Críticas

Melancólico poema

Nebraska

Alexander Payne. EUA, 2013.

Cartel de la película NebraskaEl ruido de los autos a través de la carretera y un anciano que camina con paso decidido a través de la acera. La nieve se arremolina a sus pies. Está solo. Después de unos segundos, un auto de policía se estaciona a sus espaldas; un oficial sale del vehículo y le sigue los pasos. “¿Hacia dónde se dirige? ¿Está bien, amigo? ¿A dónde va?”. El anciano señala hacia adelante. “¿De dónde viene?”. El anciano señala hacia atrás.

Puede parecer una anécdota mínima y carente de sentido, un suceso cotidiano y unas preguntas de rutina. No obstante, es con ese conjunto de pequeñas situaciones que Alexander Payne teje su nuevo film Nebraska (Nebraska, 2013), parte drama, parte comedia, e incluso película de carretera de a ratos. Quizás la manera más honesta de describirla, o de relacionarla con un término, sería catalogarla como “un soplo de aire fresco”, estatuto que suena a cliché, pero acertado en totalidad. Nominada a 6 premios de la Academia, está muy cercana a esa vena de películas indie acechadas por el reconocimiento comercial, como ya le sucedió en el pasado a Pequeña Miss Sunshine (Little Miss Sunshine, 2006), o a Juno (Juno, 2007).

Nebraska, fotogramaLo que tienen en común estos filmes, y lo que los convierte en prácticamente una vertiente, es el conjunto de circunstancias que los transforman en obras de revelada profundidad a través de una ligereza y carisma dignos de admiración. Nebraska es un melancólico poema que explora tópicos que van desde el oportunismo de algunas relaciones familiares, hasta la capacidad humana de aferrarse a “algo” para darle sentido a la vida. Como bien lo expresa la secuencia inicial, simplemente vamos desde atrás hacia adelante, de la juventud a la vejez. ¿Y qué queda, después de todo eso?

Woody Grant (Bruce Dern) es un anciano desequilibrado que gana un “premio” por correo: un billete de lotería a su nombre que le permitirá cobrar un millón de dólares. Decidido a hacerse con él, presiona a su hijo David (Will Forte) para que lo lleve desde Montana a Nebraska, donde espera conseguir su recompensa. Es muy fácil resumir la aventura de Woody, pero no es tan fácil resumir la cantidad de emociones y matices que ahondan su viaje.

Bruce Dern en NebraskaYa haya sido gracias a Payne o gracias al guionista Bob Nelson (o gracias a ambos, cabe destacar), el gran acierto de Nebraska es la tridimensionalidad del conjunto, tanto en los personajes, como en las situaciones, e incluso en la atmósfera. Hay suficientes elementos como para que el espectador pueda hacerse su propia imagen respecto a cada uno de los protagonistas, y eso los dota de un matiz muy humano, con el que es fácil relacionarse. Existe en Nebraska el concepto de imagen cristal, que como bien expresa Guilles Deleuze en su obra La imagen tiempo, está conformada por dos caras: la actual y la virtual. Ambas se cristalizan en una indivisible expresión entre el espíritu y la materia, que llevado al lenguaje cinematográfico se refiere a lo que se puede ver a través de los sentidos humanos en una película, y aquello que es etéreo, que complementa el mundo que el espectador presencia a través de sus ojos: aquello que imagina.

Nebraska_2Es por ello que podría hablarse de un guion muy bien concebido, que narra una historia de forma lineal sin recurrir a efectismos, pero que a su vez deja los suficientes cabos sueltos para construir un imaginario convincente. Nebraska transmite la sensación (como debe ser) de que hay vida antes y después de la película, y trasciende más allá del “universo de las anécdotas”. Si bien es cierto que el enfoque es minimalista, hay también un esfuerzo por abordar temas de carácter universal. Woody se aferra a la idea de buscar su millón de dólares, pero no es el dinero lo verdaderamente importante. Lo que de verdad importa es la idea de luchar por algo, de emprender una jornada donde el camino es más importante que el destino. Es cierto que dicha premisa es recurrente en las películas de carretera, pero Payne le aporta frescura al conjunto y agrega a su filmografía una pequeña joya en blanco y negro que encaja bastante bien con el resto de sus propuestas.

Hay ratos memorables en la ruta, impregnada de nostalgia, pero a la vez dotada de una irónica comicidad que une a los protagonistas, en las buenas y en las malas. ¿Qué le aporta Nebraska al género? Técnicamente, a pesar de contar con una correcta fotografía, podría decirse que nada. Entonces, ¿qué la hace especial? En el mundo de la crítica, donde siempre tiene que haber una razón para todo, vale la pena inyectar un poco de anarquía y afirmar con simpleza: simpatía. Y empatía. Y solo por eso vale la pena verla.

Trailer

Ficha técnica:

Nebraska ,  EUA, 2013.

Dirección: Alexander Payne
Guion: Bob Nelson
Producción: Bona Fide Productions
Fotografía: Phedon Papamichael
Música: Mark Orton
Reparto: Bruce Dern, Will Forte, Stacy Keach, Bob Odenkirk, June Squibb, Missy Doty, Kevin Kunkel, Angela McEwan, Melinda Simonsen

Una respuesta a “Nebraska”

  1. Me gustó. La he recomendado entre mis amistades, principalmente si sus padres ya son personas de avanzada edad.
    Es un llamado de atención para los hijos, llegar a viejos no es fácil y mas difícil si los hijos no les prestan la atención debida. Me emocionó la actitud del hijo, de permitir que su padre condujera el vehículo en un tramo del camino, para demostrarle a los amigos que era verdad lo del premio.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *