Críticas

La libertad de ser un testigo que se acerca a lo femenino

Epifanía

Oscar Ruiz Navia, Anna Eborn . Colombia, 2016.

Cartel de la película EpifaníaEsta es una película muy poco usual, al menos en el cine colombiano. Según las entrevistas que se ha hecho a sus directores, el colombiano Oscar Ruiz Navia y la sueca Anna Eborn, realizaron su trabajo reflejando en él sus propias experiencias con sus madres. La de Anna murió cuando ella estaba muy joven, y durante años soñaba con ella, en medio de su melancolía, y en sus sueños ella no estaba muerta, sino en meditación, y revivía. La madre de él experimentó en cierto momento de su vida un renacer espiritual a partir de prácticas de sanación. Así que, con estas dos experiencias en mente, decidieron los directores hacer un filme basado en el concepto de la epifanía. Las completaron con una tercera narración, que tiene que ver con el nacimiento de una niña, en presencia del padre, abuelos, hermano y partera, mediante un parto en el agua, lo cual, seguramente, es una experiencia singular de epifanía para la mayor parte de los espectadores.

La epifanía viene a ser una aparición, una manifestación, un fenómeno. Desde lo religioso cristiano se ha aplicado a la presentación de Cristo en el mundo. Desde lo filosófico, viene a ser una sensación profunda de darse cuenta, de comprender aspectos esenciales de las cosas.  Este último es, a todas luces, el concepto que subyace en la película.

En la primera narración se nos muestra la imagen de una persona muerta que yace en un mueble que se parece tanto a una cama como a un ataúd sin paredes laterales. Pero no estamos seguros, visualmente al menos, de que esté muerta. Parece dormida. Una hija ha venido desde lejos, atravesando tierras y mares, para verla. La casa donde reposa la madre está sola y se siente fría y vacía. Los mismos sentimientos que parece tener la hija. Las escenas son lentas y largas. Abunda el silencio. Hasta que la hija experimenta una conexión que le dice que la madre está a su lado, que no estaba muerta, que estaba meditando y que es la mejor y la más tierna de sus amigas. Acá el darse cuenta, el despertar, tiene que ver con una redefinición de la muerte y de la separación angustiosa, que se transforman en tierna cercanía, en sentimientos de paz y de reconciliación, como resultado de que alguno se acerque al otro (el que sea más activo, el más vivo), que se acerque, por los medios que sean necesarios, al ser distante, no importa que todo parezca muerto, silencioso, lejano.

Fotograma de Epifanía

En la segunda narración, las cosas parecen más confusas, más agitadas, ya que no son claras las claves que nos dicen en qué sentido se ha experimentado un renacer de la persona, a través de los procesos de sanación. La verdad es que no tenemos indicaciones claras del estado previo de la misma, de cuáles puedan ser sus angustias o sus frustraciones; tampoco sabemos realmente qué sucedió en el temazcal, en el tratamiento mágico y energético y qué fue lo que realmente le pasó. Lo importante ha ocurrido, o al menos, se ha desatado en el interior de una tienda donde ha transcurrido un ritual transformador. Luego el filme se recrea en el rostro de la mujer transformada, que se aprecia liberada, sonriente, feliz, dejando escapar una sensación de autorreferencia, de autosuficiencia, de sanación. Pienso que acá se plantean las posibilidades ocultas en las muchas prácticas y técnicas de sanación que cada vez están, más y más, a la disposición de las personas y que podrían generar un cambio fundamental, una nueva vida. Es interesante que esto se plantee en el cine, sin muchos rebuscamientos, en un país y en un ambiente sencillo, con personas comunes y corrientes, como nuestras propias madres. Todos tenemos el derecho y la necesidad de experimentar epifanías personales, y lo podemos lograr, dando cierta atención al tiempo personal, dando oportunidad a la experimentación, a las sorprendentes experiencias mágicas.

Epifania-1Epifanía, película colombiana

El tercer ambiente es el del nacimiento de una nueva vida, un acto que ciertamente se presta para una ceremonia y para un anuncio, en general, de naturaleza íntima, misteriosa, reservada. Acá el anuncio lo hace la mujer con su propio cuerpo, literalmente hinchado de vida, que gime, que desea, que rechaza, que finalmente cede y da origen a la criatura, a la continuidad de la vida. Es una celebración donde la mujer es protagonista, centro de atención. Y donde la criatura es alegría y esperanza. Renacer de la esperanza. Alegría serena que desea permanecer, que desea confiar.

En definitiva, una película para observar y para hacerse preguntas, para dejar que la imaginación haga magia personal, a medida que nos atrevemos a experimentar las situaciones, para lo cual hay tiempo suficiente, con sus escenas a veces largas y lentas, a veces documentales, en otras naturales y simples. Una película siempre enfocada en el centro de atención respectivo, dada la carencia de tramas o de diálogos dirigidos al observador, que acá es un testigo que puede experimentar las múltiples sensaciones de lo femenino con entera libertad de interpretación.

Trailer:

Ficha técnica:

Epifanía ,  Colombia, 2016.

Dirección: Oscar Ruiz Navia, Anna Eborn
Duración: 71 minutos
Guion: Oscar Ruiz Navia, Anna Eborn
Producción: Gerylee Polanco Uribe, Erik Hemmendorff , Oscar Ruiz Navia,Anna Eborn
Fotografía: Mateo Guzmán, Peter Flinckenberg
Reparto: Cecilia Navia, Juanita Escobar, Carmen Ruiz Navia, Manuk Aukan Mejía Ruiz, Ana María Ruiz Navia, Anina Ixchel Mejía Ruiz, Luz Dary Ruiz, Martha Isabel Góngora Navia

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