Críticas

Hacia la cima de la montaña

La cumbre de los dioses

Otros títulos: The Summit of the Gods.

Le Sommet des Dieux. Patrick Imbert. Francia, 2021.

Una película que nos habla del sentido de la vida y sus misterios. Fiel reflejo de la peripecia humana en su más intrincada faceta: el cómo y el para qué de la existencia entrelazados a la necesidad de egos hambrientos de gloria.

Un alpinista, montado en desafíos permanentes, intentará ascender a la cumbre del Everest seguido de un fotógrafo empecinado en la gran noticia. Habu y Fukamachi, dos caminos diferentes que se encuentran en la misma realidad vital; dos experiencias equivalentes en un mismo trasfondo; el camino de la vida como base de circulación hacia la nada.

Nos encontramos frente a una estética de colores tenues; intensidades que contrastan; lo congelado, lo inanimado y, sin embargo desafiante, frente a la creciente necesidad de alcanzar algo situado en un ascenso sin llegada. Eso es el filme, un subir hacia la nada condicionado por necesidades misteriosas que accionan sin interpelar a la conciencia.

No hay preguntas, solo un camino que reúne requisitos. El peligro es condición valorizante, ingrediente necesario; no hay valor sin costo; la vida adquiere un sentido provisorio, aunque vacío. El logro desde lo prefijado, lo que otros no pudieron y yo sí, en medio de un paisaje que contribuye en la producción de cierta hostilidad configurada en necesaria adversidad. No puede ser de otra manera, es el camino, se intenta alcanzar la cima pero, en el fondo, la llegada nunca llega.

La cumbre de los dioses fotograma

Una narración que devela la intimidad desde una forma no alcanzada, intento que se desvanece ante el interés de los demás. Fukamachi, un perseguidor que busca penetrar en los misterios de un deporte; Habu, un perseguido sin saberlo, trasfondo humano solidario, transgresión de normas deportivas en salvatajes no previstos.

La rigidez del hielo, la frialdad del gris, combinado con el blanco, más lo tenue del resto de la coloración, atravesar lo inmutable desde un paciente transitar en medio de la nada. Metáfora de lo inhóspito, un trayecto cuya culminación no depende de nosotros, aunque podamos aportar para el destino. Por eso, los errores son letales. Vientos, avalanchas, las condiciones climáticas se resuelven ante la naturaleza inmóvil solo en apariencia.

Un regalo visual en matices que enriquecen la historia, los momentos del día se regulan entre luces y sombras, colores que, por la noche, cobran una mayor concentración de opacidad frente a lo tenue que caracteriza la claridad del día. Claro-oscuros en la diferenciación de estados en la nieve, ventiscas, tormenta, el blanco y negro no confunde; dicotomía combinada a la perfección en sutiles gradaciones.

Dos fórmulas para la vida se fusionan. El ascenso hacia lo desconocido, el riesgo como leit motiv, razón de ser que justifica lo valioso de una vida en recorrido hacia lo que nunca llega. Habu, el alpinista, el que arriesga la existencia propia en el camino hacia lo indeterminado; Fukamachi, el fotógrafo que necesita del éxito más mundano, más “normal” y concreto, lo material y profesional. Ambos confluirán en lo mismo: el riesgo del ascenso hacia la nada. Distintas motivaciones en una misma expresión; generación de sentido para vidas paralelas, aunque asimétricas. Llegarán a ser lo mismo en la experiencia.

The Summit of the Gods escena

El reconocimiento cede ante el misterio. Una vez en los hechos, las fotografías se vuelven accesorias, la vida está en riesgo; pero, en realidad, lo está desde el nacimiento. Buntaro es testimonio, muerte prematura inesperada, aunque la búsqueda es fomento de tal suerte. Cualquier edad puede ser buena a la hora de morir. Nada garantiza nada.

Es la naturaleza desafiando a la naturaleza, el pasaje de lo expectante a la vivencia directa, lo humano en medio del intento; por debajo, la indefensión penetrando conceptualmente al espectador. Planos detalle, manos congeladas, ensangrentadas, cuerpos suspendidos en el aire, solo sostenidos por una cuerda; la inercia transitoria ante el destino posible. La muerte se juega en esos términos, pasajes donde el clímax recrudece en medio de la inexperiencia, la ventisca o la precondición del error. La imperfección resulta en lo heroico de la conquista por cercanía de la muerte.

El perfil de Habu es el de un obsesivo del riesgo; alpinista recubierto del orgullo de la gloria. Basta la decadencia del momento evolutivo para que esa cáscara dimita y dé paso a lo real; un deseo cimentado en la ansiedad por alcanzar lo inalcanzable. Un ascenso justificado por sí mismo; más allá de eso, lo incierto, el para qué desconocido.

Fukamachi será el reflejo del espectador avezado, tal vez, el alter ego del descuidado o del que rehúye cuestiones angustiantes. Por su intermedio, vendrán aclaraciones finales producto de la propia experiencia, la que no podemos hacer, pero sí visualizar. No está de más un resumen de sentido, por si las moscas.

The Summit of the Gods plano

Hermosos paisajes montañosos que resaltan la inmensidad frente a la pequeñez del humano que, al formar parte de lo mismo, se diferencia por contraste entre la nieve.

Un relato conmovedor y cercano, una joyita del animé para adultos; nos permite disfrutar de escenas donde los ascensos, siendo algo que podría considerarse monótono a la observación, se convierten en potentes metáforas de indefensión ante el destino. La naturaleza es un todo en el que estamos inmersos, nos proporciona la posibilidad de caminos de mayor o menor peligrosidad. No podemos vivir sin escoger o trasladándonos según inquietudes del momento. Dentro del juego está el riesgo, la pista de otros nos alienta a participar en busca de algo grande, podemos saber qué es o no. Buntaro es ejemplo de un intento juvenil, aventura prematura que contiene la admiración por el reconocimiento a la osadía. La identificación se empapa de un sentimiento de heroicidad que solo es opción de momento; la madurez de Habu es fiel testimonio de inquietudes más difíciles de nominar. Es el dios en las alturas, el desvelo por llegar a algo, el alpinista se decanta en la experiencia, ya es más que un ego social, los registros de la fama se ven empequeñecidos por el trayecto en una historia. No alcanza, nunca alcanza.

Ficha técnica:

La cumbre de los dioses  / The Summit of the Gods (Le Sommet des Dieux),  Francia, 2021.

Dirección: Patrick Imbert
Duración: 90 minutos
Guion: Patrick Imbert, Magali Pouzol, Jean-Charles Ostorero, Baku Yumemakura. Manga: Jiro Taniguchi
Producción: Diaphana Distribution, France 3 Cinéma, Julianne Films, Folivari, Mélusine Productions. Distribuidora: Netflix
Fotografía: Animación
Música: Amin Bouhafa
Reparto: Animación

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