Críticas

Aquel espíritu de competición

La clase de esgrima

Miekkailija. Klaus Härö. Finlandia, 2015.

LaclasedeesgrimacartelNos encontramos ante una coproducción entre Finlandia, Alemania y Estonia, que se sitúa en un pequeño pueblo de este último país, Haapsalu, en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, tras la ocupación rusa. Estonia, como otras naciones del este de Europa, a consecuencia de la contienda bélica, fue anexionada a Rusia, formando aquel universo de estados satélites denominado la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, cuya creación fue tan rápida, irreal y forzada, como vertiginosa, lógica y celebrada resultó su ruptura. Estamos hablando de un estado, Estonia, que tuvo la desgracia de estar situado en tierra de nadie y de todos, siendo ocupado y utilizado tanto por los alemanes como por los rusos, al objeto de engrosar el número de sus filas de combatientes en el conflicto bélico, recurriendo ambos países a cualquier estratagema que se pusiera a tiro, con la finalidad de que el enfrentamiento se decantase a su favor.

Con los referidos antecedentes, y dentro del clima de terror establecido por Iósif Stalin (1878-1953), el sanguinario dictador que presidió el Consejo de Ministros de la Unión Soviética entre los años 1941 y 1953, desgraciadamente es poco recordado en comparación con otros criminales de parecida estirpe (no se vayan a molestar los rusos). Dentro de ese ambiente de destrucción y pánico que sucedió a la guerra, millones de personas fueron ejecutadas, trasladadas a campos de trabajo o deportadas y exiliadas a zonas remotas, y cualquier sospechoso de falta de afección al régimen era objeto de investigación, con las consiguientes persecuciones y castigos. En aquellos años, decimos, nos encontramos. Y en ese pequeño pueblo de Estonia en el que se sitúa el filme, aparece un joven aficionado a la esgrima, con el objeto de ocupar una plaza de profesor de educación física en la escuela local. Nuestro protagonista, Endel Nelis, maestro de un deporte centrado en el arte de manejar una espada, que incluso en la actualidad se asemeja como elitista y poco apropiado para la formación en la niñez y adolescencia, se traslada desde la ciudad de Leningrado (hoy San Petersburgo), situándose en un mundo rural y de ambientes académicos, que le es absolutamente ajeno, además de poco atrayente, y escena a escena, vamos descubriendo su pasado, oscuridades, inseguridades, así como viejos y nuevos anhelos.

La clase de esgrima, fotogramaEl director finlandés Klaus Härö, con su quinto largometraje, nos presenta una obra que destaca fundamentalmente por dos motivos, que desarrollaremos más adelante, y ello lo hace a través de una fotografía que ahonda en los colores tristes y melancólicos de la ubicación y época, con prevalencia de tonalidades marrones, pero dándole al mismo tiempo un toque luminoso, en donde no se teme combinar sombras y luces, y que termina produciendo la sensación de cuento, a lo que ayuda su entero argumento, a pesar de estar, al parecer, basado en hechos reales.

Hemos dicho que la película nos ha atrapado por dos razones, y la primera de ellas consiste en el clima de terror, persecución, miedo y falta de libertad que logra expresarse con planos que se detienen en miradas pavorosas o en pequeños detalles que hacen sospechar de un entorno sumido en plena sospecha y suspicacia. Nos retrotrae a otros momentos cinematográficos, muy diferentes, que consiguieron, cada uno a su manera, plasmar ese mismo clima de aprensión y desconfianza, como Cortina rasgada (Torn Curtain, 1966), de Alfred Hitchcock, o La vida de los otros (Das Leben der Anderen, 2006) de Florian Henckel von Donnersmarck.

miekkailija-11Y ya situándonos en el segundo punto de mayor interés, la película emociona por retrotraer a sentimientos infantiles ya olvidados, en los que el espíritu de competición se apodera de todo nuestro ser, convirtiendo ciertos momentos en los que cualquier trabajo y esfuerzo anterior cobra sentido, y precisamente lo hace a través del enfrentamiento con los otros, mientras se intenta exprimir la mejor versión de cada uno. Y ello se experimenta, cinematográficamente hablando, con los recursos de ralentización y sin intentar buscar la elipsis, al objeto de fijar el máximo suspense para que terminen aflorando esos instantes infantiles o juveniles en los que lo más importante del planeta es que la pelota lanzada se cuele por la canasta o que seas nombrado como alumno destacado de tu curso, en alguna disciplina o actividad que haya recibido tu esfuerzo durante una temporada. También sobresale el filme al abordar la influencia que pueden ejercer determinados adultos sobre ciertos niños, y el nivel que es capaz de alcanzar dicha dirección para la construcción del futuro de cada uno. Al hilo de todo ello, nos vamos acercando a un deporte, la esgrima, de normas férreas, particulares vestimentas y utensilios, que va enseñando a sus practicantes la importancia de permanecer en alerta, de mantener distancias, de estar preparado para responder al ataque del contrincante en la búsqueda de su derrota. Clara metáfora de la política circundante.

Laclasedeesgrimafoto3La película cuenta con una atrayente banda sonora que ayuda a la recreación de la atmósfera, utilizada para apoyar los momentos más dramáticos e intensos de la obra, y en su conjunto, el filme termina siendo un ejercicio cautivador, cuyo ritmo no decae, manteniendo su encanto hasta el final. A ello cabe sumar excelentes interpretaciones, tanto de los adultos protagonista como de los niños que intervienen, desprendiendo esa atracción y empatía por los personajes y sus problemas que recuerda, salvando ciertas distancias, con algunas obras oscarizadas como mejor película de habla no inglesa, de similar talante, en donde el mundo infantil cobra su particular momento de gloria, como las italianas Ladrón de bicicletas de Vittorio De Sica (Ladri di biciclette, 1948), Amarcord, de Federico Fellini (1973) o Cinema Paradiso de Giuseppe Tornatore (1988), la alemana El tambor de hojalata de Volker Schlöndorff (Die Blechtrommel, 1979), la sueca de Ingmar Bergman, Fanny y Alexander (Fanny och Alexander, 1982), o la danesa Pelle el conquistador, de Bille August (Pelle erobreren, 1987). Precisamente, el largometraje de Klaus Härö fue la candidata filandesa para el referido galardón en los últimos premios de la academia norteamericana, pero no corrió la misma suerte.

Tráiler:

Ficha técnica:

La clase de esgrima (Miekkailija),  Finlandia, 2015.

Dirección: Klaus Härö
Guión: Anna Heinämaa
Producción: Coproducción Finlandia-Estonia-Alemania; Making Movies Oy/ Allfilm/ Kick Film
Fotografía: Tuomo Hutri
Música: Gert Wilden Jr.
Reparto: Märt Avandi, Ursula Ratasepp, Lembit Ulfsa, Kirill Käro, Carmen Mikiver, Kaie Mihkelson, Hendrik Toompere Sr.

Pilar Roldán Usó

Graduada del Master en Crítica Cinematográfica de AULA CRÍTICA

 

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