Críticas

Confrontación enmudecida

La enfermedad del domingo

Ramón Salazar. España, 2018.

LaenfermedaddeldomingoCartelAnabel y Chiara, interpretadas por Susi Sánchez y Bárbara Lennie, son madre e hija en la ficción. Hace ya más de treinta años, cuando Chiara contaba con ocho, su madre salió por la puerta de la casa familiar y ya no volvió. Con los referidos antecedentes, cualquier continuación de dicha trama que se atreva a entablar una relación, la que sea, entre ambos personajes, se enfrenta con un material altamente peliagudo, inflamable y hasta explosivo. El realizador malagueño Ramón Salazar se ha atrevido con ello en su cuarto largometraje y ha salido muy airoso en el intento.

Para este camino por el recuerdo, el presente y el futuro de sus criaturas, Salazar utiliza como objetivo la austeridad, consiguiendo que no seamos capaces de poder entender la obra de otra manera. La puesta en escena es sobria, fría, contenida en manifestaciones humanas y también agreste en lo que respecta a la naturaleza de la que se envuelve. Además, conectando con dicha austeridad, se huye de cualquier apoyo musical, excepto el correspondiente al diegético.

Para sacar adelante este proyecto, se intuye como imprescindible la necesidad de contar con dos grandes interpretaciones, y Ramón Salazar ha conseguido que Bárbara Lennie y Susi Sánchez, magníficas actrices en cualquier caso, destaquen en su trabajo con gran brillantez. La primera, como Chiara, sobresale en ese saber no mostrar un sufrimiento enquistado que sangra por todos sus poros. Por su parte, Susi Sánchez, como Anabel, en su retrato de una madre de la que poco sabemos, pero por lo averiguado o intuido la estigmatiza ante el espectador, sí o sí.

Estamos ante un filme de silencios, por lo que no esperen grandes explicaciones, expiaciones o condenas verbales. No las busquen. No están, lo que resulta una de las mejores bazas del largometraje. Gran mérito de un guion que no precisa de argumentación alguna para justificar lo que no queremos que arrastre causas dignas de apoyo. No las pidan, afortunadamente, tampoco las encontrarán. Basta con que nos situemos en el aquí y en el ahora, en ese reencuentro imposible que va creciendo en turbación. La película incide aumentando en la creación de un clima de inquietud ante los razonamientos o la falta de ellos más bien, de cada cual, en intrigas hacia aquellos que no sabemos quiénes son realmente, qué piensan, cómo son y la forma en que vayan a reaccionar.  El bagaje del pasado puede convertirse en un lastre muy complicado de manejar.

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Reproches, mentiras, adiciones, exigencias, veladas amenazas…; y para rematar, nos resulta muy difícil creer que el director Ramón Salazar no haya visto con anterioridad a la realización de su filme la película colombiana La ciénaga. Entre el mar y la tierra, de Manolo Cruz y Carlos del Castillo (2016). En ambas obras se transita entre relaciones maternofiliales, de muy distinto calado, por cierto. Pero aunque los razonamientos de los que se parte no puedan ser comparables, ya sea por amor, piedad o reparación, según nos coloquemos, el camino termina en el mismo sitio y de la misma forma. Y si no, les retamos a que disfruten y comparen los diez últimos minutos de los dos filmes nombrados.

No existe espacio para la sonrisa cuando se permanece durante demasiados años frente a la ventana, a la espera de lo que nunca llega. Como un personaje del filme de Salazar se atreve a mencionar en una escena concreta, existen dos tipos de memoria, la que podemos mover a nuestro antojo y la que resulta imborrable. La película La enfermedad del domingo se regodea con esta última, hasta llegar a hacerla insoportable y obscena.

Aunque con altibajos y algún que otro viaje innecesario, nos encontramos ante una obra muy digna, que alberga la valía de no conseguir enternecernos. La dureza que contiene no la abandona ni siquiera en sus instantes finales. La austeridad del mundo rural, la gelidez invernal del monte, sirven como escenario para envolver la soledad o la inutilidad de la propia existencia. También al sentimiento de fracaso y quizá incluso el de sentirse culpable de no haber recibido el amor que nos debería haber correspondido únicamente por yerros atribuibles a nosotros mismos. Probablemente, otra víctima que puede convertirse en culpable y con ello arrastrar miserias que no debería haber asumido. Precisamente, algo similar lo acabamos de visionar en la película del realizador turco-alemán Fatih Akin, En la sombra (2017), salvando momentos, lugares y circunstancias que, por supuesto, son incomparables. Los acontecimientos de falta de protección, ya sea por minoría de edad o desgracias inconcebibles que se atraviesan, aun siendo de muy dispar calado, pueden acabar dándole la vuelta a la tortilla y terminar golpeando al que precisamente ha recibido y sigue soportando los palos.

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Ramón Salazar adopta una mirada sosegada, con la ayuda de los movimientos de una cámara que marca con serenidad su espacio. En el silencio, nos percatamos de todo lo que el realizador decide mostrarnos y no precisamos más. No busquen dispositivos móviles (si los hay, no funcionan por falta de cobertura); tampoco ordenadores, aparatos de radio ni cualquier otro medio de comunicación, con excepción del clásico teléfono de uso público ubicado en aquellas cabinas ya prácticamente inexistentes. Metáfora del extrañamiento que se transforma en la huella que va marcándose escena a escena. Filme de dos personajes, los demás son prescindibles y circunstanciales, incluso esa perra que solo aparece por pantalla en momentos muy puntuales, desconocemos si por decisión personal del autor o por descuido de la puesta en escena.

Perdón, arrepentimiento, olvido… ¿Es ello posible con esa memoria imborrable? Al director no le tiemblan las manos, o así lo parece, cuando se decide por una búsqueda de redención a través de una vía que comprendemos, pero no por ello de resultado aborrecible. ¿Castigo humano? ¿Venganza divina? ¿Destino marcado? Pueden jugar con toda la baraja y decidir con qué carta quedarse.

Tráiler:

Ficha técnica:

La enfermedad del domingo ,  España, 2018.

Dirección: Ramón Salazar
Duración: 113 minutos
Guion: Ramón Salazar
Producción: Zeta Cinema / ON Cinema
Fotografía: Ricardo de Gracia
Música: Nico Casal
Reparto: Bárbara Lennie, Susi Sánchez, Miguel Ángel Solá, Greta Fernández, Richard Bohringer, David Kammenos, Fred Adenis

3 opiniones en “La enfermedad del domingo”

  1. Esta ruda la manera de contar esta tristeza que llevamos los que fuimos abandonados. Esa es la cruz que todos los días debo cargar y trabajo por no dejarme caer con su peso. Historias bien contada.

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