Festivales

En defensa de Godless

Locarno Film Festival 2016

En un encuentro con Julien Duvivier, poco antes de su muerte, trataba yo de hacerle admitir –porque él estaba siempre deprimido- que había realizado una bonita carrera, variada y completa y que, en suma, había triunfado en la vida y que había de sentirse contento. Me respondió: “Ciertamente, hubiera sido feliz, si no hubiese existido la crítica.

Cuando fui a Japón a presentar una de mis primeras películas, muchos periodistas me hablaron de Julien Duvivier. Su Poil de Carotte (Pelirrojo), permanecía después de muchos años, como una de sus películas favoritas. Y cuando estaba en Los Ángeles el año pasado, una gran actriz de Hollywood me dijo que daría cualquier cosa por tener grabada la música de Carnet de Bal. Me hubiera gustado poder contarle esto, de viva voz, a Julien Duvivier.

François Truffaut, Las películas de mi vida (1975)

 

 

Ralitza-PetrovaLa película ganadora del Leopardo de Oro en el Festival de Locarno, Godless, de Ralitza Petrova, tuvo un tibio recibimiento, al igual que parte del Palmarés de la Sección Oficial. Si bien es cierto que había propuestas en que también hubiesen merecido el galardón, Godless no se debería condenar por haberlo obtenido. Al contrario, la defensa favorable de este premio, desde esta página, es firme. La película habla de una cuidadora de servicios sociales que roba las tarjetas de identificación de las personas a las que cuida, para luego venderlas a una organización, cuya cabeza visible es un policía. El filme expresa, así, un mensaje desalentador, no da tregua y deja sin aliento. Ralitza Petrova retrata, de forma muy crítica, un país (Bulgaria) en el que nada ha cambiado. El título elegido, de entrada, es la viva expresión de lo que el espectador se va a encontrar, y el modo impasible en que actúa la actriz es también la expresión de un mundo, de un país sin sentimientos, desangelado, frío y terrible, y de quien se ve abocado a sobrevivir de cualquier modo. Se trata de defender la luz que una película puede mostrar acerca de una realidad oculta a los ojos de los demás.

De un análisis rápido del Palmarés, se desprende que cuatro de los seis premios del Concorso Internazionale fueron entregados a películas como Godless, The Last Family, de Jan P. Matuszynski, o Inimi cicatrizate, de Radu Jude. Las tres películas mantienen un tono oscuro en su fondo, con la idea del desaliento, el pesimismo y la desilusión planeando irremediablemente sobre ellas. Personajes en un callejón sin salida, desde el inicio de cada historia, obligados a afrontar su destino con una apática esperanza y también con pequeñas dosis de locura, más visibles en unos casos que en otros, que amortigüe la inclemente realidad que les ha tocado vivir.

Desconocemos cómo se verán estas películas dentro de unos años. Hoy se ven correctas y logradas. En este sentido, es curioso cómo en las tres hay un marcado y logrado trabajo desde la dirección de fotografía, piedra angular para comprenderlas, que ayuda a subrayar el mensaje buscado en cada una de ellas. A través de la degradación del color (no hay ninguna concesión en este sentido en ninguna de las tres) y del uso de tonos grises, aspecto éste llevado a un extremo en The Last Family, se indaga en un amplio abanico de ideas que abarca desde la desesperanza y la búsqueda de la redención de Godless hasta la fatalidad, intuida casi desde el primer fotograma, en de The Last Family e Inimi cicatrizate.

No obstante, Locarno ha puesto sobre la mesa otros temas y en otras secciones paralelas, como es Cineasti del Presente o Sings of Life. Así, se ha tratado el exilio, tanto a través de la sobresaliente Solo, solitude, de Yosep Anggi Noen, como de la poética Correspondencias, de Rita Azevedo Gomes, que apela a la memoria, recuperando cartas cruzadas de los poetas Jorge de Sena y Sophie de Mello Breyner, cuando De Sena se vio obligado a abandonar su país; o una de las grandes revelaciones de Locarno, El futuro perfecto, de Nele Wohlatz, que trata de la inmigración como un tipo de exilio, aunque en ella estén presentes otros temas como la (in)comunicación o el personaje que se adentra en una zona desconocida y hostil, para sobrevivir de cualquier forma. Este, precisamente, es uno de los temas de O Ornitólogo, de João Pedro Rodrigues, ganador del premio a Mejor Dirección. Si bien su autor lo considera como un western, O Ornitólogo bebe de las películas del género de aventuras y nos remite a ese tipo de cine portugués impregnado de la belleza y sencillez de los cuentos, en cuanto a relatos que nos absorben y son capaces de captar nuestra atención desde el principio hasta el final.

Joao Pedro RodriguesKaze ni nureta onna (Wet Woman in the Wind) de Shiota Akihiko es una película que, sin embargo, sí puede considerarse un western, de sentimientos, salvaje y llena de energía. El filme contiene un plano que es toda una declaración de intenciones para poder encuadrarla en este género. Y remite a Beduino, de Julio Bressane, por el modo de filmar el deseo. Son dos películas que se miran de frente y mantienen ese nexo de unión, aunque el tratamiento formal y la puesta en escena son totalmente opuestos. La energía y vitalidad de la primera contrasta con el sosiego, la reflexión y la experiencia del segundo. Bressane parece haber encontrado en Beduino, encuadrada dentro de la sección Sings of Life, la forma de expresar una suerte de inconsciente común de una pareja. Una manera de indagar en aquellos pensamientos que preocupan y afectan a la pareja, sin dejar de lado el deseo y la tensión sexual, siempre presentes en las películas de Bressane. Una de sus mejores películas.

 

Concorso Internazionale

Dentro de la sección oficial ha brillado con luz propia La idea de un lago, de Milagros Mumenthaler, que ha vuelto a Locarno, después de conseguir el Leopardo de Oro en 2011 por su ópera prima, Abrir puertas y ventanas. La película más hermosa proyectada durante el festival contiene, también, el plano más hermoso visto durante el mismo, y sigue hablando, en este caso, de la ausencia de la figura paterna y del modo en que ésta puede llegar a condicionarnos en el presente. Se trata de una idea expresada con una gran brillantez y, sobre todo, con humildad.

Hermia_HelenaOtra película argentina, dentro de la sección oficial, ha sido Hermia & Helena, en el regreso a Locarno de Matías Piñeiro. Fantástico relato que indaga en las relaciones amorosas, pero dando una vuelta de tuerca con respecto al planteamiento realizado en trabajos anteriores. En lugar de utilizar infinitas repeticiones o variaciones sobre un mismo momento, la historia se desarrolla de forma fragmentada, de modo que el final, por ejemplo, es el principio cronológico de la historia. Piñeiro, en realidad, nos habla, a través de este tipo de narrativa, de la complejidad de las relaciones, tejiendo una maraña de sentimientos que, en el fondo, viene a ser idéntica a la que tienen sus personajes.

O Ornitólogo, de João Pedro Rodrigues, como ya dijimos, ha supuesto, para su director, la obtención del premio a la Mejor Dirección en Locarno. Esta es una historia que va mutando. Un ornitólogo está realizando su trabajo y comienzan a suceder cosas que le hacen cambiar. La historia se va transformando paulatinamente en un film de aventuras, en el que su protagonista tendrá que hacer frente a las adversidades que le surgen. Rodrigues consigue mantener un tono perturbador en muchos pasajes de la historia, gracias al valor de los planos subjetivos de los animales a los que estudia el protagonista. Vemos cómo estos observan a su observador y es su mirada lo que dota al film de una sensación de extrañeza, sin que se pierda nunca el interés por el relato. Esta es la historia de alguien que se enfrenta a lo desconocido, un relato sobre la transformación de alguien que se va conociendo a sí mismo, a la vez que nosotros lo conocemos a él, durante la travesía por un bosque que rebosa surrealismo.


Cineasti del presente

El ornitólogoDentro de la sección Cineasti del Presente, sobresalió Destruction Babies, del japonés Tetsuya Mariko, brutal retrato que el director lleva a un extremo, sin tregua, y manteniendo una coreografía constante de luchas entre jóvenes adolescentes de una ciudad, donde hay puñetazos y violencia de principio a fin, con el deseo de demostrar la inutilidad y lo absurdo de la violencia.

Y, por último, otra de las mejores películas proyectadas y que hacen de Locarno ese paraíso al que se asiste con hambre voraz de ver excelentes películas, es Viejo calavera, de Kiro Russo. Primer largometraje de su director, que vuelve a Locarno, tras la presentación de su cortometraje Nueva vida, el año pasado. Explicar el modo en que los movimientos de cámara de Kiro Russo ponen de manifiesto un estilo que revela una escritura cinematográfica puramente poética, es la mejor forma de invitar al lector a que visione esta película.

Raúl Liébana


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