Críticas

El azar de una realidad trágica

Piedra, papel o tijera

Hernán Jabes. Venezuela, 2012.

Cartel de la película Piedra papel o tijeraEn cierta escala de valores, el segundo largometraje de Hernán Jabes, Piedra, papel o tijera, pudiera ser la respuesta a ese cine venezolano meloso, evasivo y complaciente que hemos visto recientemente, sobre todo en películas como Una mirada al mar, Patas arriba  o El manzano azul, cuya descripción del país de caramelo no puede ser más evidente –y exitosa si revisamos el interés despertado en el público: las tres cintas nombradas han superado el promedio actual de asistencia para una película de producción nacional.

Sospechamos que no pasará lo mismo con la película de Jabes, pues sus postulados no están dirigidos a contar una historia “bonita” o agradable para todo el mundo, sino a situarnos en el país en el que estamos los venezolanos, en esta segunda década del siglo XX, donde al parecer impera la corrupción, la impunidad, la violencia y la muerte. Elementos estos nada atractivos –lógicamente- para el gran público venezolano, quien no tiene entre sus prioridades decidirse por un drama a la hora de escoger lo que va a ver, sobre todo un drama “realista” o, al menos, afincado en nuestra difícil realidad. Más si todavía persisten esos tontos prejuicios de que en el cine venezolano solo hay “prostitutas, delincuentes y marginalidad”, con el añadido de que hay muchas “groserías”, como si nadie escuchara o se diera cuenta de cómo realmente hablan los venezolanos. Pero este es otro asunto que no viene al caso.

Fotograma de Piedra, papel o tijeraLo interesante es la propuesta de Jabes, quien debutó en 2008 con el estimable largometraje Macuro, la fuerza de un pueblo, relato coral de la lucha emprendida por los habitantes de una pequeña localidad del oriente de Venezuela que ve afectada su vida diaria debido a la ausencia de electricidad. Se trataba de un film fuera de todo panfleto en donde todas las piezas encajaban perfectamente.

Jabes da un giro para mostrarnos un trabajo  mucho más personal, que aunque se afinque en una propuesta de género, específicamente el thriller, propone una visión no muy positiva de la realidad venezolana. Ubica su argumento esta vez en la ciudad de Caracas, por demás sumamente reconocible, en donde el azar es el que mueve los hilos de la historia, confeccionándolo todo en forma de espiral ascendente, en donde la tensión y el temor se alternan con un discurso sobre la infidelidad, la impotencia y la violencia, aunada a las esperanzas truncadas, los inocentes como víctimas, o ese sino de no retorno cuando se altera el orden o cuando hay dinero o droga de por medio.

Escena de la película venezolana Piedra, papel o tijeraEl azar aquí se presenta en forma de juego infantil, que es el que da el título a la cinta, y Jabes maneja situaciones archiconocidas: la infidelidad de la esposa, la desaparición de una caja con dinero o droga –nunca sabremos realmente lo que tiene- a cargo de uno de los protagonistas, los malos acechando en su condición de victimarios, la novia como elemento esperanzador… Pero los maneja de forma bastante efectiva dentro del relato, aportando los giros que necesariamente debe tener un film como este, utilizando además con buen tino las acertadas elipsis que nos ahorran momentos o detalles innecesarios.

En materia de personajes, ninguno parece ser del todo inocente o ejemplar, o, por lo menos, capaz de generar cierta empatía con el espectador; no obstante, Jabes parece dirigir sus simpatías hacia Valentina, la novia de Christian, el personaje más sensato de la historia. En el fondo se trata de otra víctima inocente de la violencia que le toca experimentar, tanto como los dos niños en juego, y ese falso final feliz no hace más que reforzar ese hálito trágico con que el autor envuelve no solo a todos sus personajes sino a una sociedad enferma, en definitiva, a un país en estado crítico.

Piedra, papel o tijera, críticaPero –siempre hay un “pero”- hay fallas en algunos elementos en juego. Y el que más nos llama la atención tiene que ver con Héctor, el marido traicionado. Por mucho que alguien se sienta dolido y con rabia por la traición de su pareja, no nos entra en la cabeza que sea capaz de dejar a su propio hijo con una desconocida en una cafetería. Y menos en Caracas. De manera que esto le resta un poco de credibilidad al asunto. Claro, esto puede interpretarse como elemento condenatorio hacia el personaje, por lo cual tiene su debido castigo final. Pero, insisto, es algo difícil de aceptar como creíble.

Por lo demás, sorprende la impecable realización del film, descartando el uso de la cámara en mano, tan en boga últimamente, y contando con un solvente elenco de actores y una puesta en escena de mucho nivel.

Tráiler:

Ficha técnica:

Piedra, papel o tijera ,  Venezuela, 2012.

Dirección: Hernán Jabes
Guion: Hernán Jabes e Irina Dendiouk
Producción: Rodolfo Cova, Hernán Jabes
Fotografía: Daniel García VSC
Música: Alain Gómez y Luis Daniel González
Reparto: Gloria Montoya, Leónidas Urbina, Leandro Arvelo, Scarlett Jaimes, Iván González Roa, Haydée Faverola, Alberto Alifa, Julio César Castro, Ernest Campos, Gustavo "Reke" Ferrín

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