Un documento irreal

Presunto culpable

Roberto Hernández y Layda Negrete, México, 2008

Por Cristina Bringas

El cine es medio que le ha permitido al ser humano plasmar sus fantasías imposibles y sus peores pesadillas. Las películas cuentan Presunto culpablehistorias que pueden rayar en la más absurda irrealidad y sin embargo el espectador está en la disposición de leer y asimilar de forma creíble todo lo que la pantalla grande le ofrece. Pero ¿qué pasa cuando esa historia no es una ficción, sino una pieza de evidente realidad? El documental mexicano de Roberto Hernández y Layda Negrete retrata una verdad que parece imposible de creer.

Quizá si lo que vemos en Presunto Culpable fuera un thriller político, cabría en la mente del espectador la posibilidad de imaginarse el "mundo del revés", cuyas leyes en lugar de ayudar al desprotegido lo acorralan. Podría aguantar observar con coraje y sorpresa cada momento de quiebre que va empeorando la vida del "héroe" hasta que al final un milagro salve su vida. La razón por la cual podría soportar todo esto sería el hecho de saber que el mundo real no se asemeja al film. Lamentablemente, todo lo que sucede en la película de Hernández y Negrete es real, y casos como el que ahí se retrata son comunes y constantes en México.

En el sistema penal mexicano todos los casos de delito se proceden bajo la premisa de que el acusado es -en principio- culpable, y en ningún momento se apela a su inocencia. Aunado a esto, una serie de incongruencias y datos inauditos proceden de las leyes y procedimientos penales del país: pruebas físicas que no se toman en cuenta, expedientes que se arman como el Juez lo dicta, o como en este caso: un hombre elegido al azar, acusado y sentenciado sin juicio por un crimen que no cometió.

Este documental que ha dejado atónitos a quienes lo ven, es el producto de una exhaustiva y ardua investigación de dos abogados mexicanos que han encontrado en el cine una manera efectiva de denuncia. Presunto Culpable no es sólo una película de 87 minutos, es una llamada de atención que lleva un mensaje claro: la corrupción y la inconsistencia en México existen, y ésta es una prueba de ello.

Presunto culpablePese a la realidad lamentable -cuasi surrealista- que presenta, esta película se desarrolla bajo una óptica optimista que se muestra desde los primeros minutos, en donde vemos al protagonista bailando breakdance en la libertad que le brinda su esperanza. Sin embargo, otra metáfora aparece en el desarrollo de la película: el peligro de dar un salto mortal de espaldas es similar a la constante preocupación y temor ante lo que puede ocurrir al abordar este caso con el poder de una cámara.

El documental que ha ganado ya varios premios y se ha presentado en diversos festivales y foros internacionales, está realizado con meticuloso cuidado, que se puede corroborar en la atinada narrativa creada para llevar esta historia, resultado de más de trescientas horas de material grabado y de un conocimiento a detalle de éste. Asimismo, los colores secos y desgastados permiten ver la decadencia y suciedad del sistema penal. Los pasillos interminables de la cárcel y los archivos muertos de todos los casos que han quedado olvidados son el reflejo de lo que parece una realidad sin salida; mientras tanto, el baile y la música son un medio de escape y consuelo para quien ha perdido la libertad.

Presunto Culpable es una prueba de que el cine no es sólo una forma de entretenimiento o un arte, es también un medio de comunicación. Estos abogados han logrado ensamblar una poderosa herramienta de concientización y denuncia, y con ello han demostrado la universalidad del cine y del documental y sus posibilidades tanto narrativas como histórico-sociales. Esta película ha salvado una vida, pero sobre todo se ha convertido en una forma de desvelar una realidad ignorada en México, y quizá en otras partes del mundo.

Ficha técnica:

Presunto culpable, México, 2008

Dirección: Roberto Hernández y Layda Negrete
Producción: Abogados con Cámaras
Guión: Roberto Hernández y Layda Negrete
Fotografía: Amir Galván, John Grillo, Damián Sánchez, Lorenzo Hagerman
Música: Camilo Froideval y Raúl Vizzi
Montaje: Felipe Gómez y Roberto Hernández

 

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