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Jerséis de angora y leche con galletas: Ed Wood y Andy Kaufman

Fotograma de la película Ed Wood

En nuestros días, los grandes héroes homéricos han sido sustituidos por los antihéroes del cine hipermoderno, que hablan con un lenguaje contemporáneo. Este nuevo cine ofrece una relectura del pasado, pero no en clave heroica, sino desmitificadora. Es el caso de las dos películas a las que nos referiremos a continuación, Ed Wood (Tim Burton, 1994) y Man on the Moon (Milos Forman, 1999), que se deben enmarcar dentro del género del biopic, si bien con ciertas particularidades. Ambos títulos se centran en la vida de personajes relacionados directamente con el mundo del espectáculo, Edward D. Wood Jr. (1924-1978) y Andy Kaufman (1949‑1984).

Ed Wood, de Tim BurtonPara acercarnos a estas dos películas debemos referirnos, más que a sus directores, a sus guionistas, Scott Alexander y Larry Karaszewski, quienes, en lugar de hablar de biopic, prefieren hacerlo de antibiopic, ya que se ocupan siempre de personajes extraños que nadan contra corriente. Además de los guiones de Ed Wood y Man on the Moon, se han ocupado de otro personaje histórico –pero igualmente atípico– en El escándalo de Larry Flint (The People vs. Larry Flint, Milos Forman, 1996). Aunque la película sobre Larry Flint fue su primera colaboración con Forman, Man on the Moon tiene más puntos de contacto con Ed Wood, ya que ambas se centran en el mundo del espectáculo: la de Burton en el cine de ciencia‑ficción de serie B de los años cincuenta y la de Forman en el ámbito de los cómicos y humoristas de finales de los setenta y principios de los ochenta.

Fotograma de Ed WoodEd Wood es considerado por algunos críticos como “el peor director de la historia del cine”, honor que, con todo, podrían disputarse con todo mérito muchos otros directores antes que él. Lo cierto es que Ed Wood fue un director (y guionista, actor, productor, montador, compositor…) de serie B que dirigió películas repletas de efectos caseros. Lo más curioso es que Tim Burton ha conseguido con su particular visión de Ed Wood la que posiblemente sea su obra maestra, en la que recrea el ambiente en el que vivió Ed Wood y, para ello, recurre al eterno blanco y negro de sus películas. Johnny Depp está genial como el casposo director, pero quien realmente se lleva el gato al agua es Martin Landau en la piel de un decrépito y moribundo Bela Lugosi. Hay una secuencia que resume a la perfección la cinematografía de Burton: en ella, Martin Landau se finge muerto y prueba un ataúd en una funeraria de Hollywood. A continuación, este peculiar Drácula cobra vida y le espeta al dependiente: “Es el ataúd más incómodo en el que nunca he estado”; a lo que el interpelado responde: “Nadie se me había quejado antes”.

Ed WoodPor Ed Wood desfilan todos y cada uno de los freaks que aparecían en las películas de Edward D. Wood Jr., quien sentía una especial debilidad por vestirse de mujer (desarrolló una auténtica predilección por los jerséis de angora) y bailar la danza del vientre, algo que se puede comprobar en su temprana Glen or Glenda (1953), aunque tampoco deberíamos olvidarnos de títulos tan bizarros como Bride of the Monster (1955), Night of the Gouls (1959) o Plan 9 from Outer Space (1959), considerada su master piece.

Plan 9 from Outer SpaceBurton recrea a la perfección el ambiente en el que se movía Ed Wood y la forma en que lograba llevar adelante sus proyectos, con escasos medios pero con una voluntad de hierro y una ilusión inquebrantable. Si hay una escena que resume quién era Ed Wood es aquella en la que se encuentra con Orson Welles (Vincent D’Onofrio) en un bar e intercambian sus preocupaciones por los proyectos frustrados y las películas inacabadas. No podían faltar en Ed Wood algunos de los personajes que aparecieron en la filmografía del director, como Criswell (Jefrrey Jones), Dolores Fuller (Sarah Jessica Parker), Tor Johnson (George “The Animal” Steele), Bunny Breckinridge (Bill Murray) o Vampira (Lisa Marie). El film de Burton no es solo un homenaje a un gran director de serie B, sino una pequeña obra maestra del séptimo arte y un magnífico ejercicio de metaficción.

Cartel de la película man on the MoonY si hay alguien que ha explorado las fronteras entre la realidad y la ficción hasta límites insospechados, ese ha sido precisamente Andy Kaufman, que nunca se consideró a sí mismo un cómico o un humorista (“no he contado un solo chiste en mi vida”, solía decir), sino un “artista de variedades”, alguien que cantaba, bailaba y hacía imitaciones. Jim Carrey se encarga de llevarlo a la gran pantalla en Man on the Moon, acompañado por Danny DeVito, Paul Giamatti y Courtney Love. Jim Carrey encarna a la perfección a Andy Kaufman, en un trabajo en el que ha tratado de reconstruir, con ayuda del maquillaje y el vestuario, la dicción y gesticulación del personaje. Para el papel de Lynne Marguiles, la novia de Kaufman, Forman contó con Courtney Love, la viuda de Kurt Cobain, con la que ya había trabajado en El escándalo de Larry Flint. Ahora bien, lo que llamó la atención fue que el actor, productor y director Danny DeVito, viejo conocido de Forman, que había coincidido con Andy en la serie Taxi, interpretara a George Shapiro, el representante de Kaufman. El cuarteto protagonista lo completaba Paul Giamatti, un excelente actor secundario que interpretaba a Bob Zmuda, guionista de Kaufman y cómplice de muchas de sus fechorías y provocaciones.

El título de la película, en realidad, procede de una canción que el grupo R.E.M. le había dedicado a Kaufman, titulada precisamente “Man on the Moon”, y que se publicó por primera vez en 1992, en el álbum Automatic for the People. Los guionistas adoptaron el título de la canción como título provisional de su proyecto, y así quedó, hasta que le explicaron al director que, en realidad, se trataba de una canción de ese grupo. Forman, inmediatamente, se puso en contacto con los integrantes de R.E.M. y les encargó toda la banda sonora del largometraje.

En realidad, Man on the Moon trata de reconstruir toda una época, y eso la convierte en una película llena de nostalgia, parte de ese revival o “moda retro” que se vivió en los años noventa. Lo curioso es que esa época tratan de reconstruirla los mismos que la vivieron, y en eso se diferencia claramente de  Ed Wood, en la que la distancia temporal lo impedía. Así, Forman conoció a Kaufman y lo vio actuar, pero Danny DeVito y George Shapiro trabajaron directamente con él durante años. En este sentido, el largometraje es también un homenaje a ese cómico irrepetible ofrecido prácticamente por todos los que le sobrevivieron, que son muchos y que, quince años después, trataron de que Andy Kaufman regresara, aunque fuera en el cuerpo de Jim Carrey. Así, George Shapiro y Bob Zmuda, que son interpretados por otros actores en la cinta, aparecen en pequeños papeles, pero se interpretan a sí mismos, entre otros, Budd Friedman (fundador del Improv), Little Wendy (la ayudante de Kaufman), el actor Richard Belzer, el luchador Jerry Lawler, el presentador David Letterman, el productor Lorne Michaels (del Saturday Night Live) y algunos de los actores de la serie Taxi, como Randall Carver, Jeff Conaway, Marilu Henner, Judd Hirsch, Carol Kane o Christopher Lloyd, por citar solo a algunos de los más conocidos.

El mundo que se quiere recuperar es el de los cómicos, una época que supuso el esplendor de los clubs de improvisación y de los programas televisivos como el Saturday Night Live o Fridays. Man on the Moon es, también, un homenaje a los cómicos de siempre, que han aparecido retratados en películas como Lenny (Bob Fosse, 1974), Recuerdos (Stardust Memories, Woody Allen, 1980), Broadway Danny Rose (Woody Allen, 1984) o Mr. Saturday Night (Billy Crystal, 1992).

Man on the MoonDesde el principio sabemos que Man on the Moon no va a ser una película convencional, desde el momento en que aparece Jim Carrey caracterizado como Kaufman y nos dice, con un extraño acento, que la película era muy mala y que ha tenido que cortarlo todo, de manera que solo quedan los créditos finales, que empiezan a salir realmente. A partir de esa ruptura de expectativas, el relato va a ser lineal y se va a detener en algunos de los momentos más importantes de la vida del cómico. A través de unas películas domésticas asistimos a su infancia, cuando era un niño introvertido y tímido que se pasaba el día en su habitación inventando programas televisivos. En una magnífica transición, abandonamos al Andy niño (Bobby Boriello) mientras canta una canción y el que acaba de cantarla es un Andy adulto que está actuando en un club de improvisación regentado nada menos que por George Shapiro, que interpreta al señor Besserman. En una de esas actuaciones es donde conoce a George Shapiro (Danny DeVito), que se ofrece a ser su representante. La verdad es que el juego de referencias cruzadas es magnífico, de lo mejor de toda la película. A partir de aquí, vemos cómo el personaje de Andy se desdobla en su faceta íntima (le gusta el yoga y la meditación) y su faceta pública (un cómico provocador que se inventa otros personajes).

La carrera de Kaufman despegó sobre todo gracias a la televisión, especialmente por sus apariciones en Saturday Night Live desde 1975 (y hasta 1982, cuando lo echaron por votación popular) y por la serie Taxi, en la que intervino en un total de 79 episodios entre 1978 y 1983. Gracias al papel de Latka Gravas fue nominado al Globo de Oro en dos ocasiones, en 1979 y en 1981. Pero donde realmente Kaufman demostró su talento fue en todas las actuaciones en directo, cuando se inventó a un personaje magnífico como Tony Clifton (cuando todo el mundo creía que Kaufman era Clifton, los hacían coincidir, y era Bob Zmuda o Michael Kaufman, el hermano pequeño de Andy, quien hacía de ese cantante alcohólico y grosero, pero terriblemente sincero, de Las Vegas); o cuando se proclamó Campeón del Mundo de la Lucha Libre Unisex, lo que le llevó a trabajar con Jerry Lawler, un auténtico luchador que se prestó al espectáculo de Andy, que indignaba a todo el mundo. Como él decía, no hay nada mejor que un buen villano, y Clifton lo era, y el Kaufman luchador también lo era.

Hombre en la LunaComo ya se ha dicho, Man on the Moon es, en realidad, un curioso pastiche repleto de guiños, cameos y recreaciones de determinados momentos de la carrera de Kaufman. Funciona, por tanto, como una cinta fragmentaria, cuya acción va progresando en función de distintos saltos temporales. Hay episodios de la vida de Kaufman que no se explican demasiado, pero que quedan más o menos apuntados en el film. Uno de los personajes más conocidos de Andy es el del Hombre Extranjero, que hablaba con un extraño acento y procedía, al parecer, de un lugar llamado Caspiar, una isla situada en mitad del Mar Caspio que había desaparecido bajo las aguas. Este personaje hacía muy malas imitaciones y contaba chistes terribles, pero era solo el preludio de algo mejor, era la forma en que Kaufman predisponía al público, enfadándolo primero. Otro momento por el que se pasa muy por encima en la película es su primera actuación en el Saturday Night Live, de la cadena NBC, cuando, con un tocadiscos al lado, movía los labios en el estribillo de la canción de Mighty Mouse (Super Ratón).

Para Kaufman, la lucha libre (Wrestling) era otra forma de actuación (de drama, decía él), y decidió meterse de lleno en aquel mundo inventándose el Campeonato Mixto de Lucha Libre, en el que él mismo se enfrentaba a distintas mujeres. Aunque todo era un simulacro y estaba preparado, la gente se lo tomó en serio y Kaufman perdió mucha popularidad. Contó con la colaboración de Jerry Lawler, campeón de Memphis, quien se enfrentó a él y simuló romperle las cervicales. Kaufman fue el rey de los montajes y la gente llegó a sospechar de la autenticidad de todo cuanto hacía o decía. Lawler y Kaufman se llegaron a pelear en directo en el programa Late Night de David Letterman, momento recreado en el film de Forman. Es más, Kaufman nunca reconoció que todo estuviera preparado y Lawler tampoco, pero este último decidió contar la verdad a raíz de las investigaciones para el guion de Man on the Moon.

Otra intervención memorable de Kaufman en la televisión fue en un programa de variedades, Fridays, de la ABC, en 1981, en el que Andy simulaba haber olvidado su texto y el cómico Michael Richards le ponía delante las tarjetas con el diálogo; a continuación, Andy le lanzaba un vaso de agua. En ese momento, entraba uno de los realizadores y se enzarzaba con Andy. Al parecer, fue un auténtico happening, y todavía hoy se ignora cuántos de los presentes sabían que estaba preparado. Lo curioso es que quien interpreta a ese realizador en Man on the Moon es el propio Bob Zmuda, otro guiño genial de Forman.

Fotograma de Man on the MoonKaufman llevó tan lejos sus números y montajes que, cuando anunció que estaba enfermo de cáncer de pulmón, la gente pensaba que estaba bromeando, que era otro de sus trucos, que iba a simular su propia muerte y después reírse de todos. Lamentablemente, su cáncer no fue un montaje y falleció en Los Ángeles en 1984, cuando tan solo tenía 35 años. Aunque en Man on the Moon se presenta de otra forma, solo el círculo íntimo de Kaufman conocía su enfermedad. De hecho, cuando se anunció su muerte, muchos pensaron que era broma por lo inesperado de la noticia. Otros pensaron que iba a desaparecer durante unos cuantos años y regresar de forma inesperada. Pero ahora es cuando debemos volver a Man on the Moon, porque relata de una forma bastante poética –y también libre– aquellos últimos momentos.

Al parecer, Andy viajó a Filipinas en un intento desesperado por curarse, y lo que encontró allí fue un montaje, lo mismo que él había estado haciendo durante años. Aunque eso le desanimó profundamente, en la película lo vemos sonreír justo antes de que, mediante una disolvencia, lo encontremos en el ataúd.

Man on the MoonEn un momento dado, vemos a Andy sirviendo mesas en el restaurante World Jerry’s Famous Deli. Pues bien, eso es algo que hizo durante toda su carrera, y a los clientes que le preguntaban si era Andy Kaufman siempre les contestaba que estaba harto de que se lo dijeran, y que, si fuera Andy… ¡cómo iba a estar sirviendo mesas! Otra broma genial. En 1979 Kaufman actuó en el Carnegie Hall, pero, por cuestiones de guion, esa actuación se ha situado en Man on the Moon hacia el final de su vida. Fue un especial magnífico y lo más sorprendente es que, al finalizar, Andy quiso invitar a todos los asistentes a leche con galletas, y, para ello, había dispuesto treinta y cinco autobuses a las puertas del Carnegie Hall. En la película de Forman, resulta un momento muy emotivo, porque vemos a un Andy frágil que recupera por un momento la ilusión y la mirada de un niño. Andy nunca dejó de ser un niño, por eso su mayor ilusión, tras el espectáculo del Carnegie Hall, era invitar a todos a leche con galletas, acaso un paraíso humilde, pero muy cercano: el de la infancia.

Imagen de Man in the MoonLa película todavía reserva otro momento emotivo y cómico a un tiempo, que es el entierro, cuando Andy, a través de una grabación, hace que todos se abracen y canten juntos “This Friendly World”. Pero la sorpresa final es la reaparición, un año después de su muerte, de Tony Clifton, que canta “I Will Survive”, en un guiño irónico magnífico. Entre el público, vemos a Lynne y a Shapiro, y, un poco después, a Zmuda, que era quien esperábamos que hiciese de Tony. De nuevo, la magia del cine había hecho resucitar, aunque fuera solo por un momento, a Andy Kaufman, ese cómico irrepetible que quizás en estos momentos esté compartiendo una copa con Elvis, Lady Di y otros famosos de cuya muerte no queremos convencernos. Lo paradójico es que, de ahora en adelante, cuando recordemos a Kaufman, su rostro será, posiblemente, el de Jim Carrey, de la misma forma en que, cuando oigamos el nombre de Edward D. Wood Jr., será muy difícil que el primer rostro que aparezca en nuestra mente no sea el de Johnny Depp. Son las cosas del cine.

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