Críticas

Una historia de mujeres y flores

La rosa de Bombay

Bombay Rose. Gitanjali Rao. India, 2019, 2021.

Cartel de la película La rosa de BombayHermoso es el nombre de esta cinta, lo cual me atrajo de inmediato, con esa combinación entre la rosa, nombre de mujer, nombre de flor perfumada y poética y el de la mítica ciudad de Bombay, ahora Mumbay, conocida por su inmenso desorden, por su gigantesca población y extensión urbana, por ser la meca del cine de la India, centro industrial y creativo, donde todo puede pasar.

En efecto, todo puede pasar allí, como es el caso de producir una película como esta, absolutamente explosiva en su colorido, en su diseño gráfico y musical, en su capacidad para combinar muchas historias sencillas, algunas extrañas, algunas comunes y corrientes, con las posibilidades de la animación cuadro a cuadro, con base en imágenes pintadas de alto valor expresivo.

Se trata de una historia de amor entre dos jóvenes, cuyas religiones distintas, han estado en conflicto por años en la India, el hinduismo y el islamismo, en un ambiente que en realidad siempre se ha abierto a una libertad y a una actitud racional, la de seres alertas y prudentes ante la variedad del otro, siempre el gran desconocido, que vale la pena conocer más allá de las etiquetas. En su rica historia, la India, como ningún otro país o región, ha experimentado todas las posibilidades, como se refleja en varios de los cuentos que sirven para conformar la trama del filme.

Acá es notable el trabajo de diseño gráfico, con cuadros en los cuales se arman los colores de las caras de los personajes con dos tonalidades divididas, entre el claro y el oscuro, como reflejando las ambivalencias y las multivalencias inevitables que causa la diversidad. La música es en general un acompañamiento que evoca recuerdos. En algunos casos recuerdos vivos de pasados excitantes y ricos, que ya se fueron, dejando presentes valiosos, pero nostálgicos; en otros casos, extrañas visiones de episodios históricos no vividos, pero muy vívidos, de épocas gloriosas en las cuales predominaban el romance, la aventura y los colores. Se logra en esta forma transmitir una visión del tiempo donde el pasado y el presente se refuerzan mutuamente, y donde el futuro se observa amenazante, incierto, pero lleno de esperanza también.

Bombay Rose

Se logra también en la película, adentrar al espectador a las selvas urbanas de la ciudad, ricas en ecosistemas: la playa, actividades de pescadores y sus mujeres y de grupos de jóvenes que cantan y danzan, a modo pandillero; las calles, llenas de movimiento permanente, con todo tipo de vehículos, personas y animales; el sórdido mundo del crimen y de la explotación; los negocios, algunos callejeros de vendedores ambulantes, otros de pequeños locales en los que artesanos y comerciantes tradicionales venden e intercambian de todo lo imaginable; otros establecidos y poderosos; las casas, llenas de vericuetos y apretujadas algunas, pero también casitas elegantes y relativamente espaciosas, donde hay sitios para conversar y comer juntos.

Nos centramos en cuatro espacios que constituyen el meollo de la narración. Uno de ellos es la imaginación de Kamala, la protagonista, que ve pasar los diarios acontecimientos de su azarosa e inestable vida, en activa combinación con ensoñaciones de una vida mejor, como la que, según pinta su mente con hermosos colores e imágenes, se llevaba en las antiguas épocas del imperio mogol, donde ella era una princesa que viajaba por los aires en su caballo, con su enamorado de la vida real, Salim, a su vez un fastuoso príncipe, educado, sensible y romántico. Este espacio es un evidente refugio para la jovencita, acosada por la pobreza y los riesgos que amenazan a una mujer hermosa y solitaria, personificados en el pájaro buitre que en sus sueños aparece para convertirse en un individuo real que la corteja, que la quiere explotar, que la quiere exportar como una mercancía al paraíso de Dubái, donde van los migrantes indios a trabajar duro y a ganarse el sustento.

La rosa de Bombay, película india

Un segundo espacio, otra verdadera maravilla del filme, es el que tiene que ver con las flores. Kamala compra flores blancas en el mercado y se gana la vida armando guirnaldas y vendiéndolas, oficio que sintoniza bien con las costumbres del país; en el extremo opuesto de este espacio florido es el que trabaja Salim, cuyo oficio es vender ramos de rosas que recicla de los cementerios. Ambos seres se conectan y se desconectan a través de las rosas, en un tejido a la vez fatídico y lleno de esperanzas. El filme mismo se va hilando a través de las flores, en círculos que se antojan perfumados y luminosos.

Como novedad en todo esto, está el espacio de los adultos ya mayores, exquisitamente presentado con cuatro personajes; la señora D’Souza, una veterana actriz ya retirada, una especie de monja-sibarita-hada madrina de la vecindad, una maestra de la conversación y de la motivación, un punto de equilibrio, llena de recuerdos y de recursos; el abuelo de Kamala y su amigo comerciante de la tienda del frente, a veces toscos, a veces tiernos, recursivos artesanos y comerciantes que mantienen una respetuosa y cercana amistad, a pesar de sus abundantes diferencias; y el comerciante de prendería y de bienes usados Anthony Pereira, que actúa como catalizador y facilitador de procesos en el barrio, más que como un oscuro tiburón prestamista.

Bombay Rose, imagen

El cuarto elemento en esta visión espacial del filme, es el de los niños, asociado con Tara y Tipu. Ella la hermana de Kamala; él, un amigo que recoge en la calle, donde sobrevive haciendo trabajos que no se permiten a los niños. Con ellos dos la cinta evoluciona hacia una historia de redención y de esperanza, que nos deja un sabor reconfortante.

Como lo es también apreciar a Gitanjali Rao, directora, diseñadora y guionista, que consagra en ella tres generaciones y tres roles femeninos como absolutos protagonistas, utilizando con generosidad las poderosas fuerzas femeninas para encontrar balances y posibilidades en estos convulsos ambientes, al final embellecidos por una rosa, mujer y flor, como doble símbolo de encanto y de magia urbana.

Trailer

Ficha técnica:

La rosa de Bombay (Bombay Rose),  India, 2019, 2021.

Dirección: Gitanjali Rao
Duración: 97 minutos
Guion: Gitanjali Rao
Producción: Anand Mahindra, Rohit Khattar
Fotografía: Película de animación, editada por Gitanjali Rao
Música: Cyli Khare
Reparto: (Voces) Cyli Khare, Amit Deondi, Anurag Kashyap, Makrand Deshpande, Geetanjali Kulkarni, Shishir Sharma, Virendra Saxena, Amardeep Jha

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