Investigamos 

Harriet Bloch. El amor, una fuerza superior

Harriet Bloch

Al ritmo del piano, con una soga en la cintura, la estrella danesa Asta Nielsen protagoniza el primer baile erótico en la historia del cine. Sin pudor, ella gira alrededor de su pareja. Con la soga, lo ata. El hombre, aprisionado, no puede moverse y Asta mueve las caderas, sensualmente, frente a él. Cuando termina, le sujeta del cuello, como a una presa sometida a sus pies. Es el año 1910 y estamos en una sala de cine en Dinamarca. La carrera de dos mujeres, fuera y dentro de la pantalla, se dispara.

Por un lado, Nielsen se lanza a la fama para ser la primera estrella germana y, por el otro, la vida de Harriet Bloch toma un giro. ¿Harriet, quién? El nombre de Nielsen podría resultar conocido o, tal vez, esa famosa escena de baile tan polémica que fue censurada en los Estados Unidos (Iversen, 2018). Pero el nombre de Bloch es tan irreconocible como la escasa información biográfica acerca de ella, la primera guionista mujer durante la edad de oro del cine danés, que ha ganado el estatus de la guionista más prolífica de dicho país (Instituto de Cine Danés, 2017). ¿Cómo es posible, entonces, que su nombre ni siquiera suene familiar?

Retrocedamos en el tiempo. En la sala de cine, Bloch, madre de seis hijos, observa maravillada el impúdico baile de Nielsen en El Abismo, la película de Urban Gad sobre una mujer dividida entre el amor de dos hombres. Al volver a su casa, entre cocinar a la familia y dejar la cena lista para su marido, toma la decisión de escribir guiones. Y así, sin conocimiento alguno ni, mucho menos, contactos, Bloch inicia su carrera como guionista de cine. Es que ella estaba segura de que podría escribir algo similar o mejor que lo acababa de ver en la pantalla grande (Selbo, 2015).

Love and Journalisme

Para hacerlo, solo fue necesario un poco de atrevimiento y picardía que la impulsaran a enviar su primer guion al productor de cine Constantin Philipsen. Es un milagro que el productor se haya tomado la molestia de leer un libreto escrito por una desconocida, pero al fin y al cabo, la historia no resultó ser atractiva para él (Selbo, 2015), cuyos intereses se alejaban del melodrama romántico. Bloch no se dejó vencer. Le tomó solo un año vender su primer guion. Cualquiera asumiría que lo vendió a un desconocido, pero el guion titulado Su honor (Hendes Ære) fue adquirido por la productora Nodisk Film, que luego produjo la película bajo la dirección de nada más y nada menos que August Blom, con las estrellas de más alto calibre de la época, Else Frölich y Valdemar Psilander en los papeles principales (Instituto de Cine Danés, 2017). Blom, considerado como el pionero danés del cine mudo, llegaría a dirigir una centena de títulos, y Bloch escribiría alrededor de 150 guiones, de los cuales 55 se llegaron a filmar.

Quién diría que escribir guiones resultaría tan fácil para Bloch. Al poco tiempo de su primera venta, ella pasó a escribir por encargo para las diversas compañías productoras de cine suizo, alemán y danés. Su día a día se repartía entre las labores domésticas y el cine. Con un niño en brazo, escribía las obras más emblemáticas del cine danés, de elevada calidad y éxito económico, que pasaron a utilizar su nombre hasta en los afiches de promoción de las películas. Su fructífera, pero fugaz carrera se nutría de las películas proyectadas en horarios matutinos. Es que ella tenía talento. Su trabajo, aprendido de modo empírico, le permitía obtener un ingreso aun mayor que el de su marido ingeniero. Entre 1911 y 1923, de sus 150 guiones, alrededor de 100 fueron realizados (Dam, 2017). Admirable por donde lo mires para una mujer aficionada que un día decidió ser guionista freelance. El jefe de la productora Nordisk Film, Ole Olsen, llegó a considerarla su guionista predilecta, y el propio Valdemar Psilander, uno de los actores más cotizado del cine mudo danés y la mayor estrella masculina durante la era dorada del cine danés, entabló con ella una relación laboral de mutuo aprecio. Por encargo, y para satisfacer el deseo de Psilander de encarnar un vaquero, Bloch le dedicó un western titulado El hombre sin futuro (1916) (Schröder, Screenwriting for a Star: The Scripts for Valdemar Psilander’s Films, 2017).

El prestigioso lugar que Bloch llegó a ocupar en la industria de cine puede deberse al posicionamiento socioeconómico de su familia, lo cual explica, en cierto grado, la posibilidad que tenía de poder escribir como un pasatiempo y no como medio de subsistencia familiar (Schröder, Tracing a Woman Screenwriter, 2018). Las ganancias obtenidas de la venta de guiones escalaron de un año al otro. Bloch no encontró inconvenientes en vender sus guiones al precio de 6000 coronas, cuando 4000 coronas era el monto mínimo requerido por año para mantener a una familia de clase media (Redvall, 2015).

The Dark Road

No es necesario saber hablar danés para comprender la importancia que Bloch le otorgó a sus personajes femeninos. Gracias a los esfuerzos del Instituto de Cine Danés, que se ha tomado la tarea de rescatar los guiones de Bloch y digitalizar los programas de las películas antiguas, es posible acceder a algunos documentos referentes a su obra. En los fotogramas se ve a las mujeres en compañía de amantes o parejas, en enredos amorosos o divididas entre dos o más hombres. El amor no correspondido y el amor prohibido entre personajes de distintas clases sociales era un tema recurrente en sus historias, como el amor entre Lady Mary y Jack, empleado de seguridad de su papá, en Su honor. Resulta curioso, además, que su fuente de inspiración fueran nada más que las historias que nutrían su imaginario y su entorno burgués (Redvall, 2015).

Se puede decir que el eje temático de interés de Bloch eran las mujeres y el amor (Schröder, Tracing a Woman Screenwriter, 2018), mujeres inconformistas, de carácter fuerte, decididas a conquistar su amor a toda costa, incluso si implicaba abandonar a sus actuales parejas o contradecir a sus familias. El amor se describe como una fuerza superior que enciende la motivación de sus personajes: el sacerdote que se enamora de una joven en El cura citadino (Förstadsprästen), el doctor divido entre el amor de su comprometida y una bailarina en El camino hacia la noche (Der Gang in die Nacht). Otros títulos, como La venganza de la bailarina o Amor y dinero, sugieren una narración interesada en las infidelidades, el sexo y el erotismo, con el melodrama como su género preferido (Selbo, 2015).

Por la época, no sorprende, entonces, que sus manuscritos hayan sufrido la mutilación de la censura. Por mencionar un caso, en 1911, Bloch recibió En el poder de las mujeres con un comentario que decía “esta escena en la cama es muy fuerte” (Schröder, Tracing a Woman Screenwriter, 2018). ¡Y qué impotencia y curiosidad deja saber que nunca sabremos qué fue lo que sucedió en esa cama! Al vender por encargo, Bloch asumió las modificaciones posteriores que se realizaron sobre el guion, pero sin voz ni voto en el corte final de la película.

Harriet Bloch en 1950

Es una gran pena que los guiones de Bloch se hayan perdido con el tiempo, víctima de la desgracia de ser mujer y de ser guionista. Dudo mucho que, en su momento, sus familiares hubieren querido guardar aquellos guiones viejos de una mujer retirada. No es extraño que los guiones físicos de las películas pasen al olvido; de hecho, la profesión del guionista es rara vez recordada, siendo los actores y los directores aquellos que trascienden la historia del cine. En YouTube es posible mirar El nacimiento de una Nación de D.W. Griffith, ¿pero leer el guion? Lo dudo. Lo más probable es que los guiones de Bloch se hayan tirado, quemado o, simplemente, extraviado. Por otro lado, cuando las compañías de producción aún no se habían consolidado, la suerte de Bloch se da en la facilidad de que, siendo una mera entusiasta (y mujer), pudo ingresar en el mundo de la industria y codearse con las grandes figuras del cine danés.

Así como accedió a la industria cinematográfica, Bloch se retiró en la década del 30, sin llegar a escribir un solo guion para el cine sonoro. Para ella, escribir era algo fácil, algo que no demandaba mucho tiempo. Y, consecuentemente, algo temporal. Con el auge de la comedia norteamericana y los cambios de gusto en la audiencia y en las productoras, a Bloch le empezó a resultar más complicado vender sus guiones, a pesar de los contactos internacionales que ya había hecho y, lentamente, se fue alejando de aquello que había empezado como una diversión (Schröder, Tracing a Woman Screenwriter, 2018). A sus 81 años, en 1962, dio una entrevista para el Instituto del Cine Danés, uno de los pocos testimonios rescatados acerca de ella, además de algunos guiones y cartas conservadas por su familia. En dicha entrevista, confiesa que el arte nunca fue lo suyo, pero que lo disfrutó mientras duró y estaba orgullosa, más que de sus guiones, de poder haber adquirido dos terrenos de plantaciones de manzana con el dinero obtenido de la venta de su trabajo (Selbo, 2015). Tarea pendiente para la historia del cine, recuperar la figura de Bloch con el valor que se merece, a través del análisis de su obra, para comprender mejor cómo veía ella el rol que ocupaba la mujer en la sociedad danesa de principios del siglo XX.

Trabajos citados:

Dam, F. (11 de Octubre de 2017). Harriet Bloch, la reina del guion de la película muda. Recuperado el 15 de Marzo de 2019, de Instituto de Cine Danés: https://www.dfi.dk/omdfi/harriet-bloch-stumfilmens-manuskriptdronning

Instituto de Cine Danés. (11 de Octubre de 2017). Harriet Bloch, la reina del guion de la película muda. Recuperado el 18 de Marzo de 2019, de Sitio web del Instituto de Cine Danés: https://www.dfi.dk/omdfi/harriet-bloch-stumfilmens-manuskriptdronning

Instituto de Cine Danés. (s.f.). Conocimiento sobre cine. Obtenido de Harriet Bloch: https://www.dfi.dk/en/viden-om-film/filmdatabasen/person/harriet-bloch

Iversen, G. (2018). «Bodies in Motion: Dancing and Boxing in Early Norwegian Cinema». En M. Dahlquist, D. Galili, & J. y. Olsson, Corporeality in Early Cinema (págs. 134-145). Indiana, Estados Unidos: Indiana University Press.

Redvall, N. (2015). Dinamarca. En J. Nelmes, & J. Selbo, Women Screenwriters. An International Guide (págs. 266-287). Londres: Palgrave Macmillan.

Schröder, S. M. (6 de Marzo de 2017). Screenwriting for a Star: The Scripts for Valdemar Psilander’s Films. Recuperado el 17 de Marzo de 2019, de Kosmorama: https://www.kosmorama.org/en/kosmorama/artikler/screenwriting-star-scripts-valdemar-psilanders-films

Schröder, S. M. (Febrero de 2018). Tracing a Woman Screenwriter. Recuperado el 14 de Marzo de 2019, de Nordic Women in Film: http://www.nordicwomeninfilm.com/tracing-a-woman-screenwriter/

Selbo, J. N. (2015). Women Screenwriters: An International Guide. Londres: Palgrave Mcmillan.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.