Críticas

Esclavos del rock'n'roll

La era del rock

Rock of Ages. Adam Shankman. EUA, 2012.

Rock-of-AgesBasada en un musical de Broadway, La era del rock cuenta la historia de amor de Sherry, una inocente chica de pueblo, y Drew un chico de ciudad que trabaja en el The Bourbon Room, un mítico local para aquellos que adoran el rock’n’roll a finales de los ochenta en la ciudad de Los Angeles, regentado por Dennis Dupree (Alec Baldwin). Tanto Sherry como Drew sueñan con convertirse en cantantes.

A pesar que la dirección, el montaje y el vestuario acompañan perfectamente la época y la ambientación, en los primeros segundos de la película nos damos cuenta que hemos visto ya demasiadas que cuentan lo mismo y ésta es una más que nos transmite la misma historia pero con un diferente hilo conductor, fallando pues el guión por previsible y llano. La historia se detiene demasiado en una relación obvia: una Sandra Dee y un novio aspirante a estrella del rock, ambos a años luz de la estética y el sentimiento roquero de esa época. Las primeras escenas encadenan una sosa y previsible historia de amor que amenaza con quebrar el ritmo de la historia. La disposición de los números musicales iniciales resulta confusa, con un mal sentido de la distribución, pero a medida que avanza la película ésta adquiere una inercia en la que el espectador, que realmente ha acudido para escuchar rock’n’roll, se siente más cómodo. La historia de amor se ve interrumpida por la aparición de diversos secundarios en estado de gracia y la comicidad acertada de muchos de sus números musicales, que contrarrestan una relación sin ningún aliciente fílmico.

La película se convierte en un greatest hits de versiones poco arriesgadas y muy fieles a los originales, desde el respeto a los grandes, que no provocan los sentimientos encontrados que causaron películas como Moulin Rouge (Baz Luhrmann, 2001). Sonarán versiones de Def Leppard, Night Ranger, Joan Jett, Pat Benatar, Poison, Journey, Foreigner, Bon Jovi, REO Speedwagon, Twisted Sister y Guns’N’Roses, entre otros.  

Los mash-ups, que han vuelto a estar de moda recientemente gracias a la serie Glee, combinan acertadamente a Starship (We built this city) con Twisted Sister (We’re not gonna take it) en un número de Russell Brand y Catherine Zeta-Jones o Juke Box Hero de Foreigner con I Love Rock ´n´ Roll de The Arrows.

El musical se detiene en numerosas (demasiadas) baladas, entre las que destacan More than words de Extreme, con una coreografía que recuerda a los vídeoclips de la época de C.C.Catch y Modern Talking y Every Rose has its thorn de Poison.

Algunas de sus coreografías resultan sobrias y ofrecen un justo entretenimiento para todos los públicos, aunque quizá más dirigido a un público joven que se sentirá cómodo al reconocer en su trama otras películas anteriores (Bar Coyote, Coyote Ugly, David McNally, 2000, e incluso me atrevería a nombrar High School Musical, Kenny Ortega, 2006). El sector del público ya entrado en la cuarentena agradecerá la representación irónica del nacimiento de los grupos pop de finales de los ochenta, una caricatura que responde a la mezcla de movimientos musicales que se dieron cita en esa época, donde se abrieron brechas en los cánones de muchos géneros que querían abarcar un mayor número de público como ocurrió dentro del rap con la aparición de Vanilla Ice que consiguió convertirse en un fructífero, aunque efímero, producto musical ¿Sabe rapear?

Destacan dos coreografías: la de Zeta-Jones en la iglesia, amenazando con dar caza a todo lo que representa el rock’n’roll y la secuencia de Alec Baldwin y Russell Brand en, quizá, el momento más divertido del film.

Los secundarios salvan un argumento que cuenta una vez más la historia de una joven que quiere cantar pero acaba trabajando de camarera y del chico que quiere triunfar pero tiene pánico escénico.

Si alguien no tiene pánico escénico es Tom Cruise. Podría decirse que de no ser por él, La era del rock sería una película para ver en casa un sábado por la tarde.

Tom Cruise (Stacee Jaxx) ha estudiado todos y cada uno de los movimientos de los iconos del rock y el glam metal de finales de los ochenta (es una mezcla de Bret Michaels, Axel Rose, Anthoni Kiedis y Jon Bon Jovi), para crear un cantante único, en declive, a la búsqueda de la canción perfecta. Está en su salsa, en un papel que parece hecho a su medida, que le permite desatar sin censuras su histrionismo y ofrecernos unas muy aceptables versiones de Paradise City de Guns’n’Roses, Wanted dead or alive de Bon Jovi y una actuación de alto voltaje en Pour Some Sugar on Me, de Deff Leppard. 

Las coreografías por parejas son las que más funcionan, mostrándonos la vertiente del guión que más conecta con el público: la salvaje y desenfadada, la irreverente y grotesca, y en la que vemos a sus protagonistas desmelenarse y desatar sus pasiones. Es entonces cuando comprobamos que la historia principal no acaba de funcionar, porque es con ese lado salvaje y cómico con el que debe flirtear un musical sobre rock’n’roll, pues es en secuencias como la rodada en el mítico letrero de Hollywood donde el ritmo se detiene.

La era del rock es un musical sobre el rock’n’roll como movimiento musical, como sentimiento y forma de vida, y a su vez como foco de protestas de ciertos sectores que ven en él y en el Heavy Metal (ambos géneros musicales se confunden en uno solo en los discursos que los defienden y atacan), una amenaza para la sociedad: grupos religiosos, madres preocupadas y en definitiva una comunidad ultra conservadora liderada por la mujer del alcalde (Zeta-Jones), que acusará al rock’n’roll de ser una mala influencia.

El guión de Justin Theroux,  Allan Loeb, y Chris D’Arienzo, basado en el libreto musical de este último, nos presenta el lado más tópico de la fama, la ambición de los managers, que ven el producto musical y no el artista, y la tentación de estos de entrar en el mundo de la industria, y no en el del arte. El renovarse o morir está presente en la figura de Stacee Jaxx, que en un punto de inflexión como fue el final de los ochenta, le hará replantearse su vida y su carrera.

Película entretenida, que en su punto de partida ya amenaza con decepcionar a aquellos que han creído en la palabra Rock, en un particular y descafeinado homenaje a este género musical, aunque con una premisa en la que casi todos estamos de acuerdo: Larga vida al rock’n’roll.

Tráiler:

Ficha técnica:

La era del rock (Rock of Ages),  EUA, 2012.

Dirección: Adam Shankman
Guion: Chris D’Arienzo, Justin Theroux y Allan Loeb
Producción: Jennifer Gibgot, Carl Levin, Tobey Maguire, Scott Prisand y Matthew Weaver
Fotografía: Bojan Bazelli
Música: Adam Anders y Peer Astrom
Reparto: Julianne Hough (Sherrie), Diego Boneta (Drew), Tom Cruise (Stacee Jaxx), Alec Baldwin (Dennis), Russell Brand (Lonnie), Paul Giamatti (Paul Gill), Catherine Zeta-Jones (Patricia), Malin Akerman (Constance), Mary J. Blige (Justice)

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