndose anotar que ella aceptó participar atraída por la calidad del guion y por la idea de hacer parte de una ópera prima de un buen escritor, en la cual tuvo el desafío de representar un papel lleno de mensajes y de expresividad, sin decir una sola palabra.

La vida en los pequeños pueblos de las zonas frías de los Andes colombianos puede ser extremadamente rutinaria, sin que por ello deje de tener un encanto singular. La bella fotografía de Sofía y el Terco nos deleita, todos los días, con los fríos amaneceres del páramo;  el sol de la mañana rompe tímidamente las nieblas en las montañas, dejando entrever las casas campesinas entre los tonos blancos de la bruma. Sofía es la esposa fiel que se levanta, abre la ventana, respira el aire fresco, hace el desayuno, acicala a Alfredo, el marido, y lo despacha diariamente hacia el pueblo, para que gaste sus días de tendero en un lugar donde nada rompe la monotonía. Burgos narra con todo cuidado esta vida de rutina absoluta, a través de escenas que se repiten varias veces, teniendo cuidado de añadir en cada ocasión algún detalle singular que rompa las repeticiones. Va estableciendo, de este modo, insinuaciones de historias pequeñas que mantienen la atención del espectador. Hay un mensaje subyacente: la monotonía se puede soportar en la medida en que los protagonistas tengan, aunque sea, pequeñas opciones para contar o imaginar alguna historia.

Fotograma de Sofía y el TercoPara Sofía el rompimiento de su monotonía de esposa está en tres aspectos: sus sueños, la música y la amistad. En cada uno de ellos, Burgos se recrea. Es notable y novedosa la forma en que nos introduce en los sueños de Sofía, a través de imágenes y diseños infantiles; utiliza collages de materiales y de formas, que representan al mar, con sus olas y sus peces, con los cuales goza infantilmente una Sofía, anciana de carne y hueso, rozagante y sonriente, de vestido de baño recatado. En una variación del tema de los sueños infantiles y adultos, a veces aparecen escenas en las cuales Sofía se encuentra en medio del verdor de los campos, con la niñita que fue, a la vez aventurera y temerosa. Se va estableciendo, en esta forma, la empatía del espectador con esta mujer y sus sueños: mujer esclava de unas rutinas que se soportan a base de imágenes de ensueño y de recuerdos de niñez.

En estos pueblos, seguramente, las personas se van acostumbrando las unas a las otras, y la constante presencia del otro puede dar espacios para la amistada perfecta, aquella que soporta el paso del tiempo, que solo se rompe con la muerte. Sofía tiene a Mercedes, su amiga, magníficamente protagonizada por Constanza Duque. Una vez que despacha a su marido, Sofía se desplaza a la casa de Mercedes para disfrutar con ella de un programa secreto, lleno de intimidad y confianza mutua: escuchar música moderna, calladamente, cada una con su par de audífonos, sentadas cercanamente. Burgos nos acerca delicadamente, con tomas repetidas, al movimiento rítmico de sus pies, vestidos con pantuflas de lana, perfectamente sincronizados, y a sus miradas absortas en la música y en el momento, como símbolo de los ideales de la amistad abandonada. Como se trata de dos actrices excelsas, que disfrutan de estos momentos, y como el director no se gasta afanes, el resultado es increíblemente íntimo y tierno.

foto de Sofía y el TercoEstas escenas musicales, de ensoñación y amistad, son la preparación para una singular película de carretera que transporta a Sofía desde las cumbres andinas hasta el mar de sus ensueños. El “road movie” nunca pierde su encanto para expresar aspectos inesperados en los protagonistas, en la carretera misma, en los paisajes del camino. Burgos cae en cuenta de que Colombia es especialmente atractiva para este género y se atreve a contar la historia de Sofía sufriendo avatares entre caminos de montañas, robos, camioneros y fondas, no exentos del encuentro con un par de personajes que equilibran la historia, para que no sea meramente la de una mujer vieja e ilusa perdida en sus locuras, sino que se convierte en una jornada de transformación personal para ella y para los seres que encuentra en su viaje.

¿Y qué hay de la terquedad? Alfredo es el símbolo de la rutina misma, que siempre sale de la casa y llega a la misma hora, que dice las mismas palabras y con los mismos gestos, que hace las mismas cosas, que ronca siempre en la misma forma terca e insistente. Posee un machismo terco, acostumbrado a la generosa entrega de su mujer, la cual acepta como algo natural, que se da por hecho garantizado de la vida. ¿Qué pasa cuando la mujer abandona el hogar y deja el nido vacío? Burgos aprovecha estas circunstancias para contar detalladamente, lentamente, una historia adicional: una lección sobre la soledad profunda y el deterioro personal que implica la vida del hombre solo. En este sentido, la película es un homenaje a la capacidad femenina para equilibrar la terquedad machista del hombre. Un homenaje que para nada se resigna a que el personaje femenino aparezca apagado y disminuido, sino que encuentra en el profundo interior de la mujer una reserva de sabiduría, de creatividad y de capacidad para la  aventura, que quizás los hombres tercos no llegarán a intuir y, menos, a experimentar.

Vale la pena disfrutar de esta bella fábula bien contada, que se puede apreciar sin afanes, para sentir un aliento de aire fresco, una onda de cine nuevo y creativo, para contribuir a romper la terca espiral de violencia de la sufrida Colombia.

Ficha técnica:

Sofía y el Terco ,  Colombia, 2012.

Dirección: Andrés Burgos
Guion: Andrés Burgos
Producción: Carolina Aponte
Fotografía: Manuel Castañeda
Música: Javier Villar
Reparto: Maura, Gustavo Angarita, Constanza Duque, Jair Romero, Julián Arango, Carlos Vesga

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