Críticas

El tránsito desde el terror hacia el drama

Poseído

Otros títulos: El no nacido.

Still/Born. Brandon Christensen . EUA, 2017.

Cartel de la película PoseídoLas películas de horror aparecen en las carteleras como ondas que vienen y van, no solamente desde el punto de vista cronológico, sino también temático. Esto nos da a entender que tienen mucho que ver con un mercado y con unos clientes, pendientes de sus temporadas, como si se tratara de un almacén de prendas de moda. En este contexto es un desafío encontrar un producto que deje huella en los espectadores, al estilo de películas como El Resplandor (Stanley Kubrick,  1980), La semilla del Diablo (Roman Polanski, 1968), El exorcista (William Friedkin, 1973), Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960). Poseído / El no nacido no parece llegar a estos niveles, a pesar de la muy buena actuación de Christie Burke, su protagonista, que representa a Mary, una mujer joven que acaba de experimentar el nacimiento de dos hijos, uno de los cuales fallece al nacer, creando en ella una triste situación de trauma sicológico y mental que la afecta muy gravemente. El filme se centra, fundamentalmente, en una serie de eventos que le ocurren en medio de unas dificultades de pareja que obviamente no acaban de contribuir a su estabilidad mental y emocional.

Fotograma de Still/Born

La película juega con una dualidad muy típica en el manejo de los casos de trauma mental: ¿Qué es real y qué es el resultado de imaginaciones y de visiones perturbadas? En general, se mantiene esta tensión, recibiendo el espectador claves para experimentar ambas interpretaciones, con las cuales se juega para que no haya ninguna certeza. Burke sabe comunicar en Mary, su personaje, estas mismas dudas, a medida que oscilando entre las interpretaciones de su mente racional y los efectos de sus alucinaciones, lucha por determinar qué es lo que está pasando en su vida, que definitivamente se va deslizando por un abismo terrible e inevitable. Un tercer elemento entra a participar. Jack, el esposo de Mary, decide instalar en la casa donde viven un sistema de cámaras y de sonido, con la idea de que la pareja pueda tener información de primera mano sobre el niño y así calmar las ansiedades de Mary. Es que ella tiene la sensación de que hay una presencia maligna decidida a robarse su niño. Desafortunadamente, algunas escenas recogidas en las cámaras alimentan esas sensaciones y las convierten en certezas para Mary, cuyos terrores se vuelven insoportables, amenazando también con poner al espectador en situaciones de incomodidad, por falta de alguna clara coherencia que permita entender o seguir las cosas que pasan.

El no nacido, imagen

Llegando a este punto, el filme se abre a situaciones externas, que alivian y dan sensación de que habrá testigos y personajes que podrán redondear las cosas y contribuir a resolver los temas. Uno de ellos es un médico especialista en los traumas que sufre Mary, cuyos comentarios y análisis parecieran aportar objetividad y buenas explicaciones a todos, no así a Mary. Otra es la vecina cercana a la casa, que también tiene un niño pequeño y que aporta un poco de picante y de variedad. Sin embargo, ocurre un efecto colateral y contrario cuando ellas se hacen amigas, y la situación mental de Mary y las cosas que ve, la llevan hacia zonas de confusión y de miedo y aportan un nuevo y peligroso elemento, los celos, que también favorecen que el que los sufre interprete la realidad como una amenaza latente. Mary se encierra, mental, humana y físicamente y nos arrastra a todos hacia desenlaces dolorosos y todavía no explicados. En este sentido, la dirección del filme se mantiene en su línea de las dualidades hasta el mismo final.

Un mérito es que logra transitar desde los espacios del terror hacia los seres demoníacos que se roban niños (que no dejan de ser meramente divertimentos nerviosos para las personas de esta época moderna que, en general, creen solamente en lo material) hacia las zonas del drama humano, bastante más creíbles y cercanas a las personas y sus realidades cotidianas.

Podríamos decir que el encierro y el aislamiento son los temas centrales de la cinta. Cuando las personas son de pocas palabras, cuando se dejan inundar de presentimientos, de interpretaciones y de silencios, cualquier sonido y cualquier imagen pueden adquirir resonancias insospechadas. Si tales silencios no son el resultado de la fortaleza interior, sino más bien producto del miedo a la comunicación y al contacto humano, se deslizan hacia la angustia y hacia sentimientos de soledad y de abandono. En estas circunstancias un niño recién nacido, cuyo hermano gemelo ha muerto en el parto, se puede convertir en una obsesión, en una presencia necesaria. Y si hubiera seres malignos dispuestos a robárselo, quizás ellos se sentirían todavía más atraídos por estos miedos y estas angustias.

 

Tráiler:

Ficha técnica:

Poseído  / El no nacido (Still/Born),  EUA, 2017.

Dirección: Brandon Christensen
Duración: 87 minutos
Guion: Brandon Christensen, Colin Minihan
Producción: Chris Ball, Giovanni Bernardi, Miles Forster, Kurtis David Harder
Fotografía: Bradley Stuckel
Música: Blitz//Berlin
Reparto: Christie Burke, Jesse Moss, Rebecca Olson, Jenn Griffin, Sheila McCarthy, Sean Rogerson, Dylan Playfair

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