Críticas

Desmontando a Joy

Joy

David O.Russell. Estados Unidos, 2015.

Joy-PosterDavid O. Russell domesticado, esto es lo que me ha dejado Joy para el recuerdo. Echo de menos al tipo desenfadado y algo canalla que dirigió La gran estafa americana (American Hustle, 2013) o que sacaba músculo con una historia de las que hacen afición en The Fighter. Sin embargo, Joy se pierde en su propia forma de contar las cosas, porque no tiene ni idea qué clase de película es. A veces es una comedia con familia disfuncional, en otras ocasiones es un melodrama un tanto evidente, e incluso en otros momentos quiere convertirse en una especie de thriller, todo ello sin equilibrio. La mitad del tiempo, O. Russell consigue sacarme de su película, porque no entiendo dónde va a parar, que es lo que quiere de sus personajes, que acaban por darte un poco igual. Eso es terrible, puesto que si hay algo que sustenta la película son estos personajes, sus desdichas y sus alegrías.

Joy es otra de esas historias sobre el sueño americano, pero sin dulcificar el duro camino al éxito. Al revés; Joy nos convence desde el principio que en eso del sueño hay que ser un poco tiburón, porque estás rodeado de gentuza. No es una ración de almíbar con tufillo de propaganda feliz, y eso se agradece. Pero el O. Russell que yo quería se lo hubiese pasado en grande haciendo sangre de esa premisa, y no veo esa mala uva de extraña comicidad cómplice que he visto en otras de sus obras.

Joy se centra en un episodio de redención, de búsqueda de la felicidad, de mujeres fuertes en un mundo que no perdona. Y a pesar de mi comienzo un tanto destructivo, la verdad es que no es un desastre de película. Se deja ver, e incluso a veces nos sentimos conmovidos por esos varapalos inmerecidos que la heroína de la historia se lleva a lo largo del metraje. El problema es la indefinición a la que hacía referencia, los cambios de ritmo que descolocan y hacen que olvidemos el sentido real del relato de O. Russell.

Joy-JenniferLa película se sostiene porque goza de un reparto que tiene algo más que oficio. Encabezado por Jennifer Lawrence, auténtica todoterreno que, digo, está destinada a ser una de las actrices más grandes de su generación. Defiende a su heroína de clase obrera con orgullo, con convicción de artista guerrera y muchas ganas de demostrar que es algo más que una cara bonita. Lawrence se come su papel y la pantalla, así que por lo menos la protagonista es creíble dentro de ese contexto casi irreal en el que se mueve su día a día. Robert de Niro, Isabella Rossellini, Bradley Cooper y un fabuloso etcétera de nombres implicados con la intensidad emocional de los momentos duros y la ironía de los visibles puntos de humor. Así es fácil mantener la credibilidad. El problema es que esos actores bailan al son de O. Russell, que no acaba de marcar con autoridad el paso. La película resbala, se ralentiza, acelera cuando menos te lo esperas y cuando estás cogiendo aire llega el frenazo en seco que desconcentra del todo. Podría acostumbrarme a tanto movimiento brusco, pero Joy como película, comete un error mortal: hay trozos en los que me aburre. Eso no lo puedo perdonar.

Joy-LawrenceO. Russell es un director que se gusta a sí mismo, y está convencido de que su forma de contar historias es irrefutable. Así que se acomoda, se pierde en su indefinición y cae rendido a los brazos de su heroína para salvar los papeles. Incluso hay algún conato de riesgo, por ejemplo, con la elección de la voz del narrador, aunque, a la hora de verdad, la voz en off no acaba de funcionar ni aporta nada especial, salvo el truco tramposo con la intención de crear vínculos con el espectador. Ya aviso de que, en esta ocasión, O. Russell no lo ha conseguido conmigo.

Si se entra al trapo con la película, si O. Russell consigue llevarte a su terreno, puede que disfrutes con este particular viaje hacia el éxito y perdones la falta de coherencia. A mí me ha descolocado más de la cuenta, y lo único que me ha mantenido pendiente de los desencuentros de esta particular familia es la presencia de Jennifer Lawrence, auténtica protagonista, en todo lo amplio de la palabra, de este drama satírico (o comedia lacrimógena, no lo tengo tan claro).

Decepcionante. Aunque a lo mejor es culpa mía y de mis expectativas.

No lo creo. Pero a lo mejor.

Ficha técnica:

Joy ,  Estados Unidos, 2015.

Dirección: David O.Russell
Guión: David O. Russell, Annie Mumolo
Producción: 20th Century Fox / Annapurna Pictures / Davis Entertainment
Fotografía: Linus Sandgren
Música: David Campbell, West Dylan Thordson
Reparto: Jennifer Lawrence, Robert De Niro, Bradley Cooper, Isabella Rossellini, Diane Ladd, Édgar Ramírez, Virginia Madsen, Elisabeth Röhm, Dascha Polanco, Jimmy Jean-Louis, Madison Wolfe, Erica McDermott, Isabella Crovetti-Cramp, Arthur Hiou, Damien Di Paola

Santiago Negro

Graduado del Master en Crítica Cinematográfica de AULA CRÍTICA

 

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