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Locarno 2017

Locarno 2017

El Festival de Cine de Locarno ha cumplido 70 años de existencia y sigue manteniéndose como una de las referencias anuales más importantes del mundo. El certamen suizo ha decidido reconocer este año la trayectoria de cineastas de la talla de José Luis Alcaine o Jean Marie Straub, así como de mostrar el arrojo de incluir en su Sección Oficial la película realizada en 1990 por Raúl Ruiz, La telenovela errante. La retrospectiva dedicada a Jacques Tourneur, un cineasta total capaz de enfrentarse a cualquier género y realizar cumbres, muestra la firme intención de definirse e identificarse con este cineasta al incluir uno de los pases de Yo anduve con un zombie (I Walked with a Zombie, 1943) en Piazza Grande. Locarno abraza de la misma manera a Tourneur y a Raúl Ruiz y premia también por igual a Alcaine y Straub.

La televisión errante
Rueda de prensa ofrecida por Valeria Sarmiento y su equipo (foto Mª Carmen Muñoz)

En cuanto a las películas seleccionadas en el Concorso Internazionale (sección oficial del certamen), han predominado obras con un fuerte carácter humanista e incluso de denuncia, recuperando dichos valores con acierto. En el séptimo día, de Jim McKay, o Did You Wonder Who Fired the Gun?, de Travis Wilkerson, son ejemplos de ello. La primera, un retrato de una comunidad de mexicanos residentes en Estados Unidos por necesidad, que utiliza el deporte (fútbol) como trampolín para mostrar que la amistad está por encima del capitalismo o de cualquier abuso desmedido sobre los demás. En la segunda, las imágenes se tiñen de rojo.

9 Doights, de F.J. Ossang es un thriller en el que se muestra una fuerte convicción por recuperar la tradición del mejor cine negro en su primera media hora. Una película coherente dentro de la programación con la retrospectiva de Tourneur. El filme de Ossang, que vuelve a realizar una película después de siete años, se convierte en un magnífico tratado sobre la locura a bordo de un buque.

Freiheit, de Jan Speckenbach, retrata a una madre, con sus fantasmas internos, que incapaz de seguir adelante con la familia que ha creado, huye. Vemos en el filme de Speckenbach la imposibilidad de reconocerse en ese cerrado entorno. Es como si la protagonista se mirase en un espejo y no se reconociera o como si directamente no se reflejase en él.

Alcaine
José Luis Alcaine en Locarno (foto Mª Carmen Muñoz)

Hay que significar que la de la madre es una figura que ha estado también presente y de diferentes maneras en otras películas de secciones paralelas. La premiada Scary Mother, de Ana Urushadze, representa la figura de una ama de casa que aspira a ser escritora y vive con la obsesión de publicar un libro. La película muestra al personaje encerrado en una cárcel, que podría ser su familia, y esa necesidad de escribir una obra es la necesidad que subyace de huir, de escapar. La consecuencia de ese fuerte deseo lleva a la protagonista a vivir una realidad paralela, una auténtica locura, similar a la retratada por Ossang.

El también premiado cortometraje Shmama, de Miki Polonski, dentro de la sección Pardo di Domani, viene a mostrar también la figura de una madre que ha roto su cordón umbilical con el resto del mundo y es incapaz de amar, de volver a establecer una relación, debido a un incidente del pasado.

Estas películas ponen de manifiesto una necesidad urgente, vital, por huir, es algo latente en todas ellas, aunque unas sean más conscientes que otras. Es como si ese fuese su mejor modo de llamar la atención sobre su entorno más cercano.

Good Luck, de Ben Russell, ha sido otra de las joyas de esta edición. Russell sigue manteniendo ese estilo basado en seguir a los personajes, encuadrándolos desde atrás, mientras caminan o hacen su trabajo. La fascinante mirada de Russell trasciende más allá del retrato de esos mineros, y sus imágenes se vuelven hipnóticas. El autor se ha propuesto seguir manteniendo el mismo formato con el que ha rodado sus últimas películas, el 16mm. Rueda planos muy largos, en los que centra su atención en una máquina que taladra la pared o en un relevo entre dos mineros. Así, a través de ellos, muestra la idea-necesidad de buscar buena suerte, en lo que no es, ni más ni menos, que su trabajo.

Qing Ting Zhi yan (Dragonfly Eyes), de Xu Bing, fue premiada con el premio Fipresci de la Crítica. Demoledor y profundo retrato de la posición que ocupa la imagen en nuestros días, y la necesidad de reflexionar sobre el uso que hacemos de ella.

As boas maneiras, de Juliana Rojas y Marco Dutra, fue premiada con la Mención Especial del Jurado y es otro de los grandes hallazgos de esta edición. Los dos directores consiguen armar un prodigio narrativo que durante más de dos horas mantiene un increíble pulso narrativo que se sigue sin pestañear. Una historia con aires de cuento universal, que nos lleva a un viaje para comprender la necesidad de aceptar lo que la naturaleza nos impone.

Wang Bing
Wang Bing recibe el Leopardo de Oro (foto Mª Carmen Muñoz)

Mrs. Fang, de Wang Bing, es el impactante y descarnado Leopardo de Oro de esta edición. La película, que sigue los últimos días de vida de Fang Xiuying, construye un retrato desolador. El filme se nutre de un asombroso realismo contemplativo y nos hace partícipes del sufrimiento de la protagonista.  Sobre esta película y Milla, de Válerie Massadian, Premio Especial del Jurado en Cineasti del Presente, nos ocupamos en la sección de Críticas.

Valerie Massadian
Válerie Massadian y su equipo en Locarno (foto Mª Carmen Muñoz)

De este modo, si tenemos en cuenta el concepto de sutura, que utilizó Jean-Pierre Oudart, el Festival de Cine de Locarno vendría a mostrar esa capacidad de generar empatía sobre nosotros y mediante todas esas películas proyectadas, una detrás de otra cada día, como si de una sesión continua se tratara. ¡Por otros 70 años más, al menos, de Festival de Locarno!

El Palmarés completo puede consultarse aquí.

Piazza Grande
Piazza Grande (foto de Mª Carmen Muñoz)

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